
Ver también:
La guerra (1) ¿Por qué hay guerras?
¿Qué postura tomar ante las guerras?
Informar, con toda la amplitud que se pueda, sobre el funcionamiento, los contenidos y la estructura de la sociedad y del mundo en que vivimos, para que la gente conozca el porqué y de dónde viene todo.
Promover el diálogo por todos los medios y los cauces y expresiones que puede tener el diálogo.
Crear grupos, o participar en grupos, que promuevan la paz y el desarme.
Informar de lo que es la guerra y de las consecuencias de la guerra.
Iniciar procesos de educación para la paz y la noviolencia.
Vivir con coherencia humana, económica, ideológica y política, la opción por la paz y por la noviolencia.
Intervenir y mediar en los conflictos para que se solucionen de forma pacífica, afrontando las causas y tratando de suprimirlas.
Existe la cultura de la paz y de la noviolencia. Los que optamos por la paz hemos de poner todas nuestras fuerzas y posibilidades en construir la cultura de la paz.
Tenemos unas necesidades que hemos de cubrir para poder mantener nuestra vida, pero una cosa es cubrir nuestras necesidades, y otra muy distinta es caer en el consumismo, en el derroche y en el pensar que, si no tenemos todo lo que el mundo nos ofrece, no somos personas.
El nivel de vida que tenemos en los países del norte no es justo, ni solidario, ni tiene en cuenta la construcción de la paz en el mundo.
Nuestro bienestar, a nivel general, es una manifestación de nuestra violencia y de nuestro abuso de poder.
Si queremos trabajar por la paz, nuestra vida ha de ser más austera y solidaria, tiene que estar orientada, con la organización que haga falta, a compartir los bienes, la cultura y la vida, con los países que viven en la pobreza.
La construcción de la paz tiene una dimensión, económica, cultural y política que no podemos olvidar.
Ya hay muchas organizaciones que están haciendo realidad la solidaridad con los países que viven en la pobreza, pero el alcance de lo que hay y de lo que se hace, no llega a responder a todas las necesidades que tienen los países en desarrollo.
Tenemos que cambiar la mentalidad del consumismo, por la mentalidad y el compromiso por la solidaridad universal. Y esto se ha de traducir en aportaciones económicas y en organización justa, libre de toda corrupción.