La Audiencia Provincial ha condenado a dos policías de la Comisaría de Dénia por robar en casas y otros lugares que habían sido escenarios de otros asaltos y a los que accedían por su condición de funcionarios públicos, según la sentencia a la que ha tenido acceso este diario. La Sección Décima de la Audiencia ha impuesto un año y tres meses al primero de los agentes y penas que suman casi cinco años al segundo por sus actividades delictivas; al tiempo que les inhabilita para seguir siendo policías durante un año y nueve meses. En la causa estaban acusadas por receptación de los objetos robados las mujeres de los dos agentes, que han quedado absueltas al no ver probado el tribunal que conocieran la procedencia ilícita de los objetos que sus maridos se llevaban.

La sala considera probado que los dos agentes se aprovecharon de su profesión de policías para cometer los delitos y que se habrían producido entre los años 2014 y 2016. Los dos policías habían sido apartados del cargo a raíz de su detención por estos hechos. Además de los robos en escenarios de asaltos, los acusados también simularon varios accidentes de tráfico en rotondas de Dénia para cobrar indemnizaciones del seguro. Por estos hechos, también fueron acusados dos familiares de uno de los agentes, una pareja de Torrelavega, que usaron este mismo método para cobrar una indemnización del seguro. El hombre se conformó con una condena de tres meses de prisión; mientras que su mujer ha quedado absuelta porque fue imputada en 2018, cuando la causa ya llevaba varios años abierta y había desde mucho antes indicios contra ella. El tribunal dice que su imputación fue «extemporánea».

La resolución considera a los dos agentes responsables de delitos de hurto y de estafa, por los robos cometidos así como por el fraude al seguro. Al segundo se le imputa además un delito de revelación de secretos por acceder de forma injustificada a las bases de datos policiales para realizar consultas de carácter personal.

Los magistrados han rechazado la petición de las defensas de anular las escuchas telefónicas, un hilo que sirvió a los funcionarios de Asuntos Internos para ir estrechando el cerco sobre las actividades de los dos policías. Los acusados se acogieron en el juicio a su derecho a no declarar. Sin embargo, el contenido de sus teléfonos móviles, así como la gran cantidad de objetos robados hallados en su domicilio han sido las pruebas en las que se ha apoyado la sección Décima para condenarles. Una prueba que la sala considera «abundante».

Los agentes estaban acusados de al menos seis robos en viviendas y vehículos estacionados en la vía pública. Sin embargo, en el juicio quedó en el aire la posibilidad de que el número de robos cometidos pudiera ser muy superior. En su mayoría, las víctimas eran turistas extranjeros , por lo que no su pudo localizar a los dueños de buena parte de los efectos intervenidos.

De la intervención de las comunicaciones telefónicas, el volcado del contenido de los teléfonos móviles y los registros en sus casas, la sala concluye que «se ha constatado que los dos acusados se apoderaron de diversos efectos y objetos a los que tenían acceso en sus intervenciones policiales, esto es, en domicilios en donde se había producido un robo y era requerida la presencia policial o en intervenciones en vehículos abandonados en la vía pública, o apropiándose de objetos entregados en Comisaría como objetos perdidos». Al tratarse de objetos cuyo valor era inferior a los 400 euros, la sala considera que se trata de un delito continuado de hurto.

Teléfonos móviles, una pala de pádel, gafas de sol, carcasas de móviles, relojes, pulseras, jarras de cerveza de coleccionista, muebles y otros enseres domésticos fueron algunos de los objetos robados por los acusados durante sus actuaciones. Según la sentencia, el valor de todo este material superaba los 11.000 euros. Los objetos eran incorporados a su patrimonio personal o vendidos a terceras personas.

Simular accidentes

Asimismo, los acusados cometieron una estafa al seguro mediante el método conocido como el de la rotonda y que consistía en simular un accidente de tráfico y agravar el valor de los daños en los coches, así como de las lesiones para obtener una indemnización mayor de la compañía aseguradora. Al menos en dos ocasiones usaron este método para percibir indemnizaciones de más de 5.000 euros.

Por último, el tribunal considera acreditado que uno de los agentes accedía a las bases policiales para acceder a consultas no autorizadas para ofrecer información a amigos y conocidos sobre terceras personas. La sala concluye que en al menos una ocasión accedió a los datos de otra compañera de la Policía Nacional, como su nombre, su domicilio y otras circunstancias personales; y también consultó los antecedentes policiales de una persona para ofrecérselos a un amigo.

Un teléfono móvil robado delató a los dos procesados

Un teléfono móvil robado fue el que delató a los dos policías. Las alarmas se encendieron cuando en la Comisaría de Dénia se detectó que un teléfono móvil que fue robado el 23 de agosto de 2016 se estaba usando con una tarjeta a nombre de uno de los sospechosos. Una circunstancia que motivó que se pidiera al juzgado la intervención de los teléfonos de los acusados, una vez que se comprobó que ambos habían tenido acceso por su trabajo a algunos de los escenarios de la localidad donde habían desaparecido otros objetos. J. A. M.

Diario Información

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