(Traducción por parte de Diario Público de los tweets originales, que están en valenciano).

Una pregunta al aire: ¿Cómo es que alguien (bastante gente de mi TL) se había hecho expectativas respecto a Benidorm Fest? Quiero decir: ¿en qué momento la fase previa de Eurovisión tenía que ser una referencia para evaluar el carácter democrático (o no) del panorama musical en el estado español?

Me cautiva que alguien hable de #tongazo porque implica que en algún momento de la historia del concurso las reglas del juego no han sido impuestas de forma piramidal por las esferas de poder (institucionales o corporativas) en base a los intereses del showbiz y del régimen del 39/régimen del 78.

«Hemos perdido una oportunidad». Bien, yo personalmente (como ciudadano del estado español evidentemente que no, y como músico, menos todavía) no he perdido ninguna oportunidad porque Eurovisión no me representa. No me he sentido identificado nunca y no comparto los valores del certamen.

«No representa la riqueza de culturas del estado español». Claro que no, como no lo hace ninguno de las estructuras de estado: Instituto Cervantes, RTVE, Ministerio de Cultura, Casa Real y un largo etcétera de organismos públicos que no tratan con justicia las lenguas periféricas.

Vaya por delante que todos los grupos que han querido presentar candidatura estaban en su derecho legítimo: es una plataforma de difusión masiva y bien es verdad que se está hablando a manta sobre sus canciones y, incluso, todavía hoy se está generando un debate en las redes.

Respecto a la propuesta ganadora, por favor no caigáis en el racismo y la xenofobia banales: «dembow = machismo». Hay muchas canciones pop, rock, hip hop y mestizaje que son un insulto a la inteligencia y una oda a la heteropatriarcado y no sacáis ni los puñales ni las espadas.

«La letra es una mierda» EH, PEÑA, OS RECUERDO QUE ESTAMOS HABLANDO DE EUROVISION. Desde el «La La La» hasta el «Europe’s Living a celebration» ¿¿cuántos Premios Nobel de Literatura han pasado por el escenario del #BenidormFest ??

Habría que reflexionar alguna vez en profundidad sobre la talentshowización de la sociedad: cuando tiene mucha más incidencia y proyección el relato del espectáculo que el espectáculo mismo, acaba para confundirse la parte por el todo.

El morbo pesa más que el artefacto artístico, cultural, ponedle el adjetivo que más estiméis… Este tipo de concursos tipo La Voz, OT, Factor X generan la falsa creencia que no hay vida más allá de la TV y del fenómeno viral…

Los castings de los talentshows cuentan los aspirantes por decenas de miles y las academias de música haciendo malabarismos para no cerrar la persiana: las cuentas no cuadran de ninguno de las maneras.

El subtexto es que prevalece la cultura del esfuerzo cero: una varita mágica señala un señor o una señora que se llevan todas las atenciones durante 15 minutos de gloria. La maquinaria se los traga y los escupe cuando dejan de ser útiles y empieza la rueda de nuevo.

Si la fast-food genera tantas conductas adictivas y, consecuentemente, tantos provechos económicos, ¿por qué no iba a hacerlo la fast-song? Pero atención, que son igual de indigestas y provocan los mismos problemas de salud…

Público

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