
Ayudar a su conservación y, si es posible, restaurar su nidificación en playas españolas son dos de los objetivos del proyecto que han puesto en marcha la Estación Biológica de Doñana (CSIC), con ayuda financiera de la Fundación BBVA. Adolfo Marco Llorente, que será quien lo dirija, ha lanzado un mensaje de alerta: las grandes tortugas marinas pueden desaparecer si no se pone remedio.
El proyecto tendrá patas en tres países: Cabo Verde, Colombia y España. En Cabo Verde, desde hace 11 años, el investigador canario Luis Felipe López, de la Universidad de Las Palmas, dirige un equipo, en la isla de Boavista, que cada temporada salva miles de huevos, realiza campañas de concienciación entre la población e investiga el comportamiento de las espectaculares tortugas bobas (Caretta caretta).
Incubadoras naturales
Las hembras de las tortugas marinas -como recordaba Marco Llorente- tienen grabado en su ADN la playa en la que salieron del cascarón, y sólo a ella retornarán cuando, 15 años después, llegue el momento de depositar su primera puesta de huevos. Los biólogos tratan de salvar todos los huevos que se quedan en zonas de riesgo en Boavista, llevándolos a criaderos cercanos. Sólo así su índice de supervivencia puede aumentar en esa zona. Pero ¿cómo lograr que las tortugas vuelvan a nidificar en lugares que abandonaron hace decenas de años? ¿Es posible mover los delicados huevos sin acabar con ellos?
López Jurado acaba ahora de dar un gran paso hacia este objetivo: sacó 600 huevos de Cabo Verde. Unos 150 los colocó en tres nidos en una playa de Fuerteventura. El resto se desarrollaron en dos laboratorios. Hace unos días, el 80% eclosionaron con éxito y las crías se desarrollan sin problemas en cautividad. «Es la segunda vez que se logra algo así en el mundo y es fundamental para reintroducir las tortugas donde ya no anidan», explica el biólogo canario desde Cabo Verde.
Durante un año, tendrán a las crías cautivas para evitar que se las coman los depredadores y se espera, que una vez en el mar tras la suelta, vuelvan a la playa 15 años después. «Ya hemos firmado un acuerdo con el Gobierno de Cabo Verde para poder sacar 2.000 huevos al año, del millón largo que ponen allí las hembras», aclara.
Estos éxitos ayudarán a compensar los muchos males que atenazan a las tortugas. Se calcula que unas 30.000 mueren al año en los anzuelos de los palangres. Se añade que muchos ejemplares presentan altos índices de contaminación y sus huevos y crías son masacrados por las aves, cangrejos, peces y los humanos. Además, el sexo de los embriones se decide por la temperatura del nido: a más de 30ºC todos son hembras, como ya ha pasado en el Mediterráneo Oriental por culpa del cambio climático. «La tortuga laúd ya ha subido 350 kilómetros más al norte del Atlántico buscando aguas más frías», asegura López Jurado.
El biólogo del CSIC, sin embargo, no descarta que la experiencia de Fuerteventura pueda desarrollarse en Andalucia. «Aún hay espacios para ello», concluye.
(Noticia aparecida en el diario «El Mundo»)
SOS para salvar a las tortugas marinas
Ojala se puedan salvar las tortugas marinas! He trabajado en un proyecto de conservación de 3 especies de tortugas marinas en el caribe y sé que se están haciendo grandes esfuerzos. Pero hay una incongruencia entre el hecho de que las tortugas lleven en su ADN marcado el lugar donde nacieron (para poder volver a él a poner huevos) y el hecho de que se estén llevando huevos de tortuga de un país a otro. En este caso, las tortugas, aunque hayan nacido en un segundo pais (como pudiera ser España) volverian a la playa de donde se sacaron los huevos, y no donde eclosionaron. La consecuencia es que se salvan tortugas, pero no se reintroducen. Vamos, que si las tortugas se soltaran en la playa donde nacieron, el efecto seria el mismo, pero estamos gastando mucho más dinero.
Otro pequeño comentario, es cierto que de cada 1000 tortugas que nacen, solo una volverá a la playa a depositar sus huevos, pero la causa de esto no es ni el cambio climático ni la contaminación ni la urbanización de las costas, las tortugas sirven de alimento para cientos de especies tanto en la playa como en el mar y por eso el número de individuos que llegan a nidificar es muy reducido, pero esto ocurre de manera natural, el verdadero problema es que el hombre mata (o impide la vida con sus cambios en el medio) de las tortugas con sus acciones, de modo que estas tortugas adultas nunca podrán si quiera poner huevos.
No quiero acabar sin una llamada de esperanza, mientras quede una tortuga viva, seguiremos luchando por ella!!
SOS para salvar a las tortugas marinas
salvemos a las tortugas!!! 🙂