
Las claves:
- Piden que se construya un hospital en los terrenos de la vieja prisión.
- Denuncian la situación de «abandono» de las instalaciones.
- El Ministerio de Interior y el Ayuntamiento prevén allí la construcción de 1.300 viviendas libres.
Más de un centenar de personas se colaron ayer en la antigua cárcel de Carabanchel para denunciar su abandono y pedir que en estos terrenos se construyan viviendas públicas o dotaciones, sobre todo un hospital.
Los
vecinos, convocados por la Coordinadora Vecinal de Latina y la
Asociación de Vecinos de Carabanchel Alto, portaban pancartas con lemas
como Hospital aquí ya, Estos terrenos son nuestros y No a la
especulación.
Un portavoz vecinal denunció la situación de
«completo abandono» en que está el edificio de la cárcel, que se
encuentra cerrado y sin que «nadie se ocupe de él».
Las protestas no son nuevas.
Desde el cierre de la prisión, hace ahora siete años,
los residentes en Latina y Carabanchel vienen reclamando el uso
dotacional de los terrenos. El Ministerio de Interior y el Ayuntamiento
prevén allí la construcción de 1.300 viviendas libres.
Programa de «Cuatro»
Callejeros: Salto a la cárcel de Carabanchel
Viernes 6 de Octubre de 2006 21.55h
Duración 35 minutos
La reportera de ‘Callejeros’ Sonia López salta los muros de la antigua
cárcel de Carabanchel. Con una extensión de más de 130.000 metros
cuadrados, el presidio cerró en 1998. Pero no está vacía. Dentro siguen
pasando cosas. Ya no hay presos, pero dentro vive gente. En una garita de
vigilancia una familia tiene montada su vivienda, precaria, pero limpia y
ordenada. Los chatarreros andan también por las galerías. No han dejado ni
una puerta, ni una tubería, ni un cable de cobre sin sacar.
Allí pasan también sus ratos de ocio una pandilla de chavales del barrio
que va recogiendo recuerdos de los presos que habitaron la prisión. Los
grafiteros entran cada día a pintar. Dicen que en la cárcel «se sienten
libres». También ha saltado Iñaki, un antiguo preso político.
Los reporteros Sonia López y Alberto Medori han acompañado a todos ellos.
8 años después del cierre de la cárcel la pequeña cámara de Callejeros ha
vuelto a captar el miedo, los restos del día a día.