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La guerra (2) ¿Qué postura tomar ante las guerras?
¿Por qué hay guerras?
Una guerra se hace porque se quieren conseguir unos intereses económicos, o se quiere obligar a unas personas a que piensen de una manera determinada. Los imperios no sólo quieren apoderarse de la economía, sino también de la forma de pensar y de la cultura, como medio para poder ser los amos de la economía.
Para iniciar una guerra, los imperios suelen poner otras excusas o justificaciones, como tratar de hacer que se respete la cultura o la religión de un país, asegurar el bienestar económico de una nación, mantener la unidad política de un territorio, o defenderse de un posible ataque pero, en el fondo, lo que se busca es mantener los intereses económicos por encima de todo.
Comienza la guerra la nación que tiene más poder, más dinero, y más posibilidades de ganarla.
¿Quiénes tienen más poder? Las naciones más grandes y con más dinero. Estas naciones se llaman IMPERIOS. La idea que tienen estas naciones, es que son más que las demás, mejores que las demás y que tienen que dominar a las demás.
Normalmente, las naciones que son imperios, se apoderan de las fuentes de riqueza que tienen las demás y obligan a las otras naciones a estar a su servicio. Quienes mandan en el mundo, son los imperios.
Hay otra cosa que influye en la actuación de los imperios: Las ideas. Normalmente las personas que forman parte de un imperio, se creen mejores y más inteligentes que las de otras naciones.
Los que viven en el imperio, piensan que ellos son de primera categoría y los de otras naciones son de segunda, o de tercera, pero lo que más influye es el poder económico. Es el alto nivel económico el que hace que se sientan superiores.
¿Cuántos imperios hay en el mundo?: Estados Unidos, Rusia, China y el grupo de las naciones árabes, aunque hay naciones árabes que apoyan a Estados Unidos.
Entre todos los imperios, hasta la fecha, el más fuerte, el que “corta el bacalao” en el mundo, es Estados Unidos.
Normalmente, los imperios, no respetan nunca la vida de las personas, sino conseguir lo que a ellos les conviene, matando a las personas que haga falta.
En los imperios hay empresas muy poderosas que tienen muchos miles de millones. Son estas empresas poderosas las que dirigen y marcan el camino que han de seguir los imperios y las guerras que los imperios montan.
También influyen en las guerras, las fábricas de armamentos. En estas fábricas trabaja mucha gente y se producen muchas armas que hay que vender.
Las fábricas de armamentos son un gran negocio, que no puede ir adelante si no hay guerras, y cuantas más mejor. Los dueños y los que están metidos en estas fábricas, influyen, también, en que haya guerras. Estas fábricas suelen estar apoyadas por los grandes capitales y por los gobiernos, porque aportan grandes beneficios económicos.
Las guerras no se hacen por casualidad. Una guerra cuesta mucho dinero, mucha organización, y suele prepararse con mucho tiempo, y se hace si hay esperanzas de que se va a ganar.
Y ganar una guerra da muchas posibilidades de ganar dinero. Por eso se ponen todos los medios habidos y por haber, para hacerla y ganarla.
Queda claro que, apoyar una guerra, es apoyar los intereses de un imperio, o de las personas que tienen más dinero en el mundo, o de los que creen que son más, o mejores que los demás.
También está claro que una guerra no soluciona los problemas de la humanidad, sino que los multiplica y los hace más grandes, además de acabar con la vida de millones de personas y de aumentar la destrucción de la naturaleza.
Una guerra crea unas heridas, divisiones y enfrentamientos, en la sociedad, que no se borran nunca, sino que prepara a la nación para nuevos conflictos en el futuro.
Suele ganar una guerra la nación que tiene más posibilidades de matar y de destruir al contrario, no la nación que tiene más razón.
La nación que gana una guerra manifiesta su crueldad y su falta de humanidad. Parece que gana, pero ha perdido lo mejor que tenía: Su humanidad. Ganar una guerra es una derrota.
Y si nos preguntamos quiénes son los que mueren en las batallas, no hay entre ellos personas de buena posición social, sino la gente más humilde, que es utilizada para sacar adelante la posición de los poderosos. Siempre son los mismos los que pagan el pato.