Un policía fuera de servicio, adscrito a la Región de Murcia, hirió de bala ayer en Alicante en la pierna a un ciudadano, originario del Este de Europa, cuando intentaba disolver un altercado en el que estaba involucrado el joven. Los hechos ocurrieron en torno a las seis y media de la tarde, en el pub Brujas, situado en la calle Ecuador del barrio de San Gabriel. En su interior se encontraba una docena de clientes, según los testimonios recabados por este periódico, cuando tres extranjeros, al parecer familiares, comenzaron una disputa.

El herido, con el muslo derecho perforado, fue trasladado al hospital, mientras que el agente fue atendido de la rotura de tabique nasal que sufrió durante el altercado. Fuentes sanitarias confirmaron anoche que la persona que recibió el balazo, de 28 años de edad, ingresó en estado «grave vital» en el Hospital General de Alicante.

Los cuatro protagonistas del incidente están arrestados, tras prestar tres de ellos declaración. Hoy pasarán a disposición judicial.

Supuestamente, dos de estos jóvenes iniciaron una pelea, cuyos motivos no han trascendido. Los dos muchachos empezaron a golpearse en el interior del bar, pero la discusión pasó a la calle. Testigos de los hechos relataban que «los guiris -por los gritos que daban- se empujaban y pegaban hasta que se dieron contra el ventanal» del bar.

El altercado volvió al interior del local. Fue entonces cuando el agente, que permanecía en el establecimiento, intentó mediar en la refriega. Lejos de apaciguar los ánimos, la bronca continuó con la misma violencia. Incluso uno de los jóvenes le atacó, hasta causarle heridas. Tras la agresión recibida, el agente se identificó como policía, aunque los contendientes no desistieron de su actitud, indicaron las mismas fuentes. Realizó entonces dos disparos de intimidación al aire.

El funcionario policial logró sacar a los dos sospechosos del interior del local y, como continuaban sin calmarse, decidió insistir con su arma reglamentaria. Sin embargo, los extranjeros parecían no comprender las palabras del agente ni sus instrucciones: «Tiraos al suelo», les ordenó el policía, según señalaron testigos de los hechos.

Pero los individuos no obedecían las indicaciones del agente, que disparó contra el suelo para que los jóvenes se tranquilizasen. Algunos testigos contaron hasta cinco disparos, mientras que fuentes cercanas a la investigación sólo hablaban de tres impactos. Uno de los muchachos intentó rebelarse y se lanzó contra el agente, que le disparó a la pierna para impedir la agresión, según las fuentes consultadas.

Tras acordonarse la zona, la Policía Judicial rastreó el lugar de los hechos en busca de casquillos y pruebas para aclarar lo sucedido.

(Noticia aparecida en el diario «La Verdad»)