
Segundo Informe Anual del CECOM
Glosario terminológico
Desde el CECOM (Centro de Estudios para la Comprensión de las Mayorías) queremos dotarles de un glosario con el que puedan interpretar la realidad sin riesgo de error o equívoco. Como habrán constatado ya, las mayorías han comenzado a desarrollar un lenguaje propio -tomado de opinólogos de prensa e intervenciones de algún ministro- que por aquí abajo no se comprende, así que más les vale leer con atención lo que a continuación sigue si no quieren encontrarse de nuevo en aquella situación en la que ustedes se quedan mirando la tele embobados y contemplan entonces a un señor de Cuenca contestando a un periodista y luego se ven en la necesidad de formularle a su pareja esa eterna pregunta “¿qué ha dicho ese señor?”, y su pareja, como es habitual, no sabe contestarles porque tampoco ha comprendido nada, aunque se atreve a decir algo como esto: “creo que el señor se quejaba porque los vascos y los catalanes nosequé de un estatut”.
Y usted replica extrañado:
-¿Un estatut? ¿Lo qué? ¡¡¿Otra ley?!! ¡Menuda mierda!
No sé si me explico.
En cualquier caso, si desean entender, sepan que el significado de las nuevas palabras de moda va más o menos por aquí:
Nación: Fe gracias a la cual las Personas de la Mayoría entregan el control de su vida a imbéciles con intereses materiales radicalmente opuestos a los suyos, siempre bajo la extraña creencia de que el espacio en el que transcurre la Dominación posee una suerte de elementos comunes e identitarios que afectan a todo quien pise un determinado suelo. Así, en la Mayoría pueden encontrarse un montón de Personas que, en lugar de proclamarse mamíferos vertebrados con un cerebro demasiado grande y una cierta propensión a la ingesta descontrolada de espirituosos, dicen ser Catalanes, Gallegos, Españoles o incluso Franceses. Incomprensible. La única explicación que encontramos en el CECOM es la inercia, que se es así porque así se ha sido siempre.
Multiculturalismo: no significa nada. No se dejen engañar. Multiculturalismo se emplea, sin embargo, para señalar uno de esos barrios antiguos y depreciados de su ciudad en el que se ha establecido un chino a vender ropa ultrabarata junto a un pakistaní que ofrece kebabs a muy bajo precio y una olla podrida con un poquito de curry a la que el muy sinvergüenza llama tandori amparándose en el desconocimiento general. Se dice entonces: “mira, ese es un barrio multicultural”. Como ven, se dice porque no se entiende nada. Multiculturalismo se emplea también para referirse también al “pastiche conceptual” o “cacao mental” que tiene cada personita cuando pasea por uno de esos mentados barrios en los que se han integrado en infraviviendas a trabajadores precarios de distintos colores; por último, multiculturalismo puede ser también la excusa que se ofrece a la renuncia a invertir tiempo en la comprensión de cada cultura una por una, una justificación del indigesto “arroz con mango” que le queda a quien ha leído una novela japonesa, ha visto un par de decorados para turistas en el Yucatán y ha visitado también Tailandia (paseo a lomo de Elefante incluido) durante ocho días gracias a una suculenta oferta de Viajes Melón.
Crispación: de nuevo, nos encontramos ante un término hueco. Destripémoslo entonces mediante su puesta en contexto. “Crispación” se menta, por ejemplo, cuando el Partido con Sabor a Frutas del Bosque se enfrenta con el Partido de los Sabores Cítricos y ambos discuten entorno a un misterioso “desmembramiento de España porque ya nadie quiere ser de fresa o de naranja o de ningún otro sabor tradicional de toda la vida”. Crispación también es empleado normalmente junto al término “espiral” (nada que ver con la gidouille patafísica de Jarry) cuando gente de abajo reclama algo y desde arriba se contesta de forma ágil: “ni de coña, y cómo volváis a pedir algo así, os despediremos a toditos”. Si se prosigue la protesta o se emprenden acciones, entonces aparece un señor muy cauto y asustado que bajo una enorme hipoteca proclama que “de seguir así entramos en el peligro de adentrarnos en una espiral de crispación”. Y quienes escuchan, como no comprenden nada, asienten y hacen ver como que sí, y entoces levantan los hombros como diciendo: “pues sí que está jodida la cosa”.
Polarización: es una suerte de metáfora magnética mediante la que se resta credibilidad a todo interés común que en forma de protesta pueda surgir en cualquier parte. Surge de una imbecil consideración apriorística que, así en abstracto, entiende que debe haber una convivencia pacífica entre explotadores y explotados, los cuales, armoniosamente, por alguna suerte de condescendencia inducida, deberían participar en una tranquila y bien articulada paz social; y todo ello gracias a que tanto los unos como los otros son miembros de la “sociedad civil” y comparten “intereses generales” (fundamentalmente: Ganar Más Dinero y Tener un Automóvil más Rápido). Cuando esta estúpida paz subordinada no se produce porque alguien de abajo, del grupo más numeroso de la sociedad, dice que NO, que esta vida es injusta y desigual y que en ella sólo gana la Banca, entonces se dice que se ha producido una enorme “polarización”. O que se ha abierto una “brecha social”. También se emplea este término cuando alguien invoca el alzamiento nacional de 1936 para recordarle a la derecha eterna y necia que hoy en día se camufla como liberal-conservadora que la próxima vez no nos quedaremos en la calle a esperar que nos den armas, que las tomaremos sin más, y que no quedará sin arder ni una sola sede empresarial.
Globalización: se emplea como subterfugio para no tener que explicar que el capitalismo ya ha arramblado con todo, en todas partes y a lo bestia; que ya no queda nada fuera de él más que puras anécdotas antropológicas que también son explotadas museísticamente por el propio Capital en forma de Turismo y venta de productos Multiculturales Muy Exóticos. También se emplea globalización para no tener que pronunciar las desagradables expresiones “Cultura Única” o “Miseria Cotidiana a Nivel Planetario”.
Jordi Garcés i Soldevila
Vicegerente de la Sección de Estudios Solipsísticos y Mayorísticos del CECOM