
Teresa CEMBRANOS
Alcohol, sexo, drogas y violencia. Ésos son los ingredientes, según el profesor de Secundaria Ignacio Blanco, de lo que se conoce como movida juvenil, pero que los propios protagonistas zanjan con un escueto «salir». Blanco abordó este nuevo modo de socialización, que se da entre chicos y chicas cada vez más jóvenes, el pasado jueves en la Casa de Cultura en un acto programado por el Club LA NUEVA ESPAÑA.
«El sexo es la guinda del pastel de la movida actual. El 60 por ciento de los jóvenes que van a las discotecas va a «pillar». El resto de los componentes (bebida y drogas) los prepara para este fin, ya que predispone su cuerpo, los desinhibe. El «rollo» no lleva a la consumación, pero da pie a este tipo de contactos desligados de cualquier compromiso», aseguró Blanco.
El profesor desgranó el ritual de los adolescentes, sobre todo la tarde de los sábados. Lo primero, quedar para coger el puntillo bien en un «botellón», bien en un bar donde consumen calimocho, lo más económico y una bebida que pueden compartir con el resto de los colegas jugando, por ejemplo, «al duro». Pero no sólo beben. «Ahora mismo conseguir drogas no es ninguna dificultad: saben quién y dónde se las pueden facilitar», explicó Blanco. El profesor señaló que las drogas más consumidas entre los jóvenes de 13 a 16 años son «porros, cocaína y pastillas». «Drogarse es más barato que tomar una copa», añadió.
Después de este ritual, llega el momento de ir a la discoteca y del ligue. «Ya no hay preámbulos. Simplemente se pregunta: «¿Te quieres enrollar conmigo?». Los jóvenes ahora ven la sexualidad como una práctica totalmente intrascendente», comentó. El asunto de la violencia también se abordó durante la conferencia. Ignacio Blanco explicó que los jóvenes no van a la movida para pelearse. «Es consecuencia de lo anterior. Si se atacara el consumo de alcohol y droga, se reduciría la violencia», aseguró el profesor.
Al final de la charla, Blanco se dirigió a los padres. Apuntó una serie de recomendaciones para educar a los hijos de tal forma que no caigan en la movida a edades tan tempranas. Una de ellas, «educar preventivamente» desde que son pequeños. «Los chicos salen por presión social, ya que todos sus amigos lo hacen. Tienen que ser capaces a decir que no, aunque les apetezca», dijo Blanco. Otras: crear antes de la adolescencia hábitos de ocio sanos, hacer vida familiar o no tener miedo a imponer autoridad.