Manuel Portolés

Como si fuera esta noche la última vez?». Hace 65 años que la mejicana Consuelo Velázquez, compuso este bolero, sin conocer a sus 25 años la sensación de un beso en los labios, como reconocería más tarde. Convertida en un símbolo para aquellas parejas que debían separarse, sobre todo en tiempos de «hazañas bélicas», traducida a más de 20 idiomas y reinterpretada por miles de autores, incluidos The Beatles, nos sirve hoy de introducción al tema: la ciencia del beso.

Hace algunas horas, la compañía británica «Relate», dedicada al asesoramiento psicológico de las relaciones de pareja y a la terapia sexual, ha presentado un informe sobre los beneficios del beso. Su conclusión: besar a su pareja es un buen antídoto contra el desánimo y además puede mejora su salud.

Tras juntar los «morros» con otra persona, una señal nerviosa (los labios tienen sensores de tacto y de presión) estimula una parte del cerebro encargada de ordenar la liberación de una hormona, de nombre oxitocina, al torrente sanguíneo, creando en los individuos sensaciones placenteras? ¡que les voy a contar ustedes!.

La «dichosa» oxitocina, no es exclusivamente la hormona del «besuqueo», existen evidencias científicas que la relacionan con el enamoramiento, el orgasmo, el parto e incluso con el amamantamiento de las crías, por lo tanto, esta claramente asociada a la afectividad y a la ternura, y consecuentemente al acto de tocarse unos a otros. Para Gareth Leng de la Universidsad de Edimburgo, la oxitocina ayuda a forjar lazos más duraderos, permanentes incluso, entre los amantes, tras las primeras emociones (contactos) y besos en los labios. De igual forma, esta hormona ayuda a afianzar la relación y el vínculo entre una madre y su bebé, lo cual es una forma endocrinológicamente hablando de colocar en el mismo plano al parto y al orgasmo. Habrá que tocarse más, «más química», más besos, oxitocina.

Besos peligrosos

Hace un par de años, la Real Sociedad de Química de la Gran Bretaña, nos sorprendió con un estudio sobre los amantes del cine hollywoodiense que «más química» tenían. Para que luego digan que los científicos son aburridos. Los resultados del estudio que podía denominarse «química del amor cinematográfico» indicaron que Catherine Hepburn y Spencer Tracy, la pasión y la calma, respectivamente, eran los mejores amantes de la historia del cine. La clasificación continuó con las parejas de Elizabeth Taylor y Richard Burton, y de Lauren Bacall y Humphrey Bogart, en segundo y tercer lugar.

Los besos apasionados, tipo Hepburn-Tracy, o el «comerse a besos» (besar con repetición y vehemencia, según el diccionario de la Academia), provocan una fuerte liberación del neurotransmisor adrenalina en la sangre, que nos induce a un aumento del ritmo cardiaco, de la tensión arterial, y a una elevación de la glucosa en sangre. Por lo tanto, los besos podemos decir ahora, que son dulces, aunque otros como el «beso de Judas», incluya grados de traición.

También, hace algunos años, investigadores de la Universidad de Michigan (EEUU) encontraron restos del virus de la hepatitis C en la saliva de pacientes con esta enfermedad, lo que nos llevaría a pensar que a través de un beso, con algo más de pasión y lengua incluida, podría transmitirse este virus. El análisis de laboratorio demostró que en un seguimiento de 21 días, el virus solo se localizo en la saliva de los portadores durante la primera semana, para desaparecer después. Es decir, que aunque teóricamente podamos pensar que existen posibilidades de contaminarse con un beso, las probabilidades son muy pequeñas.

La hepatitis C, según la Organización Mundial de la Salud, afecta a más de 175 millones de personas, y mientras algunas no muestran síntoma alguno, otras sí (cansancio, pérdida de peso, náuseas, problemas de concentración, dolores abdominales e ictericia); el 20 % de los enfermos logra eliminar la infección de manera natural y sorprendentemente en menos de siete meses.

Los besos además del placer que ocasionan, incluído el químico, pueden desarrollar ciertas alergias. Varios son los estudios publicados en las revistas médicas, como en The Lancet, donde se han descritos alergias a medicamentos, al cacahuete o a la manzana, tras un beso; obviamente, porque el señor o señora, mantenía pequeños restos de estos alimentos (y sus moléculas) en labios, lengua, saliva… Sin comentarios.

Besos de derechas

Otra investigación sobre el comportamiento en el beso, realizada en la Universidad de Rühr (Alemania), nos lleva a la conclusión que besarse es un acto de derechas. Desde la famosa escultura de Auguste Rodin «El beso», las parejas tienden a besarse por el lado derecho. Compruébelo. Al menos esto es lo descubrieron estos científicos, que siguieron por EEUU, Alemania y Turquía (ambientes y culturas diferentes) a varios centenares de parejas que se besaban en la calle, trenes, bares? Y concluyeron, que el 70 % de las humanos nos besamos en los labios por la derecha, incluidos zurdos y diestros. Quizás en Inglaterra sea por la izquierda, con tal de jorobar.

Onur Güntürkün responsable de esta «curiosidad», explica que esta tendencia hacia la derecha puede estar dictada ya en el útero materno, pues los fetos mayoritariamente tienden a tumbar su cabeza hacia la derecha. Y al nacer, al menos en los seis primeros meses, el 90 % de los recién nacidos, al ser acostados sobre sus espaldas, tumban su cabeza cuando duermen hacia la derecha; curiosamente los brazos, quizás de forma compensatoria, los colocan a la izquierda. El estudio fue publicado en Nature.

Como ven las cosas del amor, por muchos besos y química que impere, son complicadas, podríamos decir que afecta de forma extraña a las personas. Investigadores de la Universidad de Pisa (Italia) han demostrado, tras estudiar a hombres y mujeres que se habían enamorado seis meses antes de comenzar su estudio, que los hombres tenían niveles de testosterona más bajos que los controles (no enamorados), mientras que las mujeres tenían sus niveles más altos.

Es decir, que la sabia naturaleza, iguala de alguna forma, en este caso mediante hormonas, mujeres y hombres, quizás como una respuesta para mantener la supervivencia y evitar el lanzamiento de los trastos a la cabeza (al menos en los primeros meses). Y si para finalizar este «cóctel» de besos y amor, añadimos los resultados obtenidos por científicos del University College de Londres que afirman que los circuitos neurológicos que están asociados al sentido crítico, permanece en el «limbo» (aunque se empeñen en quitarlo), adormecidos más bien, al enamorarnos, comprenderemos que el amor es verdaderamente ciego. Besos.

One thought on “Bésame, bésame mucho, …”
  1. Oxitocina al poder
    Una vez participé en una besada frente a un CRM, y fue muy emonocionante;no tengo muy claro si por la segregación de la oxitocina o por la cara de los militares que vigilaban el lugar. : )
    Un mensaje muy jugoso para un viernes desobediente.
    Enhorabuena por la eleccion de la foto, rompiendo moldes.
    Besicos mil

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