Te robaron la curiosidad…
y ni te diste cuenta.

Antes, cuando te aburrías
tu mente se incomodaba
y le tocaba buscar soluciones.

Ahora, apenas hay un segundo libre
sacas el móvil como un reflejo.

No piensas,
no creas:
sólo consumes.

Antes, vivías la aventura de buscar un lugar,
perderte;
hablabas con sus gentes, preguntabas…

Ahora ya no averiguas
y arriesgas.
No descubres el mundo por ti mismo:
simplemente vas, vienes, gastas
donde te lleva el algoritmo.

(Visto en Internet y completado por Tortuga)

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