Tras cada fin de semana nos despertamos escuchando en la radio las cifras de
accidentes registrados en las carreteras españolas, mientras conducimos
podemos leer paneles en los que se ofrecen las cifras de personas que
perdieron la vida en años anteriores, en Navidad se extreman los controles
contra los conductores ebrios… Y resulta que la contaminación atmosférica
causa en España el triple de muertes que los accidentes de tráfico.

Según un estudio de la Comisión Europea, este tipo de contaminación provoca
16.000 muertes al año en nuestro país, cifra que asciende hasta 350.000 en
Europa. El Gobierno parece que ha tomado nota y está trabajando en el
borrador de la Ley de Protección a la Atmósfera, cuyo objetivo principal
será frenar los graves efectos que causa la contaminación sobre la salud y
el medio ambiente.

Los datos de muertes prematura por contaminación atmosférica son alarmantes
si se comparan con las muertes por accidentes laborales o de tráfico (diez
veces más en el primer caso y el triple en el segundo).

España se aleja de la directiva de techos nacionales de emisión fijados por
la UE y que las grandes ciudades españolas presentan frecuentes
incumplimientos de los niveles de calidad establecidos.

El borrador se basa en los requisitos técnicos que exigen los convenios
internacionales de los que España forma parte y su objetivo es lograr una
«sistematización y codificación» que evite la dispersión actual y la
fragmentación que existe en virtud de diversas normas. También facilitar su
cumplimiento.

Para ello, el texto incorporará un capítulo sancionador. En primer lugar,
reforzará el marco sancionador actual que ya existe en cuanto a la
contaminación que provoca la actividad industrial y que, según reconoció,
«no se está cumpliendo en España».

También se estudiará establecer sanciones para las entidades locales de las
que dependen otras formas más difusas de contaminación no derivadas de la
actividad industrial.