
Sacado de Elástico
Hard Candy es la película que no se debería permitir ver a ningún tertuliano, ONG moralista o asociación de padres mojigata; de lo contrario, van a tener tema de conversación y excusa para escribir tonterias durante meses. Va a ser difícil de evitar; después de ser bien recibida en Sundance y arrasar en Sitges este año, está empezando a generar en Estados Unidos -donde no se estrena hasta abril- la clase de boca a boca que la hace clara candidata al éxito inesperado de la temporada.
«Hard Candy» arranca en un chat de Internet y termina encima de un tejado. El 90 por ciento de la historia se desarrolla en un salón de estar ocupado sólo por dos personajes. Uno es un fotógrafo que podría ser un pedófilo; o no. El otro es una adolescente resabida con mucha imaginación; hay razones sólidas para pensar que podría estar completamente loca. El juego del ratón y el gato empieza así, y sigue con intentos de seducción, chantajes emocionales, mentiras, insinuaciones, y un permanente cambio de tornas. Lo único que parece seguro es que todo acabará con alguien ganando y alguien perdiendo, pero las apuestas al ganador cambian cada cinco minutos.
Hard Candy contiene un guión que acumula niveles de tensión de los que sólo se ven una vez por década; una protagonista que tiene escrito el estrellato en la cara, y al menos una secuencia memorable -de la que Hitccock hubiera estado tremendamente orgulloso- sobre la manera quirurjicamente correcta de realizar una castración.
Hard Candy, Primer Trailer – Odiosa Página en iFilm (si alguien encuentra un enlace directo al trailer, que lo diga, por favor…)
TRAILER y más info aqui
> Hard Candy
Me produce una sensación que está entre el asquete y la risa tonta el que se diga que esta pelicula provoca al público y genera el diálogo. Pero venga, hombre. Si es un puto panfleto moralista aderezado con maneras de videoclip. Sí, pocos negarán que plásticamente sea más que correcta: primerísimos planos digitales, virados azules e hipersonorización ambiental. Como está mandao, se ven y se oyen hasta los babeos de sus personajes; qué sensibilidad la del director… Pero es que hacer un cuento de moraleja en el que se ve como una enigmatiquísima niña erigida como deidad vengadora fulmina al terrible verdugo pedófilo convenciéndole de que la fotografía es aberrante voyeurismo, de que el porno es el camino hacia la perversión asesina, de que los quince años es la edad de lo indefenso y finalmente de que el suicidio es redención, tiene pelotas. Como las que cercena en nombre de, literalmente, «todas las niñas abusadas»; channn channnn… ahí es na. Azufre, azufre, como a los sodomitas. Y mientras nosotros a dialogar, que le están dando todos los premiuchos por tamaña reflexión sobre el tema.
(extraído de mi propio comentario sobre este hilo en elastico.net)
> Hard Candy
O no. que manía la nuestra de usar sólo dos colores para condenar o no una oferta artística. «Hard candy» es efectivamente una historia moral (apuesta a la que puedes sumarte o no generando así diálogo) trazada a modo de parábola exagerada (sin pretensión de ser ningún espejo) y con un estilo formal impecable que coge prestado los usos de tempo de la publicidad o el videoclip. Lo que no impide que el guión adolezca en alguna ocasión, y que incluso el aspecto formal chille (la horrenda escena del viaje en coche hasta la casa del fotógrafo es un buen ejemplo). En cuanto a la historia, que para eso está el cine, para contar cosas, puede resumirse de forma capciosa como has hecho: una niña irreal se convierte en la caperucita vengadora y en la portadora del dolor y la frustración de todas las víctimas de la pedastia o bien, una niña metáfora, ángel caido, ha decidido ensuciar su alma para perseguir, encontrar y vengar la muerte de alguien cercano, víctima del lado más oscuro (y no por eso minoritario) del ser humano, entendiendo que esta historia está más cerca del comic negro que por supuesto ese espejo del que hablaba hace un segundo. No me extrañaría ver alguna crítica del que está arriba sacudiendo lo imposible de la historia del señor de los anillos porque no guarda relación con el mundo real. Manda huevos. Y en cuanto a la apuesta moral de «Hard Candy» es sólo representar lo que haría el padre de una quinceañera violada si lo dejaran con el pedófilo en una sala vacía, sellada y sin cámaras. Un ojo por ojo en forma de parábola, ¿qué quieren que les diga?.. Para la bazofia que nos tragamos día a día, no está mal!