
Tomie es una Carmilla
asiática, con la variante de que no se conforma con devorar
pacientemente a su mejor amiga con apasionados besos de amor. Tomie es
una vampira impecablemente postmoderna, postfreudiana y postnuclear;
seduce en masa con su belleza de lolita de ultratumba y se extiende
como ébola, provocando un deseo irrefrenable que se vuelve
inesperadamente asesino. Su truco es conseguir que sus admiradores la
maten y la corten en pequeños pedacitos conducidos por un instinto
irrefrenable que se va tan rápido como llegó, dejándoles consternados
y/o dementes. Pero esos pedacitos se convierten en un virus de
consecuencias funestas: de una manera u otra, la mutilada vuelve y
aniquila con un poder que tiene poco de sobrenatural; el deseo y el
sentimiento de culpa.
Y me gusta especialmente porque, salvo el detalle reanimator, la
pequeña Tomie es una femme fatale de libro. No está loca, ni está
maldita ni trata de vengar la muerte de un padre que se suicidó
arrojándose al vacío desde lo alto de un campanario en una noche de
luna llena porque le descubrieron responsable de un desfalco con el que
trataba de cubrir las deudas contraídas en la mesa del casino local
dirigido por un multimillonario corrupto donde trataba de salvar a su
familia de la vergüenza y la ruina antes de que su pobre princesa
entonces preadolescente se quedara sin mucama y le preguntara ¿quién
cuidará de mi ahora papa? Tomie no es el engendro conductista de una
infancia traumatizada, una familia tarada o una maldición rencorosa. No
es mala, ni buena ni más responsable de sus crímenes que la manta raya
de matar cazadores de cocodrilos. Tomie es fatal y punto, como tiene
que ser.
A mi me enganchó mi hermano del alma, como a tantas otras cosas. Tomie es, además, la fruta inmadura de Junji Ito,
creador de Uzumaki, una terrorífica historia medio gótica, medio
art-decó que conocen ustedes muy bien. En japon ha provocado once
películas infumables, medio millón de episodios de deririo paranoide y
varios intentos de suicidio/asesinato porque en japón estas cosas ya lo
saben que se las toman muy a pecho. En España acaban de ser publicados dos Tomies (I y II) que contienen (casi) todas las Tomies.
Y hasta aquí puedo leer.