Maxi de Diego: Teatro antimilitarista (contra las guerras y sus secuaces)
Selección de poemas y pequeñas obras teatrales de temática antimilitarista.


Villancico de las madres que tienen a sus hijos en brazos

¡Dulce Jesús, que estás dormido!
¡Por el santo pecho que te ha amamantado,
Te pido
que este hijo mío no sea soldado!

Se lo llevarán, ¡y era carne mía!
Me lo matarán, ¡y era mi alegría!
Cuando esté muriendo, dirá:
«¡Madre mía!»
Y yo no sabré la hora ni el día.

¡Dulce Jesús, que estás dormido!
¡Por el santo pecho que te ha amamantado,
Te pido
que este hijo mío no sea soldado!

María Lejárraga


La muerte agradecida

Despacho lujoso.

LA MUERTE: Gracias por recibirme.
EMPRESARIO: Es un placer atender a una gran accionista.
LA MUERTE: Vaya, veo que tienen información contrastada.
EMPRESARIO: No puede ser de otra manera, somos una empresa puntera en el sector.
LA MUERTE: Nuestro sector.
EMPRESARIO: ¿Cómo dice?
LA MUERTE: Digo nuestro sector porque yo también formo parte de él.
EMPRESARIO: Claro, como accionista que es…
LA MUERTE: No solo como accionista. Precisamente para presentarme y mostrarle mi agradecimiento quería hablar con usted, con ustedes.
EMPRESARIO: Claro, claro. Usted dirá.
LA MUERTE: Estoy pensando ampliar mi… ¿Cómo se dice en términos empresariales? Mi… ¡campo de negocio! Eso es. Creo que se dice así. Discúlpeme, pero es que yo no soy experta en negocios.
EMPRESARIO: No se preocupe, la entiendo. Pero necesitaría que me explicara con más detalle a qué negociado se dedica su empresa.
LA MUERTE: Bueno, empresa, empresa, lo que se dice empresa, no es. Más bien un negocio personal.
EMPRESARIO: Bien, pero como le digo, para analizar de qué manera mi empresa puede contribuir a la mejora de su cuenta de resultados…
LA MUERTE: ¿Cuenta de resultados?
EMPRESARIO: Bueno, sus beneficios, para entendernos.
LA MUERTE: No, si yo en realidad no me beneficio. (Rectifica después de una pausa. Se da cuenta de que no va por buen camino.) Bueno, en parte sí, porque sobre todo a mí me gusta hacer bien mi cometido en esta vida.
EMPRESARIO: ¿Y su cometido es…?
LA MUERTE: (Cambiando de asunto.) Su fábrica, me han dicho, fabrica misiles inteligentes y drones con capacidad de ataque.
EMPRESARIO: Entre otras armas. En nuestra web puede ver parte de nuestros productos.
LA MUERTE: ¿Parte?
EMPRESARIO: Bueno, hay artefactos que por motivos de seguridad no se pueden presentar públicamente.
LA MUERTE: Bien, no se preocupe. Si a mí solo me interesa, y este es el motivo de mi entrevista con usted, como con otros empresarios del sector, proponerles o pedirles que sus sistemas armamentísticos amplíen o refuercen, no sé cómo decirlo, su capacidad destructiva, especialmente, la mortífera. ¿Me entiende?
EMPRESARIO: Bueno, claro. Ese es nuestro objetivo. De hecho, contamos con un departamento de investigación que lo que busca es perfeccionar la capacidad selectiva de los hipotéticos ataques con el objetivo de que nuestro armamento sea más productivo. De esta manera, nuestros compradores pueden extender su capacidad destructiva. Por poner solo un ejemplo, Arabia Saudí (6) sigue siendo uno de los principales compradores de armas españolas, a pesar de ser una monarquía absolutista, allí la guerra con su vecina Yemen ha provocado al menos 250.000 muertes.
LA MUERTE: (Al oír la última palabra sufre un estremecimiento, como una ligera convulsión que finaliza con una perceptible cara de placer.) Interesante, desconocía ese dato. Nunca se me ha dado bien mi propia contabilidad. Me consuela usted, de verdad. Sin duda mi sensación de que los antimilitaristas y pacifistas estaban consiguiendo parar las guerras debe ser errónea.
EMPRESARIO: Efectivamente. Tenga usted en cuenta que nuestra actividad cuenta con el apoyo de todos los gobiernos y de sus campañas publicitarias a favor de nuestro negociado. Sin ir más lejos, nuestro Ministerio de Defensa acaba de hacer público un argumentario que ensalza nuestra labor frente a aquellos que prefieren los gastos sociales (7)
LA MUERTE: ¡Qué bien! Pues me voy mucho más tranquila. Ya no le molesto más, que tendrá mucho que hacer. Bueno, ya no tanto.
EMPRESARIO: Ya no tanto, ¿por qué? No la entiendo.
LA MUERTE: No se preocupe, son cosas mías.

(La MUERTE le da la mano. Al tocarla, el EMPRESARIO recibe una especie de descarga eléctrica que se traduce en un fuerte dolor en el pecho. Se retuerce de dolor hasta que cae fulminado, muerto.)

LA MUERTE: ¡Qué pena! Con lo simpático y eficaz que parecía. Menos mal que no era un ingeniero especialista en misiles inteligentes. Estos encargados de comunicación se encuentran a montones hasta debajo de las piedras. ¡Uy, qué expresión más bonita utilizan estos humanos! ¡Debajo de las piedras! Me encanta. (Sale. Oscuro.)

Notas:

6 https://www.publico.es/politica/gobierno-mantiene-dictadura-saudi-clientes-comercio-armas.html

7 https://www.elsaltodiario.com/opinion/ministerio-defensa-se-defiende-del-movimiento-pacifista

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