
«Acabar con los toros sería una forma de empezar a romper España, como ha pasado en Cataluña».
Victorino Martín, representante e hijo del dueño de la prestigiosa ganadería de Victorino Martín, da voz a un amplio sector, el de muchos taurinos, que conciben la «Fiesta Nacional» como una parte irrenunciable de la idiosincrasia de este país.
No obstante, son muchas las voces que claman, dentro y fuera de nuestras fronteras, contra una práctica a la que consideran un salvaje negocio.
Pero: ¿Son los toros realmente un gran negocio?¿Son los motivos económicos los que permiten que este espectáculo perdure en el tiempo? O por el contrario es una tradición, un arte, casi un ritual, inmanente de la sociedad y al que España no puede ni debe renunciar. Vamos a tratar de analizarlo.
- «Masacre reglada»
La
concepción del espectáculo taurino como manifestación artística
tradicional es uno de los argumentos más generalizados entre sus
defensores.
«Los toros siguen existiendo por su fuerza,
porque es auténtico, una expresión sublime del hombre, más que un arte
es un rito sacrificial (…), España no sería España sin los toros»,
manifiesta Victorino.
Los toros forman parte de la entraña, la cultura y el alma española
De
hecho, para mucha gente, los toros son un verdadero
paradigma nacional: «Los toros forman parte de la entraña, la
cultura y el alma española, le pese a quien le pese», agrega María Celia Forneas, periodista especializada en toros y profesora de la Universidad Complutense de Madrid.
Sin
embargo, estos motivos son considerados como excusas para quienes
tachan el espectáculo taurino de burdo negocio, y defienden una
necesidad de cambio.
«Una práctica en la que un individuo le
revienta los músculos de la espalda a un animal, lo deja tetrapléjico,
y logra que se asfixie con su propia sangre no es arte, es una masacre reglada«, expresa Alfonso Chillerón, presidente de la Asociación Nacional Para el Bienestar animal (ANPBA).
- La mayoría pasa
En este punto, el periodista taurino Manuel Molés abre una nueva vía argumental del porqué de los toros: el respaldo social.
«Si
los toros se mantienen es porque la gente quiere, porque ellos tienen
la razón (…), el 90% de los pueblos de este país no conciben sus
fiestas sin toros, por lo que la abolición no es previsible ni siquiera
a medio plazo», considera Molés.
En la misma línea se manifiesta Forneas, para quien los partidarios de la abolición de los festejos «es cosa de cuatro» y «no refleja el sentir popular».
No obstante, las tendencias recogidas por algunos estudios contradicen estas afirmaciones.
Uno de los análisis más destacados lo ha elaborado la consultora especializada en investigación de mercado y opinión Gallup, que concluye que un 70% de los encuestados no tiene ningún interés por los toros, frente al 30% restante, para quienes resultan algo o muy interesantes.
Una buena muestra de este rechazo hacia los toros se aprecia en Barcelona, declarada ciudad antitaurina a raíz del Fórum de las Culturas.
«En
Barcelona, el nivel cultural de la gente que va a los toros es muy
bajo, son casi analfabetos, marginales (…), aunque es cierto que en
Sevilla van los señoritos», manifiesta Cristina Olivé, administradora electoral del Partido Antitaurino contra el Maltrato Animal (PACMA).
- «Mueve muchísimo dinero»
Si algo resulta evidente es que la denominada por muchos «Fiesta Nacional» mueve muchos dinero.
«Los toros son el único espectáculo público que le genera dinero al Estado, el más rentable para todos los españoles», afirma Victorino Martín.
Calcular
la cifra exacta que mueven los toros no es fácil, sobre todo si tenemos
en cuenta que las competencias taurinas están descentralizadas.
Hay gente que gana mucho dinero con las subvenciones europeas en vez de criar toros bravos
Pero sí
que hay datos que permiten hacerse una idea, como el facilitado por
Molés, quien afirma que «si juntamos todas las fincas de España en
las que se crían toros, su extensión sería igual de grande que todo el
País Vasco».
El precio de las entradas -el
Estado se lleva un 16% de IVA de lo recaudado en cada corrida-, la
venta de animales -que gira en torno a los 30.000 euros por ejemplar-,
las retransmisiones, el precio de la carne, etc. Son muchas las
entradas de dinero que suponen los toros.
Sin embargo, una de estas fuentes de ingreso despierta especial recelo y polémica: las subvenciones europeas a la ganadería.
«Hay gente que gana mucho dinero con ellas en vez de criar toros bravos», ha afirmado Molés.
De hecho, y tal y como ha recordado Olivé,
«se han intentado cortar las subvenciones en muchas ocasiones, pero se
tiró hacia atrás esta propuesta mediante métodos torticeros».
Hasta tal punto gozan de importancia las subvenciones europeas de ganado bovino que, según Olivé, «en cuanto se las retiren el negocio se les hunde a los cuatro que se están enriqueciendo».
- «Los turistas salen llorando»
«Los
paquetes de viajes en el extranjero incluyen presenciar una corrida de
toros, pero la mayor parte de los turistas salen llorando a los 20
minutos», ha manifestado Olivé.
Las presiones procedentes de fuera de nuestras fronteras contra los espectáculos taurinos llevaron al Parlamento Europeo, el pasado día 12 de octubre, a plantearse una petición para prohibirlos.
La iniciativa, que partió de la alemana Elisabeth Jeggle -del Grupo Popular-, se basaba en el «sufrimiento de los animales», y se englobaba junto a las peleas de perros o de gallos.
La votación electrónica fue tajante: 178 votos a favor y 412 en contra.
«Ha
quedado claro que la fiesta taurina no tiene nada que ver con las
peleas de gallos o de perros, y que la ciudadanía europea respeta las
tradiciones de cada Estado», manifestó entonces Esther Herranz, eurodiputada del PP.
Sin embargo, no todo el mundo lo ve tan claro: «Los toros mueven mucho dinero disfrazado, y hay muchos políticos implicados en las mafias«, ha matizado Olivé.
La gran mayoría de los españoles pasa de toros, pero el debate sigue encendido
Se me ocurre un negocio cojonudo:
1.- Un ruedo arenoso rodeado de gente vociferante.
2.- Se abre una puerta y sale un elefante.
3.- Se abren tres puertas mas por las que salen tipos en leotardos, armados con hachas y puñales.
4.- Los tipos cosen a puñaladas al elefante, intentando evitar sus embestidas y trompazos. Los chillidos del animal son eclipsados por una trompeta que emite un TI-TIRITIIII desde el graderio.
5.- El elefante, sin poder resistir mas, se desploma en un gran charco de sangre.
6.- Los tipos con hachas cortan las dos enormes orejas al elefante (no sin esfuerzos a la altura del desafio) y las ofrecen primero al publico vociferante y luego a la autoridad competente.
7.- Suena un TI-TIRITIIII mas y se acaba la fiesta.
¡Seguro que podriamos ganar un dineral, y crear una nueva cultura del espectaculo!
internete
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PD: Y en lugar de elefantes y hachas, tambien se pueden usar jirafas y bates de beisbol…