Juan Carlos Rois
Tortuga

La ministra de defensa ha comparecido en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados para exponer las líneas de la política de defensa para este año.
Por desgracia, no contamos aún con la transcripción de su comparecencia, pues la página web del Congreso aún no ha colgado la sesión del día 25 de enero, pero sí con la grabación en video de dicha comisión (para quienes tengan que purgar alguna culpa o no puedan refrenar otros impulsos masoquistas, pueden encontrarla pinchando aquí). Se pueden saltar los seis primeros minutos en los que están los diputados saludándose y sentándose en sus pupitres.

En general no aporta mucha novedad sobre su retórico discurso de siempre, poro nos permite leer entre líneas la confirmación del refuerzo militarista de las políticas españolas.

  • 1. Más aumento del gasto militar reconocido.

Por lo que se refiere al gasto militar, reconoce que el presupuesto del ministerio de defensa subirá un poco, al 1,35 del PIB, desde el 1,24 (0,11 puntos porcentuales).
Es de destacar que Robles afirmó que en 2023 el presupuesto del Ministerio de Defensa en 2023 fue de 12.825 millones de euros, lo que representó, según ella, el 1,24 del PIB.

Tal afirmación tiene un triple comentario.

Uno, que lo aprobado y reconocido por el Gobierno para 2023 fueron 12.825 millones de euros de gasto aprobado, pero no incluía los presupuestos ni de las clases pasivas, ni de los organismos autónomos militares ni, tampoco, de las partidas de gasto militar repartidas entre los distintos ministerios, ni las partidas que anualmente aumenta el gasto militar reconocido mediante créditos extraordinarios y uso del fondo de contingencia, ni las imputaciones a deuda y pagos plurianuales que los Presupuestos Generales del Estado contemplan.

Dos, que calculados sobre los 12.825 millones, el aumento de 0,11 puntos porcentuales alcanzará al menos a 13.963 millones de euros sin contemplar las otras partidas disfrazadas de gasto militar que, como hemos explicado en otras ocasiones, aumentan en más de 2,7 veces el gasto presupuestado en el ministerio de Defensa.
La evolución del gasto de defensa reconocido desde 1997 hasta 2024 (uno de los componentes del gasto militar español) será como se ve en el cuadro siguiente en escala creciente y ascendente, muy empinada desde mediados de 2028 en que el PSOE arrebató el poder al PP para hacer la misma política militar de siempre.

gasto_reconocido_hasta_2024.jpg

Tres. Esta cantidad no tiene en cuenta que, según los datos que reflejan el «Extracto estadístico mensual de ejecución presupuestaria» referido a noviembre de 2023 (último publicado) del IGAE, la inicial partida de Defensa se ha incrementado por abuso del Fondo de Contingencia y de créditos extraordinarios hasta los 15.250,34 millones contabilizados (2.435,24 millones de euros) destinados principalmente a aumento de inversiones en armas, gastos de personal y gastos por operaciones en el exterior.
Tampoco los espectaculares aumentos de gasto provocados durante el mes de diciembre de 2023 ni los gastos plurianuales, principalmente para programas de armas, autorizados por los sucesivos consejos de ministros en 2023 para 2024 y años posteriores, por más de 15.000 millones de euros.

En todo caso, si aplicamos el aumento del aumento del 0,11% que se pretende hacer sobre el presupuesto del ministerio de defensa sobre la cifra de 15.250 liquidada hasta noviembre según reconoce la IGAE, lo que resultará de aumento efectivo no serán 13.963 millones, sino 16.339,2 millones de gasto militar a presupuestar, con lo que la curva de gasto del gráfico anterior aumentaría mucho más.

¿Hay que preocuparse por este disparatado gasto. La ministra dice que no porque no es un gasto sino una inversión, y además «Esta inversión en defensa -no me cansaré de repetirlo- redunda no solo en esa garantía de nuestra seguridad, protección, libertad y bienestar, sino que actúa como dinamizadora de la economía nacional, impulsando el sector industrial que genera empleo altamente cualificado».

Yo también sueño con unicornios blancos, como la ministra, pero cuando me despierto, lo que es un gasto es un gasto y no una inversión, y un gasto de un elevado coste de oportunidad, constatable en lo que se deja de hacer para costear bienes sociales útiles y deseables, tales como sanidad, educación, prestaciones básicas, seguridad humana, solidaridad internacional, etcétera, no es ninguna inversión en esos bienes a los que se renuncia, sino una opción contra ellos, por mucho que a la mona la vistamos de seda.

  • 2.- Refuerzo de la industria militar.

La industria militar, en línea continuista con la política de Robles desde que calienta la silla del ministerio de defensa, será una de las grandes agraciadas de la pedrea militar.
A los programas ya en marcha y las nuevas ampliaciones que el Consejo de Ministros ha aprobado en 2023, se acompaña la construcción de una fragata más y no prevista (comprometida como carmelo electoral por Pedro Sánchez hace unos días con motivo de las elecciones gallegas) y el refuerzo de otras 33 nuevas líneas de apoyo a la industria militar española.

En otro artículo (https://www.grupotortuga.com/El-gobierno-militarista-de) hemos detallado la enorme deuda militar contraída por Robles en el nuevo ciclo de rearme español, más de 15.000 millones comprometidos en 2023 a pagar hasta 2037 y a sumar a los más de 36.300 millones que arrastramos de deuda por programas de armas anteriores, deuda de la que es principal beneficiaria la industria militar y el complejo militar industrial.

Deuda que, por la tipología de armamento para el que se ha comprometido, nos sitúa entre los países con amplia capacidad de injerencia militar en otros países y a nuestra política de defensa como una política intervencionista y agresiva que, hasta donde yo sé, no responde a las preferencias de la gente ni ha sido consultada nunca con la sociedad.

  • 3. Papel mamporrero de España en el concierto internacional.

En línea con lo anterior, la ministra se ha soltado la siguiente directriz de su política: impulsar el fortalecimiento de la posición de España en el sistema de seguridad internacional, centrado en el liderazgo activo y en la fiabilidad de nuestros compromisos con UE, OTAN y UN y diplomacia de defensa de España en él.
Anuncia el mantenimiento de la política intervencionista de España en los ahora 21 conflictos militares en los que participamos (sin que podamos descartar por mucho que desde el gobierno afirmen lo contrario) la implicación en la agresión militar «ad hoc» de EEUU y sus secuaces contra los yemeníes y cualquier otro tipo de implicación en la explosiva situación de oriente medio y/o Ucrania.

De momento, según la ministra, los mamporreros militares aseguran nuestro papel de actor fiable y confiable de nuestros socios político-militares en la vigente política de refuerzo del statu quo basada en el uso de la fuerza militar, la doble vara de medir y el cinismo y las estrategias de dominación violencia de las estructuras militares de las que somos «aliados».

Lo de siempre, mejor cola de león que cabeza de ratón, de esos matarratones felipegonzalescos que da igual de qué color sean con tal que cacen ratones.

  • 4.- Incentivos a la tropa.

La ministra ha agradecido el compromiso del parlamento en dar salidas insolidarias (no lo llama así exactamente) a los soldados de mas de 45 años para que sigan teniendo prebendas que cuando acaba su contrato temporal con el ejército, sin reparar en el agravio comparativo de los civiles que acaban sus contratos temporales sin recibir un trato ni remotamente parecido.

También ha prometido abrir nuevas plazas para la incorporación de más gente al ejército, porque parece que el hecho del gigantismo militar español y su impacto brutal en el presupuesto no importan demasiado, y más becas para militares, junto a programas para «homologar» su «formación» a las titulaciones civiles.

Con este panorama nos espera un año (uno más) de manoseo de la retórica militarista, de participación militar en un reparto del mundo injusto e insolidario, de desfiles por el día de la raza y otros eventos patrios, de compra de armas que no necesitamos y de venta de armamento español a otros pueblos para alimentar el negocio de la guerra, de chorreo de dinero para fortalecer las estructuras militares y el programa de remilitarización global en el que anda embarcado el gobierno, con su ministra a la cabeza y los demás en prieto pelotón de apoyo.

  • 5. ¿Y ahora qué?

La próxima parada, al parecer, será la de la aprobación de los presupuestos generales en Marzo.

Mientras tanto seguiremos mirando estupefactos la proliferación de guerras y conflictos ante los que nos han hecho creer que no podemos hacer nada para evitarlos y los que deberían hacer algo demuestran que no tienen ninguna intención de hacerlo mientras obtengan ventajas y no les pase factura tan calculadora posición.

A la espera de una agenda de lucha por la paz contundente y desde abajo que implique de forma amplia a movimientos sociales alternativos y no conformistas y busque generar un nuevo ciclo de movilización amplio, con la meta de la desmilitarización (y no con medias tintas) y la tarea de boicotear y parar la guerra que comienza aquí, seguimos resistiendo como podemos el empuje del militarismo mediante manifestaciones y actos dispersos, objeciones fiscales contra el gasto militar y el compromiso testimonial a la espera de tiempos mejores.

Como decía Casona, los árboles mueren de pie.

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