
inSurGente– La coincidencia de fechas de la movilización de los jóvenes franceses contra el empleo basura con las concentraciones para hacer botellón de miles de jóvenes españoles en muchas capitales españolas, no ha pasado desapercibida. Siempre podremos argumentar lo del legítimo y necesario ocio y la extraordinaria calidad de vida de las nuevas generaciones hispanas, pero lo cierto y verdad es que su poder de movilización por razones sociales, económicas, políticas, vitales… está más que mermado. Es más que probable que los dueños del poder respiren tranquilos ante tal apatía. ¿Qué pasa? Sus opiniones son necesarias.
Agencias/ inSurGente.- El diario británico The Times se hace eco de la convocatoria del ‘macrobotellón’ en varias ciudades españoles para esta noche y compara esta situación con las movilizaciones estudiantiles que se viven en Francia, al titular «Los estudiantes franceses se movilizan pero los españoles beben».
El rotativo recuerda que el Ejecutivo central actuó «bajo presión» para introducir una legislación de urgencia que controlara la edad mínima en la que se permite beber, pero indicó que es «improbable que tenga mucho efecto», ya que las Comunidades Autónomas han establecido edades mínimas diferentes para poder comprar alcohol.
«Las leyes autonómicas también sancionan esto de manera variada. Por eso, es difícil para Madrid frenar lo que se percibe como problema nacional. A pesar de la fama que tiene España de tener civilizados hábitos para beber, muchos adolescentes llegan a casa tambaleándose después del ‘botellón’, dejando en los centros de las ciudades basura esparcida y a los residentes enfurecidos tras permanecer en vela durante toda la noche», explica The Times a sus lectores.
Por su parte, el diario portugués Publico advierte de que «jóvenes españoles convocan macrofiestas en las calles de treinta ciudades del país» y afirma que las autoridades españolas «prometen vigilancia donde las reuniones son permitidas e intransigencia donde están prohibidas».
«El pretexto es celebrar la Fiesta de la Primavera. El objetivo es superar la macrofiesta organizada en Sevilla el pasado febrero en la cual se reunieron 5.000 personas para beber en la calle. En la capital española hace tres años que existe una ley contra el botellón. Lo que nació como una protesta contra los altos precios de las bebidas alcohólicas en bares y discotecas se convirtió en una moda que va asociada a la venta de drogas y a la ingestión de grandes cuantidades de alcohol», concluye.
Dualidad
Soy un mexicano que abiertamente, he criticado la falta de cultura de mi paìs hacia muchas cosas, desde la cultura laboral, por parte de patronos y empleados, y hasta la culruta de la ingesta de bebidas embriagantes.
Pienso que es triste compaprar la dualidad que existe entre dos grandes paìses de Europa en los cuales, la opiniòn pùblica, parece englobar dichas manifestaciones como una actitud de rebeldìa, ante lo convencional e impuesto del status quo.
Si mientras en la naciòn gala los jovenes salen a protestar, para presionar a sus autoridades a desechar leyes, las cuales los dejan a la deriva como trabajadores, haciendoles recorrer una vida carente de oportunidades, y un futuro incierto de por si, mientras que la naciòn hispana, los jovenes de ese paìs salen a exaltar la borrachera, los vicios, y la perdida de civismo para con la comunidad que reside ahì, y en ese rubro, las autoridades se han visto muy, pero muy blanditas, en no aprobar leyes, las cuales esten acordes a las necesidades de cada ciudad, o de cada provincia y tenga como fin el detener la ingesta de bebidas embiragantes en vìa publica, mientras que en la belle France, las autoridades galas hacen uso de todos sus recursos para acallar la manifestaciòn, la cual exige su derechos.
Pero pienso que eso es asunto de cada lugar lidiar con este problema, considero que mientras que la juventrud gala sale a las calles por defender algo razonable (sus derechos laborales), la juventud hispana, parece salir a las calles a promover una acciòn anticivica, que la misma sociedad y gobierno se vuelve complice, aun cuando estos argumentasen beber con moderaciòn, etcètera, la imagen que da este tipo de manifestaciòns(los botellones), es una imagen que al menos no quisiera en mi paìs, o que me quisiera llevar del lugar al que visitare como turista, tampoco es agradable ser parte de los daños coolaterales de una multitud furiosa, que en el ùltimo caso externa su frustaciòn dañando propiedad ajena, pero que hace un llamado de atenciòn a la sociedad a defender sus derechos como ciudadanos.
Buenas noches
> Mientras los jóvenes franceses se manifiestan contra el empleo basura, los españoles se autoconvocan para hacer macrobotellones
Más botellón
Ahora que ha pasado el macrobolellón nos damos cuenta que donde más problemas ha habido es en las ciudades donde se ha utilizado la represión policial para evitarlo.
Hay botellón legal en todas la fiestas de los pueblos y ciudades de España, en estos casos está socialmente aceptado que los jóvenes beban y se relacionen en la calle. Está bien visto “chisparse” en bodas bautizos, comuniones y en navidad. Al mismo Jesús de Nazaret le dijeron es su época comilón y borracho, y la misa se celebra alrededor de una copa de vino. Todo esto demuestra lo enraizado que está el alcohol en nuestra cultura. El problema surge cuando los jóvenes se salen de la norma social, y dejan de emborracharse en los locales establecidos para ellos o en las fiestas prefijadas, y deciden beber y relacionarse en la calle por motivos económicos. El botellón reproduce el comportamiento social de los adultos, pero buscando la forma más económica.
Sin duda sería bueno fomentar el ocio creativo, pero esto llevará mucho tiempo porque es ir contra nuestra cultura de “pan y circo”. No entiendo la actitud de los ayuntamientos que se cansan muy pronto de ofertar los pabellones para hacer actividades lúdicas positivas. Cambiar lo establecido durante mucho tiempo requiere paciencia y constancia.
Evaristo Torregrosa Rodríguez
> Mientras los jóvenes franceses se manifiestan contra el empleo basura, los españoles se autoconvocan para hacer macrobotellones
A mi todas las críticas de este tipo hacia el botellón -«se juntan para… cuando deberian hacerlo para …»- me recuerdan un poco a la crítica de los cientificos escépticos a los programas de TV sobre fenomenos paranormales- «sacan a Jiménez del Oso cuando deberian sacarnos a nosotros»-.
Yo entiendo que a los cientificos les gustaría que hubiese más programas de ciencia en la televisión, pero, ¿por qué para defender eso es necesario críticar programas ajenos? ¿Por envidia? ¿Echan de menos salir en la tele hablando durante una hora en plano medio con una música seductora de fondo?[1]
Yo entiendo que a los «rebeldes con causa» les gustaría que las masas se unieran bajo sus llamados, pero, ¿por qué para defender esto es necesario criticar reuniones ajenas? ¿Por envidia?
Quizás los que echan de menos programas cientificos tendrían qué preguntarse realmente qué hacen por racionalizar la sociedad, en vez de refocilarse en los defectos ajenos.
Quizás los que echan de menos reuniones de rebeldes con causa tendrían que preocuparse porqué no consiguen convocarlas, en vez de quejarse de que otros las convoquen sin causa.
A mi me irritan los botellones y me irritan más las ciencias ocultas. Me irritan sobremanera los que pretenden justificar los botellones con un discurso ideológico. Todo ello me irrita por la irresponsabilidad de quién lo promueve y lo disfruta, y la irresponsabilidad no es una opción más. Pero todos estos no son los únicos oscurantismos que me irritan.
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[1] Dejo aparte el que la alternativa a las «ciencias ocultas» suele ser la exposición dogmática de generalizaciones infundadas que invocan en vano el nombre del gran Darwin, como las que nos regala los sabados Javier Sampedro desde «El País».
> Mientras los jóvenes franceses se manifiestan contra el empleo basura, los españoles se autoconvocan para hacer macrobotellones
Démosle otra vuelta al argumento:
¿Por qué los frustrados, incapaces y envidiosos «rebeldes con causa» no pueden permitirse criticar la «frivolidad» de los «rebeldes con-sumistas»?
¿Por qué los sectarios y autorreferenciales «rebeldes con causa» no pueden publicar un análisis de un fenómeno social sin que aparte de recordarles sus múltiples defectos además se les tache de «listillos» o «cutres monopolizadores del tarro de las esencias de la coherencia ideológica»?
A mí lo del botellón me parece que aporta de bueno por un lado que es un fenómeno juvenil, espontáneo y en parte desafiante al orden establecido.
También aporta un cierto efecto desenmascarador de la hipocresía social que permite y fomenta el consumo masivo de alcohol en todos los ámbitos de la sociedad, y sin embargo se rasga cobardemente las vestiduras ante esta manera exhibicionista y parcialmente incontrolada de consumirlo.
Por lo demás, a pesar de estos datos, a mí el fenómeno me resulta muy triste y con una incidencia política todavía menor que la que pueden tener las luchas de estos rebeldes con causa que tanto suele fustigar Crates (a pesar de contarse entre ellos). El botellón a mí me habla de un estrato juvenil de la sociedad mayoritariamente conquistado por el consumo compulsivo de diversión hedonista y de sustancias alienantes. Me habla de una entrega del sector potencialmente transformador de la sociedad, atado de manos y pies al Capital. Me suena al panen et circenses. La comparación que establece este artículo entre la lucha hispana pro-calimocho y la francesa pro-contratos dignos es muy esclarecedora de por donde van los tiros. Y eso que los universitarios franceses tampoco luchan ni por la utopía (mayo del 68) ni por la erradicación del hambre en África, ni por el Socialismo. Lo hacen en defensa de su bienestar, de su poder adquisitivo y de su futura capacidad de consumo.