OTAN NO, BASES FUERA – XXI Marcha a Rota 2006 – 21 de mayo

Por una Europa sin bases. Salida a las 12 horas desde el Cementerio de Rota hasta la puerta de la base.

Manifiesto. Juan Rincón

¡Allá vamos!

Allá vamos, una vez más, y van 21, calentando los pies, las voces y los
corazones para caminar hasta las puertas de esta maldita Base Militar para
decir, para gritar ante los oídos de nuestro vecino indeseable, el que usurpó
las huertas milenarias para sembrar terror que: OTRO MUNDO ES POSIBLE, UN MUNDO
SIN BASES MILITARES ES POSIBLE.

La primera vez que vinimos, en la década de los 80 todos y todas
teníamos quizás más pelo y menos kilos y , quizás también en nuestros
corazones los sueños y las utopías ocupaban más sitio que las hipotecas y las
facturas. ¡EN PRIMAVERA, BASES FUERA! FUERA YANQUIS, ANDALUCÍA PARA LA PAZ.

ANDALUCÍA SIN BASES Y DESNUCLEARIZADA. INSUMISIÓN, MILI NO. Decíamos.

Durante los 90 mientras el gendarme yanqui, invadía Panamá, financiaba
y armaba a la contra nicaragüense y apuntalaba la dictadura salvadoreña, en las
puertas de la Base gritamos: FUERA YANQUIS DE ANDALUCÍA, FUERA YANQUIS DE
AMÉRICA LATINA. ANDALUCÍA DESNUCLEARIZADA, OTAN DISOLUCIÓN YA.

¡CONTRA LA GUERRA , BASES FUERA! mientras caían misiles sobre
Bagdad.

Desde el final de esta década nos vienen acompañando pacifistas de
Portugal y Marruecos. FUERA LA BASE DE LAS AZORES. ABAJO LAS FRONTERAS EN EL
ESTRECHO.

En el 2.000, pedíamos una vez más “RECONVERSIÓN DE LA BASES PARA LA
PAZ” o “ROTA Y GIBRALTAR, PELIGRO NUCLEAR” porque hacía unos meses nos había
llegado al Peñón el siniestro “Tirolés”.

En el año 2002 cuando aún se lloraba en Palestina a los muertos de Yenin
y de cien ciudades, cuando Afganistán había pasado de moda, cuando el dedo
militar del terror sorteaba en el mapamundi el nuevo enemigo al que machacar,
volvimos a las puertas de la base de Rota a decir: OTRO MUNDO, UN MUNDO SIN
BASES MILITARES ES POSIBLE.

En el 2003, vinimos proclamando la necesidad de PARAR LA GUERRA DE
AFGANISTÁN Y LA AGRESIÓN CONTRA IRAK cuyas consecuencias hemos pagado y aun
pagamos tan caras en vidas y en muertes.

En el 2004 -¡CON LA ONU O SIN LA ONU, NO A LA GUERRA! – con el corazón
sangrando aun por la herida del 11 de Marzo y la alegría de ver regresar a
nuestros jóvenes de la sangría irakí, volvimos para cuestionar la legalidad que
se hacía tapadera de guerras y en el 2005, hace un año, reivindicábamos la
urgencia de la PAZ como camino diciendo: ¡¡POR LA PAZ, MEJOR HOY QUE NUNCA,
OTAN NO, BASES FUERA!!

Creemos en la PAZ. Paz en el Norte y con el Sur . Tenemos que hacerla
justa y posible con las armas de la razón y la palabra en Palestina y en Irak,
en Colombia y en Euskadi. Y mirando con ilusión lo que puede suceder en Euskal
Herria rechazamos la voz siniestra de quienes piden baños de sangre vengativos
en lugar de mesas de diálogo.

Somos la gente que cree que no hay paz sin justicia y que el paro es
una guerra contra los más pobres aunque, usando la sana autocrítica, nuestra
admiración por las movilizaciones de la juventud francesa no se haya traducido
en un homenaje más combativo en nuestras calles. Somos los y las que pensamos
que la violencia doméstica es consecuencia de un orden de cosas donde se
pretende solucionar los conflictos con la “ley del más fuerte”.

Somos los y las que venimos desde hace 21 años y la gente que se
incorporó en el camino. Somos la gente que creemos que la guerra no es el
camino sino el problema, que el militarismo no es una consecuencia azarosa del
capitalismo sino su criatura más mimada y que la paz no es un futuro rosa y de
papel cuché sino un camino en el que cada día nos empeñamos los millones de
personas que componen el movimiento antimilitarista, contra las bases militares
y la guerra a nivel mundial. Afirmamos ante el mundo en cada grito solidario
que si existe alguna deuda externa contable es la que mantienen la inmensa
minoría de los países ricos a favor de los pueblos devastados por su rapiña.

Y somos quienes nos dirigimos desde aquí al parlamento andaluz para
exigir que nuestro estatuto recoja las aspiraciones por la paz de nuestro pueblo
en su articulado y no solo en su himno, e incluya en su texto la prohibición de
establecer bases militares en nuestro territorio y niegue la posibilidad de
usar el suelo andaluz como plataforma de agresión contra otros pueblos.

Llevamos veintiún años viniendo y esperamos no tener que volver otros
21 pero lo haremos si hace falta. Ahora por la PAZ, vayamos…

“¡OTAN, NO! ¡BASES FUERA!”

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