«Ni a Berlanga se le habría ocurrido cambiar los «gegants» por el Novio de la Muerte»

Compromís tilda de «histriónica» la programación por «desvalencianizarla» y «guardar en un almacén hasta el letrero».

Moisés Domínguez

«Ni Gran, ni Fira ni de València» es el lema con el que Compromís cataloga la programación, el espíritu y las líneas de la batería de festejos que organiza el ayuntamiento este mes. La Feria de Julio. Y tras la inauguración, la formación naranja se ve con más munición. «Lo de Novio de la Muerte no se le habría ocurrido ni a Berlanga. Guardar los «gegants», los «nanos» o el letrero de «Gran Fira» en un almacén y cambiarlo por el himno de la Legión. A esto se le llama, directamente, valencianofobia».

La portavoz de la coalición, Papi Robles y el anterior concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset han analizado unos festejos que ellos mismos gestionaron durante ocho años. Durante los días previos ya habían apuntado las líneas maestras a través de redes sociales, basadas en «la censura y la eliminación de todo lo que significa València. Eso es lo que ha organizado la señora Catalá». Compromís apunta a la alcaldesa, a quien responsabilizan de la gestión de las Fiestas que lleva a cabo sus socios de Vox, para que el mensaje «duela» más a un partido, el PP, que el lunes no estaba precisamente muy contento con el remate militar del desfile inaugural. Precisamente en esa divergencia hurgan. «Estamos convencidos de que ni a los votantes del PP les ha debido gustar que, en la inauguración de la Fira, se eliminen los bailes valencianos por el Himno de la Legión».

«¿Qué será lo siguiente? ¿Expojoven?»

Robles y Fuset han calificado los festejos como «una «fireta» muy mal gestionada «por el PP y Vox», basada en el «odio a la identidad propia». Es «un acontecimiento gris, sin incidencia. Una oportunidad perdida».

La «desvalencianización» es la crítica más recurrente. «Formulamos una pregunta sobre el uso del valenciano en los actos y nos dicen que un monólogo, un musical y las preselecciones. Son tan conscientes de la marginación que quieren contabilizar como programación en valenciano las preselecciones que organizan las Fallas. Cómo de sectario se puede ser para guardar en un almacén dos «gegants» que representaban a unos personajes valencianos que se plantaron en 1904 para celebrar la Feria». Lo de la denominación lo tienen grabado a fuego. «Ya no tenemos una Gran Fira, sino la Gran Feria, es que eso ni Rita Barbera se atrevió. ¿Qué será lo siguiente? ¿Expojoven?». Les sirvió para recordar antecedentes, como «la Cabalgata de Reyes manchega, que se pagó a precio de oro. O la exaltación de la fallera mayor, sustituyendo el concierto de la Banda Municipal por un musical madrileño».

También critican los contenidos. «Tienen una actitud histriónica, que quiere acabar con la imagen simbólica de una festividad plural. Han borrado la Nit del Folk, la Ruta del Carme, la Nit a la Mar, la Menuda Fira. Ni siquiera llaman ya Correfira a la camioneta-escenario. La Fira era una marca paraguas, aliada del sector cultural, y ahora es un pupurrí cutre de marca blanca, como vimos en la inauguración». Y siempre la alcaldesa: «Catalá ha hecho desapaerecer el Polirritmia, que llenamba la plaza, la Nit del Cant d’Estil, Trobada de Muixerangues, la Nit del Orgull, el Cinema a la Fresca, el Teatre de Carrer y el Sarao de Danses».

Fuente: https://www.levante-emv.com/valencia/2024/07/02/berlanga-le-habria-ocurrido-cambiar-104817328.html

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