Editorial

Imaginemos que un pequeño buque humanitario, parte de una iniciativa solidaria con apoyo de varios premios Nobel, con decenas de activistas de más de 20 países, varios de ellos europeos, transportando alimentos y suministros con destino a Ucrania hubiera sido atacado con drones por el ejército ruso. Imaginemos que la aviación de Vladimir Putin hubiese intentado hundir dicha embarcación y, por lo tanto, asesinar a sus ocupantes. Imaginemos, además, que el ataque hubiese tenido lugar en el corazón del mar Mediterráneo y que los aviones de guerra rusos hubieran invadido ilegalmente el espacio aéreo de malta —miembro de la Unión Europea— para llevar a cabo la operación.

Si cambiamos Ucrania por Gaza, Rusia por Israel y Putin por Netanyahu, esto es exactamente lo que ocurrió la noche del pasado viernes 2 de mayo.

En plena oscuridad y en el medio del mar, el buque Conscience, parte de la iniciativa internacional conocida como Coalición Flotilla de la Libertad (FFC, por sus siglas en inglés) vio como dos drones —que no podían ser sino israelíes— destruían su generador, ubicado en la proa del barco, incendiaban la cubierta y producían graves daños que a punto estuvieron de hundir la embarcación. Todavía en aguas internacionales, si el navío no hubiese aguantado y toda vez que el ataque tuvo lugar pocos minutos después de la medianoche, nada garantiza que sus tripulantes pudieran haber sido rescatados a tiempo. A menos de 100 kilómetros de la isla italiana de Sicilia y a pocos kilómetros de las aguas jurisdiccionales de Malta, el estado de Israel estuvo cerca de asesinar a casi 40 personas en misión humanitaria.

Varios medios de comunicación confirmaron el mismo viernes el ingreso de un avión militar israelí en el espacio aéreo maltés pocas horas antes del ataque. Fuentes militares de la isla señalaron la gravedad del incidente a los periodistas. Hasta el momento, el gobierno de Netanyahu no ha dado ninguna explicación oficial, pero resulta evidente lo que ha ocurrido.

El capitán del barco denuncia que tanto la respuesta maltesa como la del barco chipriota que tardó tres horas en sofocar el incendio no fueron excesivamente diligentes. Una vez extinguidas las llamas, el Conscience pidió a Malta poder reparar el buque en sus puertos para poder proseguir la travesía. Ante la negativa del gobierno maltés, en estos momentos se halla en la búsqueda de un puerto en el norte de África que pueda llevar a cabo la reparación. Varias periodistas de Canal Red acompañaban a la expedición y por eso hemos podido tener información de último minuto sobre el desarrollo de los acontecimientos.

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Aunque, finalmente, no ha habido que lamentar pérdidas humanas, el incidente no se puede minimizar. Recordemos que, en 2010, Israel asaltó el barco Mavi Marmara, que transportaba a cientos de activistas, la mayoría de ellos de nacionalidad turca, en el seno de una flotilla que llevaba 10.000 toneladas de ayuda humanitaria a Gaza. En ese ataque, que utilizó barcos de guerra, lanchas rápidas, munición real, gases, bombas aturdidoras, drones y helicópteros, el ejército de Israel dejó a 50 activistas con heridas y asesinó a 10; algunos incluso fueron rematados por la espalda y a corta distancia. Significativamente, el capitán del Conscience es hijo de una de las víctimas de Mavi Marmara.

El estado terrorista que está llevando a cabo una limpieza étnica en Palestina ha cometido un crimen de guerra contra ciudadanos europeos en el centro del Mar Mediterráneo y la Unión Europea —una vez más— no solamente no ha dicho «esta boca es mía» sino que, además, continúa comprando y vendiendo armas a los genocidas. El ataque contra el Conscience vuelve a subrayar que el alma de Europa está completamente podrida como cómplice del peor genocidio del siglo XXI y nos recuerda que la estrategia de rearme y de furor bélico asumida por sus líderes —incluido el presidente de España— nada tiene que ver con la defensa del derecho internacional, la libertad, la democracia y los derechos humanos. Si todo eso no les importa absolutamente nada cuando los asesinos de Netanyahu matan niños palestinos por decenas de miles, es evidente que tampoco les importa en Ucrania.

Fuente: https://www.diario-red.com/articulo/editorial/putin-hubiese-intentado-hundir-buque-humanitario-centro-mediterraneo/20250504190934046881.html

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