
Diario La Razón
La Universidad de Bono mantendrá las academias militares
Los alumnos que quieran abandonar sus estudios deberán pagar una penalización
Diego Mazón
Madrid- El ministro de Defensa, José Bono, ya adelantó, durante la celebración
de la Pascua Militar, la creación de una Universidad Nacional de la Defensa.
En los últimos meses, responsables del Ministerio se han reunido con sus
homólogos de Francia, Alemania y Estados Unidos para conocer en profundidad
sus sistemas de enseñanza y aplicarlos al futuro del español. Aquel día, que
no pasó a la Historia por este anuncio, el ministro adelantó que se crearía la
Universidad pero no estaba muy claro cómo iba a afectar al sistema de
enseñanza militar actual. Ahora comienzan a conocerse algunos detalles de un
proyecto que ha causado ciertos recelos, sobre todo en las academias de los
ejércitos por el miedo a que desaparecieran con la llegada de la Universidad.
Pero no será así.
Dos fases, tres carreras. El planteamiento de la Ley establece dos fases para
las carreras que se estudiarán en la Universidad, que en un principio serán
tres: Derecho, Empresariales, y una Ingeniería. Ésta última tendrá asignaturas
troncales, comunes a todas las ingenierías, para después establecer un año de
especialización en la elegida por el alumno.
Las dos fases que fija la Ley aún están por fijar definitivamente. De las
asignaturas que se estudiarán en la primera, donde estará integrada la Escuela
Superior de las Fuerzas Armadas, dos tercios corresponderán a materias civiles
y un tercio a militares, y aún se está estudiando si este periodo durará dos o
tres años.
En la segunda fase entran en el sistema de enseñanza las academias militares
de Zaragoza, Marín y San Javier, toda vez que el alumno, acabado el primer
periodo, completaría su carrera en la academia correspondiente al ejército que
elija. En este supuesto las asignaturas pasarán a ser un tercio materias
civiles y dos tercios militares. El profesorado en este periodo será mixto,
con un componente civil para las asignaturas no militares y otro perteneciente
a cada ejército para lo específico de cada academia. La idea, según ha podido
saber LA RAZÓN en fuentes de Defensa, es que dentro de unos años, siguiendo el
modelo de enseñanza de la academia estadounidense de West Point, el componente
civil y el militar del profesorado estén igualados al cincuenta por ciento.
Lo que sí que está fijado es que los estudios duren cinco años, lo que sigue
situando a España como el país de nuestro entorno con la preparación militar
más larga, aunque rebajará la edad de muchos oficiales. Al concluir la
carrera, el estudiante saldrá con el empleo de teniente.
El ingreso se hará, como en cualquier universidad pública, a través de la
Selectividad y los estudios serán gratuitos. Inicialmente se planteó que si un
estudiante, acabada la primera fase de la carrera, decidía abandonar la
Universidad, podría hacerlo sin la menor traba. Fuentes de Defensa señalaron a
este diario que finalmente eso no será así, ya que se está dando a los alumnos
una enseñanza gratuita muy especializada, por lo que si se desea abandonar la
Universidad, tendrá que abonar una «penalización» al Estado.
El último punto que aún queda por cerrar es la cuestión del régimen de vida en
la Universidad, aunque según las fuentes consultadas, es casi seguro que será
de internado en las dos fases de la carrera.