
“¡¡Abajo el Estado, los maderos y los empresarios!!”.
Ese era el grito que se escuchaba el domingo 18 de
marzo entre los 500 manifestantes que intentaban tomar
otra vez la Universidad de la Sorbona. Banderas negras
ondeaban mientras se agitaban puños en alto.
Francia, cuna de revoluciones otrora, ha vivido las
últimas tres décadas aletargada. El profundo sueño no
era exclusividad de la República, sino de todo un
occidente que ha caído cada vez más en una apatía
consumista y conformista para bien de un sistema que
incluso nos ha querido vender este paréntesis como el
fin de la historia. Pero lejos de estar muerto, el
movimiento social parece estar en plena
reorganización. Avanzando dos pasos adelante y
reculando uno con frecuencia.
El caldo de cultivo
El sistema socio-económico francés no se ha situado al
margen de la lógica de mercado: Sus servicios públicos
se privatizan, el paro aumenta y los empleos son
inestables y mal pagados. A esto hay que añadir la
creación de unos ghettos sociales con una pobreza
estructural que parece endémica y cuyos habitantes son
callados a golpe de porra, cárcel y muerte.
Hace unos meses eran estas clases desfavorecidas las
que se revolvían en sus ghettos, quemando coches y
enfrentándose a las “democráticas fuerzas del orden”.
Ahora es el turno de los universitarios. Ambiciosos,
pretenden que las universidades sean otra vez el
resorte de un movimiento que abarque a los
asalariados, estudiantes, jubilados y parados, para
hacer frente a la política liberal que se encuentra en
pleno tramo final de una carrera que empezó hace mucho
tiempo también en Francia.
Y es aquí donde se debe ver uno de los orígenes de la
revuelta que vivimos. Todos los países europeos viven
esta liberalización de su economía, pero Francia
partía de un modelo más social y los dirigentes han
pretendido adecuarse al nuevo orden mundial a un ritmo
galopante que ha hecho demasiado obvia para sus
habitantes la pérdida de los derechos que con tanta
sangre vertida se consiguieron adquirir.
La privatización de la banca de Correos, de la
compañía de viajes que conecta Córcega con el
continente, la necesidad de tener un seguro médico, la
Constitución Europea, la disminución de puestos de
profesorado, la Ley Fillon que afecta a la educación,
la normalización de la universidad francesa con el
sistema europeo a través de la Ley LDM, la Directiva
Bolkenstein… todo son batallas emprendidas en los
últimos años e incluso meses, a las que se ha unido
una represión brutal con una criminalización de estos
movimientos sociales (se pueden señalar los presos
durante la lucha con la Ley Fillon, equiparable a
casos como el de los compañeros ahora en vías de
juicio por las manifestaciones contra la LOU en Madrid
o los sindicalistas de CNT-Vinyols, arrestados por sus
luchas en Correos). La represión también ha sido
evidente en el caso de la declaración del Estado de
Urgencia que dejaba libre impunidad al gobierno para
actuar contra los más desfavorecidos, hace unos meses,
o con la creación de las leyes Sarkozy para perseguir
a sin papeles y a la “racaille” (gentuza) que suponen
los vagabundos y las prostitutas que pueblan el país.
Precariedad y punición, nada que no ocurra en otros
sitios, con la salvedad de la velocidad con la que se
implanta. Antes de que se dispersen en el olvido los
ataques anteriores, las autoridades se lanzan en pos
de más.
La Ley sobre la Igualdad de Oportunidades
La gota que colma el vaso ya lleno por todo lo ya
mencionado, ha sido la “Ley sobre la Igualdad de
Oportunidades”, dentro de la cual se encuentra el
“Contrato Primer Empleo” (C.P.E.).
Este tipo de contrato, podrá ser aplicado a todo menor
de 26 años (con el nombre de C.N.E., ya se aplica a
todo trabajador de empresas de menos de 20 personas) y
consiste en que el empresario puede despedir sin
motivo alguno a sus empleados. Y con una
contraprestación ridícula. Es decir, que el despido se
hace casi gratuito y puede ocurrir en cualquier
momento. ¿Cómo atreverse a contestar a un jefe con
estas condiciones? ¿Cómo irse a una huelga? ¿Cómo
atreverse a no hacer horas extra pagadas o incluso
gratuitas? ¿Cómo quedarse embarazada o darse de baja?
¿Cómo justificar un retraso o un error en el trabajo?
¡¡Podemos ser despedidos por cosas tan ridículas como
que haya perdido el Atleti y el jefe esté de mal
humor!! ¿Y qué arma le quedará a un trabajador si
puede ser despedido sólo por ser sindicalista o
reclamar sus derechos? Vayamos más allá, ¿Cómo pagar
un piso, o tener una familia cuando no sabemos si
mañana seguiremos trabajando? Además, los patrones
tendrán una exoneración fiscal por cada C.P.E. que
firmen.
Además, este contrato se puede encadenar hasta tres
veces mientras se deje un tiempo de un mes entre uno y
otro. ¡Es decir, que podemos estar hasta seis años de
nuestra vida preguntándonos si el día de mañana
tendremos algo que llevarnos a la boca!
Pero eso no es todo, con esta ley también se baja la
edad mínima para trabajar a los 14 años en trabajos
diurnos, y a los 15 en los nocturnos. Algo que no
ocurría en Francia en 1892 cuando el mínimo para
entrar a trabajar en un empleo de noche eran los 18
años.. Lo siguiente será subir la edad de jubilación
como ya está ocurriendo en Alemania.
También se instaura el “Contrato de Responsabilidad
Parental”. Por el cual, si un chaval “se porta mal”,
su familia perderá todo derecho a ayudas de
alojamiento, de estudios, de alimentación, etc. El
chantaje y el castigo propio de esta sociedad se hacen
obvios a través de este contrato. Por ejemplo, las
familias en las cuales uno de sus miembros fue
detenido durante las revueltas que provocaron el
Estado de excepción hace unos meses, ya se han quedado
sin asistencia alguna. Y deberíamos recordar que el
origen de esas protestas es la pauperización de estas
familias. ¡¡Incluso por un mal rendimiento escolar
podrían ser penalizadas!!
La idea ha gozado del total beneplácito de
empresarios, y ahora hasta la “Unión Nacional de la
Propiedad Inmobiliaria”, exige la creación de un CPE
Especial Inquilinos, que supondría que entre el noveno
y vigésimo primer mes de alquiler, el propietario
pudiese expulsar sin justificación alguna a sus
inquilinos con un simple preaviso de tres meses.
¡Qué comience el baile! Inicio y particularidades del
movimiento.
Pongamos como ejemplo los últimos movimientos
realmente multitudinarios que han sacudido España: las
manifestaciones contra la guerra de Iraq, el desastre
del Prestige, las manifestaciones tras los atentados
del 11M o la nueva derecha movilizada contra el
diálogo con E.T.A. o el matrimonio homosexual. Todos
son casos en los que el único punto de unión de los
movilizados era una fecha para salir a la calle
comunicada por los medios, unos mensajes de móvil o el
llamamiento de una organización.
El caso en el que aquí nos centramos es diferente. Su
origen está en una serie de asambleas que se han ido
convirtiendo en multitudinarias y en las que se han
desarrollado una estructura e ideas, mucho antes de
empezar verdaderamente las acciones. Esto ha permitido
dotar de una profundidad y una cohesión a lo que se
emprende a posteriori que no habría que menospreciar.
Como una nueva escuela, las asambleas permiten siempre
que unos aprendan de otros, desarrollando ideas
colectivamente, a las que, muchos individuos no
llegarían por sí solos jamás. Es este el punto de
encuentro de todos los movilizados. Aquí se
desarrollan grupos de afinidad que emprenden acciones
que jamás tendrían lugar de no haberse desarrollado
este entramado asambleario. Aquí han cogido muchos la
conciencia de sus capacidades para organizarse sin
líderes. Aquí, en definitiva, se está emprendiendo un
esfuerzo consciente por analizar el problema desde un
punto de vista racional y tratando de desarrollar una
respuesta bien organizada al mismo.
Estas asambleas se vienen desarrollando en los
anfiteatros más grandes de las universidades
francesas. Fue Rennes quien movió ficha en primer
lugar. Tras cinco semanas de huelga, siguen
contagiando un entusiasmo militante al resto de
universidades. Lamentablemente, los primeros intentos
por desarrollar asambleas fracasaron estrepitosamente
en cuanto al número de asistentes, si bien no en
cuanto a ilusión.
Se podría llamar a la huelga, pero sólo unos pocos la
seguirían y serían penalizados por ello. Muchos no
podían asistir a lo que se organizaba por tener
trabajos pendientes, prácticas, exámenes, o por que
perdían más de medio día en la universidad. Por eso se
recurrió a una práctica ya desarrollada con
anterioridad en Francia: el bloqueo.
Si la gente no se sentía concernida por lo que pasaba,
había que hacer que les concerniese. Se construyeron
barricadas y se bloquearon todas las puertas. La
huelga era obligada, pues los piquetes recorrían los
edificios asegurándose de que ninguna puerta se
hubiese abierto. El tiempo libre hizo el resto. Las
asambleas se empezaron a masificar más y más. No son
pocos los que, una vez que vieron transgredida su
rutina, se empezaron a informar de lo que pasaba y
empezaron a movilizarse ellos también. Todo el mundo
estaba obligado a posicionarse. Por otra parte, el
tener todo el día libre, dejaba a los estudiantes la
posibilidad de asistir a cualquier actividad sin
importar la hora en la que se diera cita. Antes, se
iba en función de las posibilidades.
Pero no todos consideran este bloqueo como algo
benigno, sino bien al contrario, como un ataque a su
“derecho a estudiar”. Incluso algunos que dicen
compartir la opinión con respecto a la ley de los
huelguistas, aseguran que movilización y estudios son
dos cosas perfectamente compatibles. Los pro-bloqueo
responden diciendo que es obvio que el movimiento ha
nacido del bloqueo y que, sin él, no es ni una ínfima
parte de lo que hoy representa. Aseguran que aquel que
esté interesado por una rama de conocimiento, puede
dedicarse a la autodidactia (para lo que se han dejado
abiertas bibliotecas y salas de informática) y que los
que sólo desean obtener un diploma cuanto antes,
olvidan que de nada les servirán sus malditos títulos
en un mundo de precariedad. Un cartel en Montpellier
dice “Un semestre de curso o una vida precaria. A
vosotros elegir”.
Pero la presencia de esta corriente, obliga a todas
las universidades a realizar grandes asambleas
periódicamente, consagradas en exclusiva a ver si se
reconduce o no el bloqueo. Se intenta instar a todos a
participar en las asambleas aduciendo que son el
órgano decisorio más democrático que puede haber, por
encima de profesores, vigilantes y rectores. Los
cuales pueden asistir en tanto que individuos, por
supuesto.
Otra característica que se presenta como algo
exclusivo en la historia de las asambleas
universitarias en Francia, es el hecho de la escasa
importancia que en ellas tienen los sindicatos de
estudiantes. Sin duda, se evita así la manipulación de
estas por profesionales de la política. Aunque en
ciertos sitios (como en las facultades de derecho o de
ciencias políticas, por ejemplo) son más presentes, en
otros salieron escaldados ante el reclamo de crear
estructuras horizontales. Los profesionales del
sindicalismo que permanecen, lo hacen en tanto que
individuos y porque son realmente militantes.
La UNEF, sindicato estudiantil vinculado al Partido
Socialista y que tuvo un papel muy importante en
movilizaciones anteriores, sólo aparece ahora en los
medios e incluso boicotean la lucha. En Toulouse se
organizan para reabrir las universidades cerradas y en
Montpellier manipulan los medios mintiendo sobre
nuestras reivindicaciones (para ellos sólo se habla de
CPE) y sobre nuestras decisiones (aunque ni participan
en las asambleas, aseguran que las manifestaciones
responden a convocatorias suyas).
Poco a poco, siguiendo el ejemplo de Rennes, se
sumaron universidades a la acción. 63 de las 84 (unas
30 bloqueadas) que hay en Francia, ya han pasado a la
acción. En el resto, el debate crece, pocos quedan ya
no posicionados.
In media res. Situación Actual.
Este sábado día 18 hubo una manifestación convocada a
nivel nacional que se saldó con un 50% más de
asistencia que en otra convocada dos días antes. Más
de un millón de personas desfilaron por las calles de
sus respectivos pueblos y ciudades. Destacando, como
siempre, la sucedida en París por el tamaño
desconmesurado de la capital.
Es la ocupación de la Sorbona, emblemático símbolo de
la educación francesa, y las imágenes brutales de la
represión policial lo que más ha ayudado a que
despegára el movimiento definitivamente. Desde el día
siguiente al acontecimiento, los esfuerzos se
redoblaron en todo el país.
Si el origen de todo se encuentra en las
universidades, ya se han unido los institutos (hay
varios en huelga e incluso bloqueados a pesar de que
todos los directores recibieron órdenes de actuar con
mano dura contra los que incitaran a la huelga o el
debate), los sindicatos y, algo que no pasa a menudo,
los habitantes de los ghettos sociales. Estos últimos,
más que aportar ideas políticas, aportan el
conocimiento de lo que esta sociedad genera, pues
ellos son su fruto (miseria, violencia, fracaso
escolar, precariedad, racismo, paro, etc.), aportan su
odio y su rabia contra los que consideran culpables de
sus desgracias: los políticos y sobretodo los
policías. Y vienen curtidos por lo sucedido hace unos
meses. Han perdido el miedo, y han ganado más odio.
Ciertas asambleas han desarrollado la idea de que no
vale con darse un paseo por la ciudad para cambiar las
cosas. Por eso, en muchas ciudades es normal que se
acabe con alguna ocupación de los centros neurálgicos
y emblemáticos como son estaciones de tren,
ayuntamientos, centros comerciales, sindicatos de
empresarios, cámaras de comercio e industria, que se
bloqueen los medios de transporte o que se desarrollen
acciones encaminadas a conseguir fondos o bienes para
autogestionar los movimientos. No hay que olvidar que
son muchos los que duermen y comen a diario en las
universidades.
Como es lógico, estas acciones suelen acabar con
altercados entre los manifestantes y la milicia del
sistema, haciendo obvio que seguimos viviendo en una
guerra de clases aunque a algunos les moleste
admitirlo. En París, además, hay grupos cuyo objetivo
es directamente atacar a la policía. Convertir esto en
un enfrentamiento directo. Los heridos se suceden por
doquier y también los arrestados.
El balance no es bueno para los sindicatos de policía,
ya que han recibido órdenes de “mantener sangre fría”
y no embestir con la brutalidad que podrían hacerlo.
Esto se debe a lo que se está denominando “Síndrome
Malik Oussekine”. Malik, fue un estudiante asesinado
hace 20 años por la policía en otras movilizaciones
estudiantiles. La conmoción por lo sucedido hizo que
el gobierno reculara en sus pretensiones.
La huelga general se presenta para el día 28 con una
llamada unánime de todos los sindicatos (excepto los
de derechas). En las universidades, son varios los
empleados que ya llevan algunos días sin trabajar e
incluso están empezando a desarrollar sus propias
asambleas.
Ya hay una fecha segura para dar el siguiente
movimiento; será el 23 de marzo y hay quien baraja la
idea de que se fleten autobuses y se ocupen trenes
para hacer una manifestación conjunta en París.
Más grave que todo esto, es que durante las
movilizaciones del sábado pasado, un militante del
sindicato troskysta SUD PTT de 39 años, ha sido herido
gravemente en la cabeza y se teme por su vida. Pero
todos sabemos que los responsables de esto nada
pagarán, mientras que los arrestados entre los
manifestantes, ya casi llegan al millar.
La lucha en las asambleas
Aquí comienza todo. Desde el principio las asambleas
fueron llamadas por sindicatos de estudiantes que
deseaban manipularlas a su antojo y buscar nuevos
afiliados para llenar aún más sus ya bien nutridas
cuentas bancarias. El despropósito es tal, que la UNEF
envió a todas sus delegaciones el manual necesario
sobre cómo manipular una asamblea. En muchos sitios,
se observó como se coordinaban entre los sindicatos
para no dar turno de palabra más que a otros
sindicalistas y cuando alguien ponía en duda el
funcionamiento, simplemente cambiaban de tema o
repetían lo mismo que ya habían dicho cientos de
veces.
Cada asamblea es un mundo, pero la tónica general es
que hayan ido perdiendo fuerza, a medida que los
libertarios iban poniendo en cuestión el desarrollo de
las discusiones e iban compartiendo con otros su
experiencia en la teoría práctica del asamblearismo.
Así pues, la primera lucha es una de sindicatos
reformistas contra asamblea de individuos. Los
primeros representando tesis autoritarias y los
segundos libertarias. Pero la progresiva desaparición
de los primeros no implica la desaparición del
autoritarismo que tanta gente lleva dentro. El debate
es cotidiano, la burocracia, la creación de órganos
decisorios, la creación de servicios de orden para
“vigilar el correcto desarrollo de las
manifestaciones”, etc. enfrentan a libertarios y
autoritarios como viene pasando desde hace milenios.
La segunda lucha es de contenido ideológico. No son
pocos los que ven el C.P.E. como el único enemigo a
batir. O los que hablan de que hay que ir más allá
pero por etapas, poco a poco. Primero se quita esto, y
luego se irá a por otra cosa. Otros, sin embargo,
intentan explicar que el C.P.E. no es más que un grano
de arena en una playa enorme llamada capitalismo y
autoridad. Y que la lucha contra el C.P.E. es la lucha
contra estos dos conceptos. No puede haber una sin la
otra. Revolucionarios y reformistas.
Una tercera lucha se encuentra en el tema de las
acciones. ¿Cómo cambiar las cosas? ¿Qué es legítimo y
qué no lo es? ¿Qué es la violencia? Buena parte de la
gente dice que “debemos ser pacíficos y dar una buena
imagen”, se disfrazan de payasos, van tocando
instrumentos y repartiendo flores, convirtiendo las
manifestaciones en una fiesta. Otros, dicen que “si
todo fuese tan fácil, el mundo sería perfecto”. Hay
que construir un movimiento fuerte que realice
acciones contundentes que presionen y dañen al
Sistema: Ocupaciones, sabotajes, boicots… son sus
medios de lucha. Por supuesto, no faltan opciones
intermedias. Hay sitio para todos y se pueden hacer
acciones por las noches, o al final de las
manifestaciones pacíficas, cuando los que lo deseen,
pueden partir a su casa.
Esta lucha es tanto o más dura que la exterior, y aún
más frustrante en cuanto a que se percibe la sensación
de que el primer enemigo a batir somos nosotros
mismos; con nuestros prejuicios y nuestras ideas fruto
de esta sociedad autoritaria y patriarcal, con sus
medios de deformación y su educación competitiva…
También se ha desarrollado una coordinadora a nivel
nacional entre todas las asambleas de universidades,
que se reúne todas las semanas. Cada universidad
bloqueada envía siete representantes, y cinco cada
universidad en huelga. Una vez allí, se habla y vota
individualmente. En Montpellier hacemos intentos por
llevar acuerdos, pero no hay un orden del día
estructurado sobre el que las asambleas puedan
trabajar; por lo que los delegados que enviamos, se
transforman en representantes en según qué puntos. Por
otra parte, ponemos en duda el mero hecho de llevar
siete personas por los gastos económicos que genera.
A pesar de ser un órgano no muy libertario, salen
cosas interesantes porque muchos de los que allí
acuden como delegados, lo son. En Montpellier, por
ejemplo, tres de los últimos siete delegados eran
militantes anarquistas.
La lucha en la calle.
La lucha en la calle está asentada en un principio en
la lucha en la asamblea. Pues allí se discute y se
teoriza, se debate y se decide.
La lucha en la calle no sólo es contra la sociedad
como ente abstracto y contra sus cabezas visibles:
policías, políticos, empresarios, etc. sino que del
mismo modo que la anterior, se encuadra primeramente
en el seno mismo de los movilizados. Los servicios de
orden se interponen entre la policía y los
manifestantes para proteger a los primeros de los
segundos, y actúan más bien como elemento
desmovilizador que como motivador. Intentan encauzar a
los manifestantes siguiendo la dirección que ellos
deciden, comunicándose con la policía para avisarles
de la dirección y darles tiempo para organizarse. Si
un policía lo pide, ralentizan el avance o modifican
la dirección. Los enfrentamientos con ellos son
tensos, ejecutando de este modo el papel de policías
infiltrados, ya que evitan que los auténticos policías
tengan nada que hacer.
Hasta tal punto llega este despropósito que hasta se
ha visto a una chica autoinvestida como servicio de
orden, intentar detener a un chico que lanzaba una
botella a la policía para que fuese arrestado. El
chaval, no tuvo reparos en desprenderse de ella a
golpes antes de poder acabar en prisión.
Otro debate es la orientación de la manifestación.
Unos intentan que finalice en el sitio programado,
mientras que otros apelan a la improvisación de los
grupos de afinidad, para aprovecharse de la
imprevisión y poder realizar acciones. Los gritos de
“vamos a tal sitio” y “vamos a tal otro”, se
multiplican a lo largo del camino, intentando
argumentar todo el rato la necesidad de hacer una cosa
u otra o de sostener a algún grupo que ya se ha
adelantado y ocupado un edificio importante.
Cuando las acciones acaban con las brutales agresiones
policiales, es el turno de aquellos más experimentados
que hacen llamamientos a reagruparse para retroceder
ordenadamente y sin correr peligro, que enseñan a
hacer barricadas y que enseñan tácticas de guerrilla
urbana. También en las asambleas se intentan explicar
cosas necesarias para seguridad de todos: llevar ropa
que permita correr, algo para tapar la boca y nariz si
hay gases lacrimógenos, etc.
También se han unido los fascistas a la “fiesta”. En
París sobretodo, han organizado ciertos ataques a los
manifestantes, produciendo batallas campales. Se acusa
a la policía de apoyar estos ataques. De todas formas,
también entre ellos hay varios detenidos (se detuvo al
director del FNJ, Frente Nacional de la Juventud y
varios miembros de Identitaires, grupo que atentó
contra Chirac hace unos años).
La lucha en el poder
Los medios de comunicación se siguen riendo de la
realidad y la transforman a su antojo en lo posible
para hacer valer las ideas de las elites que
representan.
Cuando había más de 50 universidades ya coordinadas a
nivel nacional, ellos decían que eran sólo diez. En un
principio, sólo daban voz a representantes sindicales,
dándose casos curiosos de varios de estos que nunca
habían pisado una asamblea, asegurando que todo lo que
hacía esa asamblea era fruto de sus esfuerzos.
Se miente descaradamente diciendo que el único
objetivo es echar abajo el C.P.E., omitiendo una serie
de peticiones más amplias y que pueden leerse más
abajo. Y los informativos empiezan directamente con
imágenes de manifestantes lanzando cosas a la policía
para luego centrarse en las escasas convocatorias de
los Pro-C.P.E. y los Anti-Bloqueo de las
Universidades.
Algún periodista, como un fotógrafo de “Le Journal de
Dimanche” del grupo de “Le Monde” han sido agredidos
por la policía mientras trabajaban. Personalmente, ni
por esas creo que se vayan a modificar algo en sus
noticias.
Uno de los problemas con los que se ve el ideal
libertario a la hora de extender sus principios, es la
representación de la ley con el primer ministro y su
gobierno (la UMP, el Partido Popular francés). Los
cánticos se centran en Villepin y en que no se le va a
votar en las próximas elecciones que tendrán lugar el
año que viene. Muchos no comprenden que por cambiar la
correa no se cambia al perro. Y si no, que pregunten
en España a ver quién se va a poner a juguetear ahora
con una reforma laboral…
Mientras, el Partido Socialista hace el papel de la
oposición, atacando a la UMP y pidiendo la retirada
del C.P.E. Todo para ganar un porcentaje de votos
suficiente para ser ellos los próximos en imponer una
ley que vaya aún más allá que esta.
El gobierno trata de aguantar la embestida confiando
en que la llegada de exámenes (en un mes), desmovilice
a los estudiantes y pensando en cómo perder lo menos
posible. De momento, ya se lanzan a revisar el texto
del C.P.E., bajar el periodo de prueba a un año, por
ejemplo y, se especula que, en caso de que las
movilizaciones sigan, retire el C.P.E. para
desmovilizar a la gente y hacerles olvidar que lo que
se pide es infinitamente más que eso.
Hay otros políticos que lo que buscan es denunciar la
ley por las formas en las que fue adoptada, diciendo
que es anticonstitucional, que no había quórum
suficiente, etc. Lo cierto es que se adelantó la
aprobación de la misma en cuanto se apercibieron de lo
que se estaba gestando en algunas universidades.
Montpellier, un caso práctico.
En Montpellier fue la universidad de letras la que
antes se empezó a organizar. Los sindicatos llamaron a
una asamblea que se convirtió en conferencia, pues
sólo ellos hablaron realmente.
Dos asambleas después, varios compañeros de la CNT-AIT
decidimos desarrollar un modelo de funcionamiento
asambleario en un panfleto que entregamos a todos los
presentes. Fue ese día cuando se atacó la organización
de las asambleas y fue el inicio de un movimiento que
se empezó a gestar cada vez más desde la base.
En ocasiones, sólo 40 personas del total de 12.000
estudiantes de la universidad, acudía a debatir. Desde
un principio se apeló a que todo aquel que quisiese,
ajeno o no a la universidad, tuviese voz y voto en la
misma. Y durante una asamblea especialmente numerosa
que contó con la presencia de un delegado de Toulouse
que venía para explicar las ventajas del bloqueo, se
optó por tomar esta medida.
Se construyeron barricadas por doquier y al día
siguiente las 800 personas que llenaron el anfiteatro
más grande de la universidad, dieron razón a los
promotores del bloqueo. Fue este el inicio de la
verdadera movilización.
Casi un mes después, la universidad sigue bloqueada y
es el auténtico punto de reunión de todos los
interesados en movilizarse. Ahora, la universidad de
ciencias está también bloqueada, y sólo la de derecho
parece resistirse a ello. Aunque está llamada la
huelga. En letras, ya se ha ido todo el personal a la
huelga indefinida.
El desarrollo de las ideas, ha hecho que se profundice
enormemente en el problema y se ponga en duda todo el
sistema. Más libertarios en la organización y más
revolucionarios en los planteamientos, todo avanza muy
lentamente pues son muchos los que tienen sus primeros
contactos conscientes con la teoría y práctica
política.
En estos días, se ha ocupado la cámara del comercio,
el ayuntamiento, el salón de congresos y el centro
comercial más importante de la ciudad, situado en
pleno centro turístico y se ha intentado hacer lo
propio con la estación de tren. Los enfrentamientos
con la policía y vigilantes aumentan a medida que
aumenta la presión. Y un error tremendo fue estar más
de diez días sin asambleas para organizar acciones,
que han conducido a que los autoritarios se aprovechen
e intenten cambiar las estructuras a su antojo. Sin un
control de la base, el peligro de esto es obvio.
Paralelamente, se está intentando desarrollar una
serie de actividades culturales en la universidad como
foros de debate, visionados de films, conciertos,
obras de teatro y siempre se encontrará a alguien
haciendo algo las 24 horas del día. Existe, además,
una biblioteca de libros, panfletos y fanzines, que es
constantemente consultada.
Otra cuestión digna de señalar es el hecho de que se
está tomando muy en serio el tema de los detenidos,
concentrándose delante de las comisarías y clamando
por su liberación. En el salón de congresos se
consiguió que se liberase a un compañero recién
arrestado. Y está en marcha la creación de una caja de
resistencia, para hacer frente a los gastos que sus
defensas puedan ocasionar
Participación anarquista en el movimiento y
perspectiva.
La participación anarquista se desarrolla en todos los
campos de la movilización. Es interesante el hecho de
que todas las corrientes tienen su sitio. Los más
sindicalistas pueden realizar trabajo en las fábricas
incitando a la huelga, a los que les guste debatir
tienen las asambleas abiertas para sus opiniones, los
insurreccionalistas tienen en los enfrentamientos con
la policía motivaciones de sobra para adherirse,
aquellos interesados por la actividad cultural (grupos
de teatro, de música…), tienen las universidades
enteras para organizar lo que quieran…
Individualidades anarquistas, grupos de afinidad y
autónomos, la CNT-AIT y la CNT Vinyols, la Federation
Anarchiste, la Confederation de Groupes Anarchistes,
Alternative Libertaire, etc. todos movilizados. Y lo
que es más, compenetrándose en muchos sitios como
nunca.
El hecho de compartir unas mismas ideas de base, hace
que los libertarios de las asambleas se suelan ver
unidos defendiendo posturas comunes. Máxime si son
poco numerosos y tienen que hacer cara a tesis
marxistas o reformistas. Se están desarrollando nexos
y hábitos de trabajar juntos entre diversos
libertarios que, desde luego, sientan un precedente en
los últimos años. No son pocos los que han salido del
aislamiento de sus grupos y han conocido a muchos
anarquistas con los que no tenían relación
anteriormente o anarquistas no movilizados que están
conociendo a varios compañeros con los que se podrán
organizar desde ahora.
No se puede menospreciar la importancia que los
anarquistas están dando al movimiento. ¿Quién mejor
que nosotros para desarrollar modelos asamblearios y
horizontales? Tanto en las ideas (se van volviendo más
radicales en cuanto que se profundiza más en las
raíces de los problemas que genera esta sociedad) como
en las acciones se nota nuestra presencia. La
ocupación de la Sorbona se hizo con alguna bandera
negra y el canto “¡¡Abajo el Estado, los maderos y los
empresarios!!”. Y somos en cierta medida los que más
incitamos a la realización de acciones al final de las
manifestaciones.
Los medios hablan de anarquistas autónomos cuando en
París se ataca a la policía, y l’Humanité, el
periódico más socialista (fundado por el conocido Jean
Jaurès), ataca a los “anarco-gauchistes”, llamándolos
elementos contrarrevolucionarios, en un claro intento
de desacreditar algo que ven que coge fuerza.
La perspectiva varía cada día, en cada sitio y en cada
momento. En las asambleas donde el peso relativo de
ideas anarquistas sea escaso, los compañeros
desesperarán y se frustrarán, mientras que en aquellos
sitios como en Montpellier donde un buen grupo de
anarquistas se han unido y sus ideas se ven bien
acogidas poco a poco, tendrán una moral de hierro.
Cada momento, cada avance o retroceso cambia los
ánimos. Un día se puede volver a casa pensando que
todo es un sinsentido y otro pensando que se avanza
por el buen camino. Tal vez demasiado lentamente, pero
por el buen camino. En ciertos lugares, hasta se ha
cambiado el nombre de la universidad por el de
Universidad Popular de…
De todo lo descrito anteriormente, se pueden ver cosas
interesantes para nosotros como la toma de conciencia
de que el mundo va cambiando a peor, la organización
de base no recuperada aún por los sindicatos ni
partidos políticos, la realización de acciones, la
colaboración en objetivos comunes entre tendencias
libertarias… y, en definitiva, una movilización
grande, con ganas de batirse, con ganas de cambiar las
cosas, de profundizar en las ideas (las ventas en los
puestos de CNT de material de propaganda se han
disparado).
Pero aún queda mucho por hacer. El camino es largo y
el enemigo enorme. Pero eso nunca nos detuvo. Es hora
de que la propaganda por el hecho se ponga en marcha.
Cada debate, cada posición en la calle, hace que la
gente se acerque más o menos a nosotros. Luchemos con
la motivación que nos caracteriza, y lo demás vendrá
sólo.
¡Salud!
Sebastien Ryner
Afiliado y militante del Syndicat Intercorporatif de
Montpellier de la CNT-AIT