Ahora escuchadme, mamarrachos. Os vamos a enseñar el oficio más noble del mundo, el militar. ¡Aprenderéis a masacrar a vuestros enemigos como hombres civilizados!
Pero primero, aprenderéis a marcar el paso y a manejar las armas sin tener que pensar. Los buenos soldados no piensan, sólo obedecen. ¿Creéis que si uno se lo pensara dos veces, moriría por su país? ¡Ni hablar! ¡Ni se acercaría al campo de batalla! Sólo con veros la cara de idiotas se nota que seréis una tropa formidable.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *