-Cuando, en su día, Julio César fue a Egipto con barcos y soldados y saqueó el país, fue una acción heróica. A ningún tribunal se le habría ocurrido incoar un proceso contra Julio César por esa razón. Fue un logro de primera clase, del que todavía nos beneficiamos hoy, después de que Shakespeare escribiera un drama del que incluso los no ilustrado citan la frase: «Bruto es un hombre honorable». Pero imagínese que, en vez de con doscientos barcos, César va con tres, con una tripulación mal armada, y desembarca en Egipto, y empiezan a saquear, ahí tiene usted el simple supuesto del golpe de un gángster, y esa acción merece la horca. ¿Cual es la diferencia? ¿Por qué una acción enriquece la historia y la otra termina en la horca? Porque el ser humano siente aversión hacia la escasez. Es una cuestión de número. Las pequeñas empresas tienen que atenerse al orden civil. Para las grandes empresas, no hay normas. Así que siempre hay que elegir el lado de las grandes empresas, porque sin duda son peligrosas, pero garantizan la impunidad.


Extractado de la novela de Alfred Döblin «El regreso de las tropas del frente» (Vol II de la segunda parte de la trilogía «Noviembre de 1918»). Publicado originalmente entre 1939 y 1949.
Pocket Edhasa, Barcelona 2017

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