Mucho han cambiado las cosas desde que, ahora hace 30 años, se constituyera la República Árabe Saharaui Democrática con las vistas puestas en terminar con el colonialismo español y constituir un estado soberano frente a las intenciones anexionistas de Marruecos y Mauritania. En estos momentos el pueblo saharaui es un pueblo de 200.000 habitantes en el exilio que vive en campamentos de refugiados.

La dejación española

En el marco del movimiento de descolonización de África, la ONU proclamaba el derecho de autodeterminación del Sáhara Occidental e instó a España a que agilizara el proceso de descolonización. España propone un referéndum y lo establece para 1975. Pero esos años son de fuerte convulsión interna por la muerte de Franco y el cambio a la monarquía borbónica. Paralelamente, el Tribunal de Justicia de La Haya hace público su informe a favor de la independencia del territorio saharaui (octubre de 1975). Nada mas conocerse el informe de La Haya, Marruecos anuncia la Marcha Verde y el todavía príncipe borbón debe presentarse el El Aaiún para tranquilizar a las tropas. ‘Se hará cuanto sea necesario para que nuestro Ejército conserve intactos su prestigio y honor. España cumplirá sus compromisos y tratará de mantener la paz, don precioso que tenemos que conservar. Deseamos proteger los legítimos derechos de la población civil saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia lo exigen’, declaró. El monarca español participaba de esa gran farsa para convertirse después en el ‘gran amigo’ del dictador marroquí, Hassan II, olvidándose de los ‘legítimos derechos saharauis’.

Doce días después de la arenga monárquica se firmaba en Madrid el Acuerdo Tripartito entre el estado español, Marruecos y Mauritania que preveía la retirada española para finales de febrero de 1976 y la consulta a la Asamblea Colonial Saharaui. A la retirada española siguió la constitución de la RASD y la invasión marroquí por el norte y la mauritana por el sur. La población saharaui tuvo que huir y establecerse en campamentos de refugiados en la frontera argelina y separada de su legítimo territorio por un nuevo muro de la vergüenza construido por Marruecos.

La dejación española ha sido, en este asunto, flagrante. Su retirada vergonzosa antes del cumplimiento de sus compromisos con la ONU dejó en bandeja el territorio a Marruecos, que en la actualidad se declara administrador único del territorio. Porque a la pantomima real se sumó la de los socialistas. En 1976 Felipe González aseguraba a los saharauis que su ‘partido estará con vosotros hasta la victoria final’ rechazando los Pactos de Madrid y la invasión marroquí. Tras llegar al gobierno en 1982, el ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, declara que ‘no solo no se hará nada para desestabilizar al rey de Marruecos sino que se hará todo lo posible para estabilizarlo’ y la delegación española se abstuvo en la votación de la ONU sobre el conflicto del Sáhara, alineándose de facto con las posturas marroquíes. Dos años después, en plena guerra entre Marruecos y el Frente Polisario (Frente Popular para la Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro), el gobierno de Madrid decide expulsar a éstos y vender armas a los primeros. Lejos de rectificar el primer viaje oficial de Zapatero, tras ser investido presidente, fue al gran defensor de los derechos humanos y de la legalidad internacional, el rey de Marruecos Mohamed VI.

El olvido internacional

La guerra era un hecho entre el Frente Polisario y Marruecos y Mauritania. Estos fueron derrotados tras cercar su capital y colapsar económicamente el país provocando un golpe de estado interno cuyo nuevo gobierno firmó la paz. Pero el frente marroquí siguió vivo. Hasta que intervino la ONU y en 1990, tras catorce años de guerra propuso un Plan de Arreglo y las partes firmaron el alto el fuego. Para aplicar el Plan de Paz se creó la Minurso (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental) y se propuso la consulta para 1992. Pero no se realizó.

El caso saharaui permaneció estancado hasta 1996 en el que Kofi Annan nombra a James Baker enviado especial para la resolución del conflicto y que consigue la firma de los Acuerdos de Houston en 1997. En él se establece la celebración del referéndum para diciembre de 1998. Pero las continuas trabas marroquíes impiden la celebración de la consulta y un continuo aplazamiento sine die. La elaboración del censo es el nuevo arma utilizada que va consiguiendo que el problema saharaui se vaya olvidando con el paso del tiempo y con los continuos aplazamientos, los territorios sean ocupados por nuevos colonos para asegurarse una victoria en el hipotético caso de una consulta popular sobre la autodeterminación y el desaliento vaya haciendo mella en el espíritu de los saharauis rebajando sus exigencias.

Un nuevo intento de solución por parte de la ONU se produce en 2003 con el denominado Plan Baker II que el Polisario está dispuesto a negociar pero que es rechazado por Marruecos a pesar de recoger los objetivos que siempre había perseguido: un título jurídico que legitime la ocupación del Sáhara, un control sobre la totalidad del territorio y un censo que garantice unos resultados favorables ante una posible consulta. La ONU continúa con su táctica de aplazamientos y Marruecos con su política de no realizar referéndum alguno y afirmar la integridad de su territorio considerando el Sáhara como parte de él. Baker dimite denunciando ‘la poca colaboración y la poca voluntad de Marruecos para solucionar el conflicto’. El envalentonamiento marroquí ha llegado hasta tal punto que a mediados del pasado marzo Mohamed VI visitó El Aaiún y abogó por ‘la búsqueda de una solución política negociada y aceptada por las partes para poner fin al contencioso artificial de Sáhara Occidental, después de que se ha confirmado la imposibilidad de aplicar el Plan de Arreglo de la ONU’. Ese arreglo pasaba por una autonomía del Sáhara bajo la soberanía marroquí: ‘…nuestro país no ha dejado de manifestar su disposición a trabajar por una solución pacífica que garantice a los habitantes de la región la posibilidad de gestionar sus propios asuntos regionales, en el marco de la soberanía nacional y de la integridad territorial inalienables de nuestro país».

La encrucijada saharaui

Mientras tanto 200.000 saharauis malviven desde hace 30 años en los campos de refugiados de la hammada argelina mientras observan cómo Marruecos expolia las riquezas de su país. Los yacimientos de fosfatos y las reservas de petróleo siempre han estado en las miras marroquíes y a ello hay que sumar sus kilómetros de costa y sus ricos caladeros pesqueros que, de hecho, son siempre parte de las negociaciones con la Unión Europea aceptando ésta, de hecho, su pertenencia al reino alauí.

El caso saharaui no deja de ser moneda de cambio entre Europa y Marruecos. La apropiación de los territorios de ‘las provincias del sur’ parece mitigar las ansias expansionistas y la reivindicación de las ciudades de Ceuta y Melilla, incluso de las Islas Canarias, que causaría mayor quebradero de cabeza al gobierno de Madrid. Y la presión marroquí se efectúa de forma sibilina despreocupándose de la inmigración o del tráfico de drogas.

Por otra parte, Marruecos ha conseguido ser el gran amigo de Estados Unidos en la zona y está jugando la baza de la lucha antiterrorista. Las connotaciones de la vuelta a las armas de una guerrilla árabe, aunque nada tenga que ver con el fundamentalismo islámico, podría tener consecuencias fatales para el devenir del pueblo saharaui. A mediados del año pasado ya se empezaron a oír los primeros gritos de guerra y la represión marroquí no se ha dejado esperar, lo que ha vuelto a alertar a la ONU.

Pero la legalidad internacional ha proclamado repetidamente que el pueblo saharaui es el único dueño de su futuro. España no fue capaz de organizar el proceso de autodeterminación y concluir dignamente la colonización del territorio tal y como lo demandó la comunidad internacional, la ONU y la voluntad del pueblo saharaui. En estos momentos es el estado español quien tiene la responsabilidad histórica y moral de ayudar material y políticamente al pueblo saharaui para que pueda conseguir finalmente su autodeterminación.

Historia

Octubre 1975: La ONU se pronuncia a favor de la independencia del Sáhara y en contra de las reivindicaciones territoriales de Marruecos. El Tribunal Internacional de La Haya niega la existencia de vínculo alguno entre el Sáhara y Marruecos y Mauritania.

Noviembre 1975: 350.000 marroquíes penetran unos 10 kilómetros en el territorio del Sáhara. Tras ellos avanza el ejército marroquí. Es la llamada Marcha Verde. Previamente el ejército español había despejado la zona. La población civil se retiró a los tres días, pero no el ejército.

Se firma el acuerdo tripartito entre España, Marruecos y Mauritania que prevé la retirada española a finales de febrero de 1976 y la consulta a la población saharaui. Los tres países emiten una declaración según la cual las responsabilidades de España como potencia administradora se transfieren a una administración temporal tripartita.

Febrero 1976. Retirada del ejército español y proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática. España se retira de la administración tripartita sin reconocer el nuevo estado, Marruecos ataca a la población ocupando el norte y Mauritania lo hace por el sur. La población se refugia en campamentos en la frontera con Argelia.

Marzo 1976. Comienza la guerra entre el Frente POLISARIO y Marruecos que durará 15 años. Los polisarios centran sus ataques en Mauritania y llegan a cercar su capital. El colapso económico e institucional provocan un golpe de estado y la firma de la paz en 1978. Marruecos queda como única administradora del territorio.

1991: El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas crea un Plan de Paz y el Minurso (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental) para controlar el alto el fuego.

1992: El prometido referéndum no se celebra porque Marruecos no está de acuerdo con el censo elaborado.

1994: Nuevo referéndum frustrado por Marruecos por el censo electoral

1997: Acuerdos de Houston que reactiva el Plan de Paz y se fija el referéndum para 1998. El censo elaborado por el Minurso es rechazado de nuevo por Marruecos que fomenta la ocupación por parte de colonos marroquíes.

2000: Nuevo referéndum frustrado por Marruecos.

2003: Plan Baker II (llamado así por ser el enviado especial de la ONU) que, a pesar de recoger las principales reivindicaciones marroquíes, este lo rechaza. El POLISARIO manifiesta su intención de negociar el Plan.

2004: Baker dimite denunciando la poca colaboración y la poca voluntad de Marruecos para solucionar el conflicto.

2005: La ONU resuelve prorrogar la Minurso ante la escalada verbal y la carrera armamentística que pone en peligro la paz en la zona.

One thought on “El laberinto saharaui”
  1. Parar la Marcha Verde habría supuesto la muerte de miles de civiles
    Parar la Marcha Verde habría supuesto la muerte de miles de civiles.

    En las circunstancias en las que se encontraba España en esos momentos con un vacío de poder provocado por un dictador agonizante y un proceso de democratización en marcha la única solución era seguir fielmente las instrucciones de la ONU y retirarse de la zona.

    La visita del rey (en aquel momento príncipe) no tuvo mayor relevancia que la de levantar la moral de la tropa, puesto que dos semanas antes Arias Navarro ya había ordenado las negociaciones con Marruecos y, por lo tanto, la Marcha Verde ya había triunfado.

    Un detalle importante, la Marcha Verde fue financiada de manera directa por Arabia Saudí y apoyada por el ejecutivo estadounidense.

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