
UNA TERRIBLE FORMA DE HACER LAS COSAS
Existe en nuestros militares una forma fatal de hacer
las cosas que desdice los atributos de orden,
eficiencia, lógica, limpieza, rectitud que la
mitología nacional les otorga. Salvo que traspasemos
esos atributos a su manera de defenderse
corporativamente cuando las cosas se salen de su cauce
y caen en la senda del equivoco, el error y el daño.
Ciertamente, en ese momento, esos atributos sociales
parecen convertirse en realidad.
Han sido periodistas de “El Mostrador” quienes han
destapado, para la ciudadanía el asunto de la
Antártica, algo verdaderamente incomprensible si se
piensa realmente. Ha habido ahí inoperancia,
arrogancia, soberbia, intento de ocultar y una vez
transformada la falta en delito, un intento de
asegurar la impunidad a toda costa, creando una
espiral de torpezas asociadas que incluyen la
falsificación de documentos. Como si la muerte fuera
gratuita.
Es como si a los militares les educaran en esta
terrible forma de hacer las cosas: seguir la intuición
y después ajustar la historia al reglamento. Pensemos
en lo de la Antártica: la simple pérdida de un trineo
e implementos de comunicación intentó resolverse “por
la buena”, “a lo amigo”, forzando para ello (contra
advertencia) al personal a ir al peligro reconocido.
En este “arreglo” mueren tres uniformados quienes
preveían la posibilidad cierta de morir en una grieta
de hielo. Por un trineo, por no dar cuenta. Porque los
jefes no querían hacer papeleo, dar explicaciones.
Mueren, esos tres, sin una orden oficial de por medio.
Entonces los jefes construyen la orden, inventan los
documentos que ponen todo en regla, ajustan los hechos
al reglamento. Falsean los documentos, las órdenes, la
historia.
Todo para salvar el pellejo. En eso si son acuciosos.
Algo similar en Antuco Ya sabemos, más allá del
tiempo, del clima, se confabulan acá la inexperiencia
con la soberbia del mando y el desprecio por la vida
de los de menor rango. Luego, conocida la dimensión de
esta catástrofe, de esta matanza, se impone entre los
responsables afán por salvar ileso o con el menor
castigo posible.
En esto el Ministro de Defensa, el Comandante en Jefe
del Ejército y el Juez Militar tiene su parte. Han
hecho todo lo posible para que “el hilo se corte por
lo más delgado”, rescatando del leve alcance de la
justicia militar, mediante su retiro anticipado, al
ahora ex comandante de la Tercera División de
Ejército, Rodolfo González, realizan un sumario
interno que dicta penas bajísimas y “comprensivas”
para quienes están inculpados. Se resguarda, a todo
evento, la exclusividad de la justicia militar en el
evento. Gobierno y ejército se encargan de convertir a
Cheyre en un “oficial capaz”, un “héroe” que en medio
de la crisis tomaba “decisiones acertadas”, en
definitiva en un héroe mediático con la anuencia,
respaldo y complicidad de Jaime Ravinet, dejando fuera
cualquier reflexión pública sobre la responsabilidad
que le cabe en este crimen masivo, Antuco.
Durante todo este tiempo, el juez y los inculpados,
los jefes y el gobierno, hacen campaña en la prensa
para dejar todo como un “accidente”, con unos pocos
sancionados y a la opinión pública convencida de la
culpabilidad del “Tiempo”, el “Clima”, la “nieve” y el
“frío” en esto. Exculpando, en la prensa y en los
tribunales, a los oficiales y suboficiales a cargo,
los jefes de División y por supuesto a los directores
de orquesta: Cheyre candidato y Ravinet, ahijado de
Pérez Yoma (ese ministro de defensa condecorado por
Pinochet).
Es una escuela, una concertación cívico-militar bajo
la cual se ampara la ineficiencia y la inhumanidad
bajo los diseños académicos de unas Fuerzas Armadas
“democráticas” y de “nuevo tipo”, enfocados a un
escenario globalizado de responsabilidad “compartida”
que fuerza a “modernizar” el armamento y material de
guerra y a “profesionalizar” el personal, actualizando
el mismo viejo pensamiento regional-imperialista de
pequeña potencia que necesita del servicio militar
para mantener el nivel de gastos y el nivel de
intervención en la vida de los sectores populares,
comprometiendo a esos sectores con una mirada estrecha
y peligrosa de la relación vecinal.
Esa escuela en la cual importa más la apariencia que
la realidad se nota en lo pequeño y en lo grande. En
lo pequeño: Pedro Soto tapia (10 años de su
desaparición se cumplen este año) y en apariencia el
caso está zanjado. Ahora, si observamos bien: la
cantidad de jueces, testigos, reportajes, libros y
ong`s cristianas que alimentó el caso no ha dado como
resultado ni culpables ni sentencias, nada. Sólo los
mismos huesos desnudos encontrados exactos tres meses
de su desaparición.
La apariencia en nuestras Fuerzas Armadas importa más
que la realidad: ha de ser la herencia de Pinochet y
Pérez Yoma: mientras todo se vea bien y limpio, no hay
problemas.
Lo grande: 650 millones de dólares EEUU por 10
cazabombarderos F-16. Es mucha plata, pero para
compensar tamaño gasto se adquieren 18 aviones F-16 a
150 millones de dólares… ¿cuál es la compra buena?
¿Qué se diría en la empresa privada de un encargado de
compras qué hace tal adquisición? Al respecto nos
dirán: ¡pero no es lo mismo! Es difícil creerlo, ambos
lotes son de F-16 y aparentemente, todos vuelan.
Mientras Presidente y Ministro se vean bien,
orgullosos, mostrando esas costosas maquinas de volar,
listas para portada de diario, todo estará bien.
Es una terrible forma de hacer las cosas: no importa
la vida de las personas, ni sus derechos, ni nada.
Sólo hay que asegurar que todo se vea bien y los
papeles, antes o después, estén en orden.
Años atrás circulaba un libro titulado algo así como
“la inteligencia militar”. Muy rápido de leer. Hoy sus
páginas, seguro, estarían llenas por los capítulos
“Pedro Soto Tapia”, “Antuco”, “Antártica”.
Pelao Carvallo
Ni Casco Ni Uniforme
MOC Chile
Movimiento de Objecion de Conciencia
NI CASCO NI UNIFORME
www.objecion.cl
CARTA ABIERTA:
RENUNCIA DEL GENERAL JUAN EMILIO CHEYRE, COMANDANTE EN JEFE DEL EJERCITO Y DE JAIME RAVINET, MINISTRO DE DEFENSA DE LA REPUBLICA.
Nosotros y nosotras, habitantes, ciudadanos y ciudadanas de la República de Chile, y las organizaciones sociales que nos acompañan, por la presente carta abierta exigimos que los señores Comandante en Jefe del Ejército y Ministro de Defensa, Juan Emilio Cheyre y Jaime Ravinet respectivamente, renuncien a los cargos que en la actualidad ostentan en función de sus actuaciones y responsabilidades ante los sucesos de mayo del 2005 en la localidad de Antuco y de septiembre del mismo año en la Antártica chilena. Sucesos que en total provocaron la muerte de 48 ciudadanos chilenos, 44 de ellos cumpliendo su servicio militar obligatorio.
Las razones por las cuales planteamos la necesidad imperiosa de su renuncia son las siguientes:
a) El Comandante en Jefe y el Ministro de Defensa han perdido toda nuestra confianza como ciudadanos y ciudadanas y parte de la sociedad civil de este país, en cuanto a una certera conducción de la institución ejército y el área de defensa del gobierno. Creemos que de un modo general las muertes en Antuco y la Antártica -y otras sucedidas en el servicio militar en el tiempo del mandato de estas dos personas- corresponden más bien a una práctica generalizada, sucesiva y aprendida, por la cual en primer y último caso deben responder ellos y no otros, en tanto con su anuencia y respaldo dicha práctica se mantiene y sostiene, generando la sensación social y cívica de impunidad ante tanta muerte.
b) Casos tan graves como la muerte de 44 conscriptos y un suboficial en una marcha de ejercicio militar en Antuco en mayo del 2005, y otros 3 soldados de planta en el rescate de material militar en la Antártica en septiembre del mismo año, requieren una investigación judicial que asegure imparcialidad y rigurosidad. El refugio de la investigación en el fuero militar no asegura a la ciudadanía la mínima imparcialidad que requieren situaciones delictivas que tanta conmoción pública han creado. Cierto aire de impunidad y falta de acuciosidad que hace daño al país, creando la sensación de injusticia y discriminación, se cierne en ambos casos. En ello las personas a las cuales nos referimos pidiendo su renuncia se han mostrado, a lo menos, conformes.
c) El tratamiento del personal de menor rango por parte de los superiores, tanto en el caso de la Antártica como en el caso de Antuco, nos hace dudar de la profundidad de la educación en Derechos Humanos de la oficialidad de las cuales la actual Comandancia en Jefe del Ejército y el Ministro de Defensa han hecho publicidad. Notamos como conducta repetida un desprecio a la opinión y vida del subordinado, en especial si este es conscripto del servicio militar, es decir, un civil, joven, probablemente de sectores populares. Este desprecio, evidente en Antuco, repetido en la Antártica, parece más una forma de hacer las cosas que una casualidad. En primer y último caso son los máximos responsables institucionales quienes deben responder por esta forma de hacer que se muestra atávica, tradicional, y que contradice la construcción de una sociedad centrada en respeto a los derechos humanos y las libertades cívicas en la que nuestro país se empeña por más de tres lustros.
d) Por último, el afán de justicia y coherencia debiera haberse antepuesto, haciendo inútil esta carta y esta exigencia. Sentimos que la necesidad política coyuntural de mantener a las personas en sus cargos respondiendo sobre todo a compromisos políticos ha nublado la razón de la justicia y la responsabilidad, usando para ello el eco que la prensa da a estos altos cargos. Hubiésemos querido la asunción honesta del fallo, del error, del daño, en los hechos y más allá de las palabras, retirándose del lugar que ocupan para no asentar esta sensación que tenemos de que una parte interesada interviene en el ámbito decisorio de la búsqueda de verdad y justicia para los muertos de Antuco y la Antártica.
Por ello, apelando a vuestra conciencia, antes de que sea tarde, pedimos a JUAN EMILIO CHEYRE Y JAIME RAVINET presenten públicamente su renuncia a los cargos que ostentan.
Santiago, 4 de febrero de 2005.
-Patricio Carvallo
-Movimiento de Objeción de Conciencia Chile:
Ni Casco Ni Uniforme
Rompiendo Filas Temuco
Gampoc Concepción
Re/Evolución Linares