Las gentes que mantienen abiertos los ojos saben que ya no van a darse Amaneceres. Ninguna transformación verdadera nos va a visitar. Se acabó el ensueño de la Revolución o de la Emancipación. El Amanecer se fugó.

Me parece que tampoco habrá un gran Crepúsculo, pues el Capitalismo ha empezado a reproducirse de un modo nuevo, necrófago, gestionando virus y guerras. Y seguirá en pie mediante auto-devastaciones controladas.

Ya no hay «culpables», salvo todos nosotros y por nuestros estilos de vida. Como en el cuento de Arguedas, embadurnamos nuestro cuerpo de mierda y depositamos cierta esperanza residual en que llegue un perro a lamerla un poco.

Es el destino de la Civilización: que se acerque un can para aliviarnos de la porquería que estamos haciendo de nosotros mismos.

Hoy estoy contento.

Alto Juliana

www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

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