Diagonal

El cartel anunciador de las Jornadas de Noviolencia Activa de Donostia recogía diversas fotografías de una acción noviolenta realizada muy lejos de Euskal Herria, pero que tenía a un puñado de vascos como protagonistas. Se trataba de los zanpatzar de Judizmendi, de la capital alavesa, que se habían desplazado hasta la localidad palestina de Bil’in, junto a Ramala, para solidarizarse con la campaña internacional contra el “muro del apartheid” que Israel ha construido en Cisjordania. “Con esta marcha ritual”, relataban los protagonistas de esta peculiar modalidad de protesta en el texto preparado para explicar a los palestinos el sentido de su acción, “nuestros antepasados vascos creían que hacían despertar a la tierra con el sonido de sus cencerros tras su largo letargo invernal y que ahuyentaban a los malos espíritus agitando la cola de caballo. Con este acto de hoy, los zanpantzar bajaron de las montañas para llamar al mundo para que despierte y vuelva los ojos a Palestina, a este pueblo que, como el nuestro y como otros muchos en el mundo, se resiste a desaparecer”, leímos en una crónica informativa.

La policía israelí terminó con la acción a base de disparos, pero el sonido del cuerno, los cencerros y la alboka (instrumento ancestral vasco) acompañaron por unas horas la soledad de la población palestina que se enfrenta a la barbarie legalizada y protegida por los intereses económicos de los países más poderosos de la Tierra. Contar ésta y otras experiencias similares, analizar los límites, sombras y posibilidades de la práctica noviolenta, escuchar a los protagonistas explicar sus motivos y posibilitar un coloquio abierto con todo ello… fue la base que nos motivó ponernos a caminar hace cinco años con la organización de estas jornadas.

Al grupo promotor de los encuentros, Bidea Helburu (el objetivo es el camino), nos une la decisión de hacer juntos un camino de exploración, conocimiento, debate y clarificación de lo que significa hoy la noviolencia activa. Para nosotros ése era el camino a explorar y por ello nos juntamos para organizar estas jornadas una vez al año, que no es poco. Nos interesaban e interesan las experiencias concretas, los testimonios personales y colectivos, las distintas formas de entender la noviolencia activa de la gente. Es verdad que en ocasiones invitamos a charlar con nosotros a personas que tienen cierta proyección pública, como es el caso de Leonardo Boff, Jean Mari Muller, José Bové, Montserrat Galcerán, José María Setién o Javier Sádaba, pero ello no trastoca nuestro objetivo de llegar a los movimientos sociales de base.

Es por ello que todos los años, y a modo de apertura de las jornadas, invitamos a distintas personas y grupos que creemos están aportando con su lucha de no-violencia. Ésta es nuestra forma de entender lo que se denomina clásicamente en las jornadas oficiales como comité de honor. El honor es nuestro, en este caso, al contar con personas y grupos que no vienen a lucirse o a soltarnos un ‘chapón’, que no son profesionales ni especialistas ni grandes oradores, o sí, pero que con su aportación tratan de compartir las ideas, expectativas y preocupaciones que dan motivo a la organización de estas jornadas. Tampoco las personas asistentes vienen a hacer mérito alguno, ni a quedar bien con nadie ni a la búsqueda de créditos para sus estudios. Buscan, como nosotros, otros valores, otra relación con lo social. Los temas abordados han sido diversos y los grupos que han compartido sus inquietudes con nosotros durante estos cinco años también han sido variopintos: Demo, Brigadistas Internacionales por la Paz, Brigadistas en Irak y Ramala, Gasteizkoak, New profile, Desobedientzialariak, Elkarri, Amnistía Internacional, Dones x Dones, Grupo de Trabajo 18/98, En Pie de Paz, Greenpeace, Solidarios con Itoiz, Democracia Ambiental, Alarde mixto de Hondarribia, Kakitzat, MOC, Tortuga, Asamblea Antimilitarista de Madrid, Global Call For Non-Violent Civil Resistance, CIMADE, Astra Gernikentzako, Red Global, Cromañón, Grupo de Análisis tras el 11-M…

Con algunos de ellos, además, hemos hecho balance de tiempos anteriores y hemos juntado a históricos dinosaurios y “viejas glorias” para compartir batallitas, refrescar la memoria y tratar de mirar al presente desde ella. Este año hemos contado en Donostia con propuestas y testimonios de víctimas -bien anunciadas en el programa, bien que se sumaron desde el público- que se atrevieron con la aserción de “cuando el sufrimiento no impide pensar ni actuar”.

Compartieron sus consideraciones Jo Berry, hija de un diputado conservador que murió en un atentado del IRA junto a otros cuatro más en el Hotel Brighton de Londres; Pat Magee, miembro del IRA que participó en dicho atentado y que fue detenido y encarcelado por ello; Victoria Mendoza, psicoterapeuta torturada por la policía mexicana; Oscar Hernández Gordillo, que perdió a su mujer en el atentado del 11-M y que fue acompañado por dos miembros del grupo de análisis tras el 11-M; e Ivana Molinari, del Movimiento Cromañón de Buenos Aires.

Sus relatos conmovieron a todos los presentes. Son víctimas, familiares y allegados que luchan diariamente por transformar su dolor y la pérdida de sus seres queridos en caminos de paz, de búsqueda de diálogo y justicia. Luchan para romper la cadena fatal de resentimiento y violencia, más resentimiento y más violencia. Luchan para evitar que se instrumentalice su sufrimiento para acumular poder. Luchan para aprender de nuevo a ver el mundo no sólo desde la posición de víctima y no juzgar la realidad desde una jerarquía del dolor en la que el sufrimiento se puede medir, pesar e intercambiar (por dinero, poder…). Nos hablaron de resistencia y creación: de resistencia a la fatalidad, a la venganza, al odio, a la manipulación; y de creación de nuevos vínculos, otras maneras de vivir juntos y de tratar de entenderse, escucharse y respetarse. Cualquiera pudo extraer elementos para el deseable proceso de paz del País Vasco.