
Gustavo Roig Domínguez
miembro
de la Asamblea de Nodo50
gustavo@nodo50.org
Queria empezar aclarando que la crítica que vas a leer arranca de tu texto y se extiende a la Coordinadora Antifascista (1)
que como verás es a quien dirijo buena parte de lo que pienso. Escribo
en mi nombre y lo hago desde el respeto. Te conozco un poco y valoro
mucho lo que haces en ciertos espacios y proyectos. Hasta dónde yo sé,
tu trabajo es impecable. No obstante, es evidente que hemos llegado a
este lugar de la política en posiciones distantes y como no puede ser
de otra forma, en nuestro debate saltan algunas chispas. Lo dijo
Michael Corleone, «no es personal, son negocios».
coordenadas cartesianas …
Tu respuesta es de sumo interés. Y no lo es tanto por lo que expone
de forma explícita, lo es más por la forma en que lo haces y las
molestias que te tomas en ello. Sin duda un texto dice más sobre quien
habla que sobre lo hablado. Dice más de ti y de cómo entiendes la
política, que de la república, la autodeterminación y el socialismo.
Nos da tus coordenadas, vuestras coordenadas. La posición que nos
permite entender el tipo de relación que tenéis con lo que es externo a
vosotros y que pertenece a espacios más amplios. Son pistas que
demuestran vuestra dificultad para hacer de esa relación un proceso
acumulativo, vuestra predisposición natural a entender la política como
un proceso de rupturas purificadoras y permanentes.
Es evidente que te resistes a asumir que en las redes
antisistémicas madrileñas hay miles de activistas que reconocen el 20N
como espacio común desde perspectivas diametralmente alejadas de la
vuestra. Perspectivas que no van a cambiar por muy pedagógico que te
pongas en tus respuestas pues sus convicciones políticas son profundas,
están asentadas en su historia y viven arraigadas en una práctica, en
unas figuras, mitos y creencias que no habéis respetado. Sobre su mundo
habéis colocado el vuestro. Los habéis negado pensando que ganar una
votación o explicar muchas veces una misma cosa os da la razón y el
derecho para imponer vuestra verdad.
Me temo que para ti esos son sectores sin «proyecto» , en estadio
infrapolítico , que no justifican vuestro reconocimiento porque carecen
de «organización». No merecen un espacio en tu «análisis de coyuntura».
Si se lo ofreces, lo haces colocándolos en la categoría de sujeto
pasivo: rasgarán el velo paralizante de su ignorancia el día que de una
vez comprendan vuestro «proyecto» . No olvidemos que según tú,
es la coordinadora la que nos hace pensar por primera vez en mucho
tiempo, y gracias a ella un sector de las redes sociales madrileñas
abandona la nube y deviene en real, racional, activo. Desde un
cartesianismo inconsciente, al negarles (a los libertarios) la
capacidad de pensar, los niegas como sujetos autoconsicentes, como
personas y como compañeros.
vanguardias prometeicas…
Prometeo es el titán olímpico preferido por Marx, «el primer santo
en el calendario del proletariado». Roba el fuego sagrado con la
intención de entregar la chispa mágica a los hombres e iniciarlos en el
cambio civilizatororio por la senda del progreso. Paga su precio,
exiliado en el Cáucaso, condenado por Zeus a soportar de por vida el
pico de un buitre hurgando en sus tripas. En una relectura libre del
mito clásico, Zeus castiga al titán filantrópico por paternalista,
iluminado, por rescatar a los mortales de la nada, ignorando sus
habilidades , su capacidad, sus ritmos y su historia. Prometeo inocula
en los humanos la dependencia psicológica y cultural a una intervención
externa, a una verdad o luz reveladora. Elimina para siempre la
potencia creativa y autoconsciente de la raza humana, condenándola a
vivir al pairo de las trifulcas y pendencias internas de los dioses,
sin ser capaz de alcanzar el fuego por sí sola.
En tu exposición aparece con claridad el tipo de vanguardismo que
os caracteriza. Os situáis unos metros por delante y por encima del
resto de la tribu. Si te fijas, en muy pocas líneas nos acusas de
infrapolíticos y al tiempo nos salvas ofreciéndonos los mimbres
ideológicos a partir de los cuales ya podemos pensar solos, ser
personas. El que quiera que los coja, el resto se queda fuera de
vuestro cordón de seguridad mental. Este estilo es idéntico a
expresiones de sectarismo similares que desde otros ángulos intentaron
marcar en su momento la línea a partir de la cual empezaba o terminaba
el movimiento antagonista, eliminando de su «mapa» precisamente a
quienes estáis intentando eliminar vosotros. El «tabernáculo
posmoderno» se dio de bruces con el movimiento libertario en la zona de
publicación abierta de la ACP y acabó desbordado, aislado y
profundamente rechazado en buena parte de la escena anticapitalista
metropolitana (llegaron a decir que los presos anarquistas no merecían
su apoyo, no los consideraban compañer@s). De nada le sirvió su
exquisita retórica frente a un movimiento sólidamente arraigado en
nuestro entorno. Hoy vosotros, como ellos antes, estáis siendo
arrinconados y cuestionados en un proceso similar: desde la
informalidad organizativa, en internet y en la calle, y sobre todo
desde la izquierda.
La autonomía pasa necesariamente por el pleno desarrollo de
nuestra potencia política, individual y colectiva. La autonomía es
antitética a las intervenciones prometeicas, a las injerencias del tipo
de vanguardia en la que os estáis conviertiendo. Tipologías hay varias
y la vuestra encaja en ese esquema que nos emociona al recordar 1917,
1934: el ejército por delante , la clase obrera por detrás e
inmediatamente después el pueblo, ocupando las zonas liberadas. Hoy
este esquema es impensable si lo que pretendemos es dar sentido
positivo a la energía destructora y la potencia creativa de un
movimiento amplio y complejo como el nuestro. Resulta mucho más
interesante acercarse a toda una serie de propuestas y de prácticas que
tienen que ver mucho con la agitación y movilización masiva de las
conciencias y poco con la militarización de la política. Asamblea,
consejo, hegemonía, cooperación, autonomía son significantes a los que
debemos dar significado concreto en la práctica y la reflexión
colectiva, recuperando a Marx y su dialéctica revolucionaria, a Gramsci
y la hegemonía, a Rosa Luxemburgo y la huelga de masas, a Trotsky y la
dualidad de poder, a Lucaks, a Mariátegui , Hobsbawm, E.P. Thompson,
Marshall Berman, al primer Negri, a Terry Eagleton … Al haber hecho
de Lenin un talismán, le exigimos respuesta a todas nuestras preguntas.
Hay mucho trabajo acumulado en la galaxia marxista que no leemos porque
nos conformamos con un leninismo de andar por casa que nos resulta
cómodo para reafirmarnos en nuestras certezas. Una de las primeras
tareas que se impuso Lenin, aún muy jóven, fue la de diseccionar la
economía rusa para, a partir de ahí, desarrollar toda la potencia
revolucionaria de la clase obrera, para acabar con el capitalismo. Sin
ser economista se hizo economista y años después sin ser filósofo
estudió a Hegel para entender mejor a Marx y la naturaleza profunda de
la realidad social. No se sentía cómodo en las lecturas canónicas de
Marx que le decían que la revolución llegaria sóla. De ese Lenin
empeñado en comprender qué ocurria a su alrededor para ponerlo luego
patas arriba se aprende hoy mucho más que de su brillante teoría de la
vanguardia o sus notas sobre el marxismo y el estado. Es el mismo que
rescató de los narodniki anarquistas la técnica conspirativa, el arte de la clandestinidad y la operatividad revolucionaria de la violencia política.
No vamos a negar que en todo proceso de cambio colectivo el
desarrollo interno no es homogéneo y que en la dinámica social algunas
cosas se dan antes o se situan «por delante» de otras. En este sentido
la historia está bien nutrida de manifestaciones vanguardistas, algunas
de las cuales son realmente interesantes. La «vanguardia rusa», los
trabajadores de la cultura que en los primeros años de la revolución
fueron determinantes para la ebullición mental de millones de obreros y
campesinos que en plena guerra civil sobrevivian aguijoneados por el
hambre, cercados por la muerte. Lejos del elitismo pequeñoburgés,
pensaron e hicieron pensar amplificando la capacidad crítica de la
clase, espolenado su sensibilidad y su veta creativa. Si tuviera que
recuperar algo del baúl de los recuerdos, rescataba a todos esos
poetas, dibujantes, directores de cine, arquitectos, músicos y
fotógrafos: aprenderíamos mucho de ellos si los tuviéramos junto a
nosotros, no delante ni encima. Sabriamos más de ellos si el stalinismo
no los hubiera desplazado.
la huella libertaria …
Si tuvierais un conocimiento real de lo que se respira en buena
parte de Madrid, un conocimiento que fuera más allá de la periferia de
vuestras propias organizaciones, comprobaríais que los referentes
políticos y culturales, la forma que tienen los y las militantes de
entender y explicar el mundo en que vivimos , sus iconos y la carga
simbólica que les asignamos, poco tienen que ver con lo que habéis
impreso en el cartel y poco tiene que ver en lo organizativo con eso en
lo que habéis convertido a la Coordinadora: el embrión de una
organización totalizante y alejada de lo que fue un espacio de
confluencia (coyuntural, inestable, frágil pero dinámico, potente,
democrático, antiautoritario, autónomo) del movimiento.
Conozco a mucha gente que lleva años pensando sobre todas estas
cosas sin la necesidad de un discurso revelado y exterior. Sin «un
proyecto» en el que sentirse a salvo del abismo y con muchos
«proyectos» que dan cuerpo a un movimiento. Son precarios explotados
dentro y fuera del trabajo, son sindicalistas de clase, son la
desobediencia civil, el feminismo, la okupación, la contrainformación,
la cultura libre, el antimilitarismo, la lucha con los presos, lucha
por la vivienda y contra la precariedad, el ecologismo. Son el ADN de
la resistencia, la estructura molecular del anticapitalismo madrileño.
Si fueramos realmente sinceros, deberiamos reconocer que en el seno de
estas luchas hemos asumido prácticas, formas de relacionarnos e incluso
valores muy interiorizados que nos vienen dados por la tradición
libertaria. Si intentamos ser asamblearios, si trabajamos las
relaciones horizontales no jerárquicas, si respetamos la posición del
otro o la otra incluso si no están presentes (porque su ausencia no
niega la existencia de su punto de vista), si valoramos más los ritmos
lentos del consenso que la falsa eficiencia de las votaciones a mano
alzada, si nos dotamos de una metodología democrática en un sentido
profundo, es porque en nuestra tradición política hay mucho de herencia
libertaria, una larga y perceptible huella del anarquismo. Parte de lo
mejor de nosotros, de lo que nos hace revolucinarios en la práctica
(por tanto, realmente revolucionarios) lo hemos incorporado de ellos.
Mientras vosotros pedís y esperáis la república, la autodereminación y
el socialismo, hay miles de personas en Madrid levantado proyectos
reales y concretos desde hace mucho tiempo. «Tomar y hacer en vez de
pedir y esperar» es algo interiorizado genéticamente en el movimiento
de okupación, en la desobediencia o en el mundo de software libre (los
hackers no piden software libre, lo hacen y lo distribuyen). La lucha
ejemplar de CNT en Mercadona o el trabajo brillante de CGT en el sector
de telemarketing ¿no son parte de un más que respetable proyecto político? Si no lo veis, quiero pensar que es por causa de una definición muy limitada del mismo.
En
vuestro comunicado no hay mención a estas lucha, a toda esta gente.
Saltáis conceptualmente por encima de ellos (como si no existieran)
para colocaros en un nivel «superior» del discurso: el del pueblo, la
clase y el estado en el que os movéis con mucha soltura en una retórica
de lengua de madera, paralizante, pobre y en algunos momentos
bochornosa. En un segundo texto (y en el tuyo también) haceis mención a
ellos, pero ya es tarde, es recurso defensivo con el que distraernos
respecto al «lapsus» que os llevó a ignorarnos en vuestra declaración
oficial primera. Se os nota incómodos en los espacios amplios de la
resistencia dónde hay que fajarse con la gente (no contra ella) en la
construcción lenta y laboriosa de consensos. Os noto mucho más cómodos
en la microconstelación químicamente uniforme de la que sólo podemos
esperar productos tan depurados como el de este año.
un mundo revolucionado y la revolución que no llega …
Marx comenta (en una de las metáforas de mayor potencia expositiva
del Manifiesto Comunista) que en el capitalismo «todo lo sólido se
desvanece en el aire». Que «todas las relaciones estancadas y
enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante
siglos quedan rotas», se esfuman en la mutación y revolución permanente
a que se somete el capital a sí mismo en su empeño por sobrevivir.
«Todo lo sagrado es profano, y los hombres al fin se ven forzados a
considerar sus condiciones de existencia y sus relaciones reciprocas».
Algo de esto (mucho) ha pasado en nuestro entorno más inmediato, en
nuestra vida, en las redes y sus recovecos, en el trabajo y en las
relaciones personales. El mundo se ha revolucionado (ni más ni menos
que como describía Marx) mientras nosotros esperábamos LA REVOLUCION
tal como nos la habíamos imaginado en nuestros textos clásicos, con
nuestros mitos viejos, bajo nuestro modelo construido en referencia a
las grandes gestas revolucionarias del siglo XIX y XX. Os veo en la
nostalgia, buscando en el pasado claves que sin duda están aquí y entre
nosotros, os veo por encima del tiempo, un poco por delante y por
arriba nuestro, en esa verdad estática y ahistórica que os empieza a
definir. En lo monolítico de vuestras certezas. Juzgándonos a todos,
trazando líneas, exigiendo fidelidades que poco tienen ver con la
empatía, la gestión colectiva, el consenso, o la cooperación entre
iguales. Os veo puros, pero os veo lejos.
Nota:
1.- Algunas fechas rescatadas de la memoria: la
historia del 20N en Madrid tiene ya casi 20 años. El domingo 20 de
novimbre de 1988 unos 20 nazis atacan los puestos del Rastro. Los
fachas irrumpieron en la plaza como un relámpago e hicieron correr al
personal que ya había tenido algunos enfrentamientos esa misma mañana.
Tres puestos desmomtados, entre ellos el de la CNT y tres compañeros
acaban con la cabeza abierta. Ocho nazis fueron apaleados, hubo dos
detenidos (uno fascista y otro antifa) y tres policías municipales
recibieron una paliza. Este es el punto de arranque del 20N en Madrid
como fecha de unidad antifascista. A partir de este momento y en años
posteriores, organizaciones de diverso corte se reunían unas semanas
antes para preparar la defensa de los puestos del Rastro. Ese es el
origen de la Coordiandora Antifascista. Recuerdo que dos años después
tuvimos la primera tensión interna. Como solía ser normal en aquellos
años, la escalada de agresiones fachas y la rabia de la gente crecía y
se retroalimentaba. Unos dias antes del 20N de 1990 la situación en
Madrid era muy tensa. La Juventud Comunista, que formaba parte de la
Coordinadora, se vio presionada por los dirigentes del PCE y de forma
unilaterial, sin ningún tipo de debate o proceso de deliberación
previo, convocó una rueda de prensa, se desmarcó de «los actos
violentos» y desconvocó la concentración. A pesar de la maniobra nos
juntamos unas quinientas personas que fuimos hostigadas, cacheadas y
«desarmadas» por antidisturbios que nos decian: «la concetración ha
sido desconvocada, disuélvanse». No recuerdo si nos llegamos a juntar y
a corear algo, estoy casi seguro de que hubo saltos, carreras y cortes
de calles, aunque no sé si esto se me está solapando en la memoria con
las incidencias de alguna otra edición. A partir de aquel momento y
durante unos años, la JCM fue expulsada de la Coorinadora, a su bloque
en la manifestación se lo dejaba «castigado» al final y algunas veces
fuera del cordón de seguridad. Había muy mal rollo con la JCM. No hubo
una ruptura ente comunistas y libertarios, sino un conflicto puntual
con una organización que no respetó los acuerdos y se cargó una
convocatoria. El resto de la Coordinadora lo formaba gente de Lucha
Autónoma, libertarios cercanos a CNT, grupos de la izquierda radical de
barrios y universidad, skinheads y futboleros antifas, colectivos
antiracistas. A partir de determinado momento fue muy importante el
acercamiento de personas y colectivos de las zona sur: Móstoles
Antifascista era uno de ellos. Algunos colectivos de inmigrantes no
llegaron a integrarse, pero se movian con nosotros. No hubo una ruptura
ente comunistas y libertarios, sino un conflicto puntual con una
organización que no respetó los acuerdos y se cargó una convocatoria.
Con los años el movimiento fue creciendo, de la misma manera que lo
hacían las agresiones nazis o el racismo institucional. En el 92 la
Coordinadora Antifascista particiapa junto al PSOE, IU y PP en la
manifestación oficial contra el asesinato de Lucrecia Perez. A voces ,
rompimos el silencio que nos quisieron imponer los organizadores.
Lucrecia muere por la agresión de un comando neonazi contra una casa
abandonada y ocupada por inmigantes en Aravaca, el día 13 de noviembre.
La manifestación ofical reune a diez mil personas el 20 y el 21 la
Coordiandora convoca su propia manifestación juntando a unas seis mil.
A partir de ese momento todos los 20N se convierten en fiestas de la
unidad antifascista a pesar de episodios como la quema de una bandera
republicana en torno al 2000. Recuerdo años en los que venía gente de
Centros Sociales y colectivos varios del Pais Valencià, Euskadi,
Catalunya o Galiza. La participación se mueve siempre entre las tres y
las cinco mil personas, dependiendo de la coyuntura. Durante los
últimos años del régimen de Aznar, la manifestación languidece bajo la
presión policial y la provocación del Delegado del Gobierno,
Ansuátegui. Del 2004 hasta hoy, vuelve a cobrar fuerza y volvemos a
niveles más que aceptables de participación e impacto político en la
capital. La edición del año pasado, bajo los lemas unitarios de
Memoria, Dignidad y Lucha supone el relanzamiento después de unos años
de retroceso. Esto es lo que recuerdo, resumido y sintetizado. Si
alguien tiene una versión más completa que me la pase y la incorporo.
Esta cronología es un esquema en el que no caben debates, anecdotas,
hecho puntuales o batallitas. Para eso están los libros, que por ciero,
escasean. Armarse sobre las Ruinas. Historia del movimiento autónomo en Madrid [1985-1999]
, editado por Potencial Hardcore en el 2002, recoge (dispersos a lo
largo del libro) buena parte de estos datos. También puede consultarse http://www.nodo50.org/autonomia
Madrid, 11 de noviembre del 2006
Por la memoria, la dignidad y la lucha
Dialéctica antifascista (II): vanguardias,mito, movimiento
Gustavo Roig Domínguez
noviembre 2006