Las víctimas han caído en medio de alguno de los 1.034 hechos de sangre que han tenido como escenario los 30 centros de reclusión que hoy funcionan en todo el país, conviertiendo a las cárceles venezolanas las más violentas de toda América Latina, refiere el informe de la ONG.
Herida por arma blanca, por arma de fuego, asfixia, cuchillos de fabricación casera, son solo algunos de los implementos y de las formas como se comenten estos crímenes.
A merced de este arsenal en intramuros fallece cada día un preso; de ahí que no sea sencillo precisar con exactitud cuántas personas están privadas de libertad en Venezuela. Sin embargo, los últimos cálculos del Observatorio de Prisiones y del Ministerio de Interior y Justicia indican que existe un aproximado de 18.656 reos en todo el país, de los cuales 1.388 son extranjeros.
Las autoridades no reconocen las cifras rojas, pero sí la gravedad del problema carcelario. La directora de Derechos Humanos del Ministerio de Interior y Justicia, Mayerling Rojas, admite que «se ha perdido la gobernabilidad en los centros penitenciarios» pero que este no es un problema reciente. «Los presos venezolanos no están armados desde hace poco, si no que tienen una cultura de violencia marcada desde años atrás. Ha sido difícil para este gobierno dar resultados a corto plazo, pues nuestra idea no es ingresar a los centros matando gente», asegura
La aspiración del Gobierno es inaugurar en el 2007 cuatro nuevas cárceles para combatir el hacinamiento, una de las principales causas de la violencia intramuros. Es el futuro. Ya con el índice de muertos y heridos del pasado, lamenta Mayerling Rojas, nada se puede hacer «Cuando dentro de un centro penitenciario ocurre un hecho de violencia no hay pruebas y no se puede abrir un proceso de investigación. Nadie quiere testificar», lamenta. Y sin testigos, no hay delito.
Venezuela tiene las cárceles más violentas de América Latina
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