
Una madera singular
Vicente Campos ha confeccionado durante una década muebles de palmera pero ahora se retira para estudiar el efecto de sus vibraciones.
Su tronco delgado, sus hojas verdosas y su dulce fruto han seducido desde hace siglos a numerosas civilizaciones, las cuales han sentido una gran atracción hacia las palmeras. Tanto es así que el palmerero Vicente Campos ha dedicado diez años de su vida a confeccionar muebles con la madera de estos singulares ejemplares. El influjo de la palmera le ha cautivado de tal manera que ahora se dispone a emprender un estudio sobre sus vibraciones.
ESTEFANÍA BOTELLA
Diario La Verdad de Alacant.

Con las premisas de trabajar de un modo ecológico y de dignificar la palmera, el palmerero Vicente Campos se aventuró hace diez años en el proyecto de confeccionar de un modo artesanal toda clase de muebles y otras infraestructuras con la madera de la palmera. Para ello fundó la empresa Ecophoenix, a través de la cual ha elaborado sus creaciones siguiendo siempre la filosofía de «ofrecer una alternativa al sistema de deforestación que impera en el mundo, pues hay recursos locales suficientes como para nutrirnos, y para ello contamos en Elche con las palmeras», señaló Campos. Aunque «debemos respetarla siempre», por ello, en sus trabajos sólo ha utilizado «los ejemplares que han caído o los que hay que talar porque son peligrosos o se han secado».
Ahora, tras una década de trabajo ha decidido cerrar sus puertas para dedicarse al estudio de las vibraciones de la palmera. «Todos los elementos de la naturaleza emiten vibraciones pero las de la palmera son muy fuertes, hay una enorme sintonía entre este árbol y las personas y quiero estudiar qué repercusiones tiene en los humanos», comentó Vicente Campos.
La idea de trabajar con la palmera surgió de manera fortuita pues «tenía que arreglar el techo de mi casa y se me ocurrió que podía hacerlo con palmeras, y así fue». Partió desde cero y poco a poco ha ido aprendiendo el oficio. Si en un principio comenzó creando bancos y jardineras luego fue capaz de confeccionar modelos más complicados como techos, mesas, sillas e incluso fuentes de agua de más de tres metros de altura.
Pero la madera de la palmera es muy peculiar, como afirmó Campos, pues su crecimiento «es en vertical y a tirabuzones, lo que la hace difícil de manejar y, además, no todos los ejemplares son útiles para fabricar muebles». A pesar de todo, se aventuró en el proyecto de confeccionar muebles y rápidamente, por el boca a boca, le fueron llegando pedidos de particulares. De hecho, el público puede observar algunas de sus creaciones ya que, por ejemplo, ha elaborado las sillas y mesas de una hamburguesería situada en Altabix.
(También se pueden ver en parques de la ciudad, en viveros, en exposiciones, y en viviendas, casas de campo y locales municipales y privados, como el del Centre Sociocultural El Margalló. Sin contar con la propia casa del artista, que no nos explicamos no esté todavía en los catálogos turísticos de la ciudad, nota de Tortuga)
La plaga del picudo rojo no ha perjudicado a su negocio puesto que «he trabajado con palmeras adultas y el picudo suele ir a las jóvenes». Aun así, «sentimentalmente sí me ha afectado porque si entra una plaga quiere decir que la palmera no está al 100% y eso es un grave problema».
Como otras tantas personas, Vicente Campos ha sido seducido por el embrujo de este peculiar árbol con el que siempre mantendrá una especial sintonía.
Tenemos que decir que los muebles de palmera de Vicentín, así como sus bioconstrucciones y su misma casa son algo increíble, de un arte exagerao y que rompen todos los moldes. Y quien no se lo crea que venga y vea. Palabra de Tortuga.