El título que hemos puesto a este artículo de Guillem es pura obra nuestra, nota de Tortuga.

– 1988. Finaliza la guerra Irán-Irak con empate. Nosotros, por lo visto, íbamos con Irak. Si hubiera existido Internet y bet&win, hubiéramos perdido una fortuna. Bush sucede a Reagan. Chile: Pinochet es derrotado en un referéndum. Se inicia la transición chilena. Diferente a la española: Pinochet, para escaquearse, deberá sobreactuar vejez, y no juventud. Yugoslavia: Milosevic y su bloque constitucionalista, no-nacionalista, etcétera, se impone, socorro, al frente de la Federación. Un juez se interesa por lo que hace Amedo en su tiempo libre. Descubre
que casi todo su tiempo es libre. Roldán trabaja a destajo al frente de la
Benemérita. Juan Guerra inicia sus diálogos norte-sur en la Delegación del Gobierno
en Andalucía. Huelga general. Televisión Española informa desde su independencia que
la huelga es un «fraca». Cuando la speaker iba a decir «so», TVE deja de emitir.
Tendencias: los productos de Manolo Escobar bajan a favor de los de su homónimo
Pablo. Aparece el término calentamiento-del-planeta. La canción del verano es,
consecuentemente, Ven, devórame otra vez, de Lalo Rodríguez.

– EL PORNO AMABLE. Rodríguez era un señor con bigote de señor que trabajaba con una
burra en el sector café. Era natural de Puerto Rico, Estado Libre Asociado en el que
hay una media de siete señoritas por caballero. Sólo es superado por Washington. Es
por esto tal vez que, cuando miras a un pollo de Washington -Bush, por ejemplo-, o
de Puerto Rico, gaste esa cara de estar de vuelta. El estar-de-vuelta de Rodríguez
se materializó en la invención de la porno-salsa. Es decir, canciones caribes
protagonizadas por la hermana desinhibida de la chica del spot de los limones
salvajes del etc. En su canción, Rodríguez iba, en efecto, directamente al turrón,
si bien en el estribillo optaba por recursos menos literales. En los versos: «Ay,
ven, devórame otra vez / devórame otra vez», hay una apuesta poética por el
milenario pars pro toto, que elide arriesgadas descripciones del
toto, e impide así la pérdida definitiva del público infantil. Rodríguez es, pues,
amable antes que literal y rudo. Dibuja de esta forma una corriente de la cultura y
la izquierda que vive su edad de oro en España. La izquierda se diferencia de la
derecha en que es amable. Un Estado gobernado por la izquierda tiene ventanillas
amables, mientras que si está gobernado por la derecha, te cierran la ventanilla en
los morros.

– NO SÉ USTED. Tengo 23 tacos. Dos o tres años después, coprotagonizo esta
conversación con un funcionario y militante full-time de un partido de la izquierda,
que ahora viene a huevo.

-Estás en tu perfecto derecho.

-No, si ya.

-No obstante, si te presentas, no tendrás ni que venir. Haríamos la vista gorda.

-(…)

-De acuerdo. Pero no me dejas otro remedio que denunciarte. Y lo siento.

-Cada uno es libre de hacer lo que quiera ¿Has visto Blade-Runner?

-A mí me va el cine europeo. Bueno, encantado de conocerte. Lo siento mucho.

La conversación no es para presentarme a unas listas electorales. Es para no
presentarme a la PSS. Yo soy el que borda el papel de chico estridente y mal
educado. El funcionario es el que, amablemente, me denuncia. La media de condena por
la mala educación son dos añitos. En Albacete, un juez bien educado y desinhibido -¿de Puerto Rico?- le ha dado por condenas de cuatro años. Los chicos no amables de
vez en cuando aparecemos en declaraciones y en algún artículo de opinión, en el que
se dibuja nuestra mala educación como insolidaria, anticonstitucional y que pone en
peligro la cohesión y estabilidad. No aparecemosen ningún producto cultural.
Culturalmente, no tenemos quien, pars pro toto, nos devore. Donde estamos -la no
amabilidad, los problemas no solucionados-, hace mucho frío, brrrr. Y poca épica.

Publicado en el Diario El País