Revista Cuba Socialista, La Habana, febrero de 1963, año 3. Tomado de Kaosenlared.

En largo viaje por las entrañas de la administración de Hugo Chávez, encontramos en la oficina de un diputado de la Asamblea Nacional esta pequeña maravilla escrita por el Che. Está publicada por el Ministerio de Comunicación Venezolano. La hemos vuelto a encontrar en internet, y no hemos podido resistir la tentación de publicarlo en Tortuga dedicándoselo a tantos y tantas funcionarios y funcionarias de la República Bolivariana de las que vegetan sin dar palo al agua en alguno de los muchos organismos, pasillos, oficinas, ascensores, comisiones etc etc, con las que hemos ido topando una y otra vez en nuestra estancia en Caracas.

Dice Chávez que en este mandato realizará una cruzada contra el burocratismo y la corrupción. Razón no le falta, y hará bien si, en lugar de purgar tantos trabajadores y trabajadoras desafectos con su ideología, esta vez la emprende con los miles de funcionarios corruptos -eso sí, bien equipados con su «franela» roja- que paralizan su sistema de gobierno y hacen que la tan cacareada Revolución, caso de existir, la estén llevando a cabo entre no muchas más de doscientas personas. Personalmente pude comprobar que las cosas están así, y así me lo reconocieron gentes que se creen el proyecto chavista y no regatean esfuerzos para que avance.

Ánimo con este estupendo escrito, que pienso pueda ser útil para cualquier sistema de gobierno. En cualquier caso siempre es un placer encontrarse con la prosa directa y funcional del Che. Nota de un viajero de Tortuga.


Nuestra Revolución fue, en esencia, el producto de un movimiento guerrillero que inició la lucha armada contra la tiranía y la cristalizó en la toma del poder. Los primeros pasos como Estado Revolucionario, así como toda la primitiva época de nuestra gestión en el gobierno, estaban fuertemente teñidos de los elementos fundamentales de la táctica guerrillera como forma de administración estatal.

El «guerrillerismo» repetía la experiencia de la lucha armada de las sierras y los campos de Cuba en las distintas organizaciones administrativas y de masas, y se traducía en que solamente las grandes consignas revolucionarias eran seguidas (y muchas veces interpretadas en distintas maneras) por los organismos de la administración y de la sociedad en general. La forma de resolver los problemas concretos estaba sujeta al libre arbitrio de cada uno de los dirigentes.

Por ocupar todo el complejo aparato de la sociedad, los campos de acción de las «guerrillas administrativas» chocaban entre sí, produciéndose continuos roces, órdenes y contraórdenes, distintas interpretaciones de las leyes, que llegaban, en algunos casos, a la réplica contra las mismas por parte de organismos que establecían sus propios dictados en forma de decretos, haciendo caso omiso del aparato central de dirección. Después de un año de dolorosas experiencias llegamos a la conclusión de que era imprescindible modificar totalmente nuestro estilo de trabajo y volver a organizar el aparato estatal de un modo racional, utilizando las técnicas de la planificación conocidas en los hermanos países socialistas.

Como contramedida, se empezaron a organizar los fuertes aparatos burocráticos que caracterizan esta primera época de construcción de nuestro Estado socialista, pero el bandazo fue demasiado grande y toda una serie de organismos, entre los que se incluye el Ministerio de Industrias, iniciaron una política de centralización operativa, frenando exageradamente la iniciativa de los administradores. Este concepto centralizador se explica por la escasez de cuadros medios y el espíritu anárquico anterior, lo que obligaba a un celo enorme en las exigencias de cumplimiento de las directivas.

Paralelamente, la falta de aparatos de control adecuados hacía difícil la correcta localización a tiempo de las fallas administrativas, lo que amparaba el uso de la «libreta». De esta manera, los cuadros más conscientes y los más tímidos frenaban sus impulsos para atemperarlos a la marcha del lento engranaje de la administración, mientras otros campeaban todavía por sus respetos, sin sentirse obligados a acatar autoridad alguna, obligando a nuevas medidas de control que paralizaran su actividad. Así comienza a padecer nuestra Revolución el mal llamado burocratismo.

El burocratismo, evidentemente, no nace con la sociedad socialista ni es un componente obligado de ella. La burocracia estatal existía en la época de los regímenes burgueses con su cortejo de prebendas y de lacayismo, ya que a la sombra del presupuesto medraba un gran número de aprovechados que constituían la «corte» del político de turno. En una sociedad capitalista, donde todo el aparato del Estado está puesto al servicio de la burguesía, su importancia como órgano dirigente es muy pequeña y lo fundamental resulta hacerlo lo suficientemente permeable como para permitir el tránsito de los aprovechados y lo suficientemente hermético como para apresar en sus mallas al pueblo.

Dado el peso de los «pecados originales» yacentes en los antiguos aparatos administrativos y las situaciones creadas con posterioridad al triunfo de la Revolución, el mal del burocratismo comenzó a desarrollarse con fuerza. Si fuéramos a buscar sus raíces en el momento actual, agregaríamos a causas viejas nuevas motivaciones, encontrando tres razones fundamentales.

Una de ellas es la falta de motor interno. Con esto queremos decir, la falta de interés del individuo por rendir su servicio al Estado y por superar una situación dada. Se basa en una falta de conciencia revolucionaria o, en todo caso, en el conformismo frente a lo que anda mal.
Se puede establecer una relación directa y obvia entre la falta de motor interno y la falta de interés por resolver los problemas. En este caso, ya sea que esta falla del motor ideológico se produzca por una carencia absoluta de convicción o por cierta dosis de desesperación frente a problemas repetidos que no se pueden resolver, el individuo, o grupo de individuos, se refugian en el burocratismo, llenan papeles, salvan su responsabilidad y establecen la defensa escrita para seguir vegetando o para defenderse de la irresponsabilidad de otros.

Otra causa es la falta de organización. Al pretender destruir el «guerrillerismo» sin tener la suficiente experiencia administrativa, se producen disloques, cuellos de botellas, que frenan innecesariamente el flujo de las informaciones de las bases y de las instrucciones u órdenes emanadas de los aparatos centrales. A veces estas, o aquellas, toman rumbos extraviados y, otras, se traducen en indicaciones mal vertidas, disparatadas, que contribuyen más a la distorsión.

La falta de organización tiene como característica fundamental la falla en los métodos para encarar una situación dada. Ejemplos podemos ver en los Ministerios, cuando se quiere resolver problemas a otros niveles que el adecuado o cuando estos se tratan por vías falsas y se pierden en el laberinto de los papeles. El burocratismo es la cadena del tipo de funcionario que quiere resolver de cualquier manera sus problemas, chocando una y otra vez contra el orden establecido, sin dar con la solución. Es frecuente observar cómo la única salida encontrada por un buen número de funcionarios es el solicitar más personal para realizar una tarea cuya fácil solución solo exige un poco de lógica, creando nuevas causas para el papeleo innecesario.

No debemos nunca olvidar, para hacer una sana autocrítica, que la dirección económica de la Revolución es la responsable de la mayoría de los males burocráticos: los aparatos estatales no se desarrollaron mediante un plan único y con sus relaciones bien estudiadas, dejando amplio margen a la especulación sobre los métodos administrativos.

El aparato central de la economía, la Junta Central de Planificación, no cumplió su tarea de conducción y no la podía cumplir, pues no tenía la autoridad suficiente sobre los organismos, estaba incapacitada para dar órdenes precisas en base a un sistema único y con el adecuado control y le faltaba imprescindible auxilio de un plan perspectivo. La centralización excesiva sin una organización perfecta frenó la acción espontánea sin el sustituto de la orden correcta y a tiempo. Un cúmulo de decisiones menores limitó la visión de los grandes problemas y la solución de todos ellos se estancó, sin orden ni concierto. Las decisiones de última hora, a la carrera y sin análisis, fueron la característica de nuestro trabajo.

La tercera causa, muy importante, es la falta de conocimientos técnicos suficientemente desarrollados como para poder tomar decisiones justas y en poco tiempo. Al no poder hacerlo, deben reunirse muchas experiencias de pequeño valor y tratar de extraer de allí una conclusión. Las discusiones suelen volverse interminables, sin que ninguno de los expositores tenga la autoridad suficiente como para imponer su criterio. Después de una, dos, unas cuantas reuniones, el problema sigue vigente hasta que se resuelva por sí solo o hay que tomar una resolución cualquiera, por mala que sea.

La falta casi total de conocimientos, suplida como dijimos antes por una larga serie de reuniones, configura el «reunionismo», que se traduce fundamentalmente en falta de perspectiva para resolver los problemas. En estos casos, el burocratismo, es decir, el freno de los papeles y de las indecisiones al desarrollo de la sociedad, es el destino de los organismos afectados.

Estas tres causas fundamentales influyen, una a una o en distintas conjugaciones, en menor o mayor proporción, en toda la vida institucional del país, y ha llegado el momento de romper con sus malignas influencias. Hay que tomar medidas concretas para agilizar los aparatos estatales, de tal manera que se establezca un rígido control central que permita tener en las manos de la dirección las claves de la economía y libere al máximo la iniciativa, desarrollando sobre bases lógicas las relaciones de las fuerzas productivas.

Si conocemos las causas y los efectos del burocratismo, podemos analizar exactamente las posibilidades de corregir el mal. De todas las causas fundamentales, podemos considerar a la organización como nuestro problema central y encararla con todo el rigor necesario. Para ello debemos modificar nuestro estilo de trabajo; jerarquizar los problemas adjudicando a cada organismo y cada nivel de decisión su tarea; establecer las relaciones concretas entre cada uno de ellos y los demás, desde el centro de decisión económica hasta la última unidad administrativa y las relaciones entre sus distintos componentes, horizontalmente, hasta formar el conjunto de las relaciones de la economía. Esa es la tarea más asequible a nuestras fuerzas actualmente, y nos permitirá, como ventaja adicional encaminar hacia otros frentes a una gran cantidad de empleados innecesarios, que no trabajan, realizan funciones mínimas o duplican las de otros sin resultado alguno.

Simultáneamente, debemos desarrollar con empeño un trabajo político para liquidar las faltas de motivaciones internas, es decir, la falta de claridad política, que se traduce en una falta de ejecutividad. Los caminos son: la educación continuada mediante la explicación concreta de las tareas, mediante la inculcación del interés a los empleados administrativos por su trabajo concreto, mediante el ejemplo de los trabajadores de vanguardia, por una parte, y las medidas drásticas de eliminar al parásito, ya sea el que esconde en su actitud una enemistad profunda hacia la sociedad socialista o al que está irremediablemente reñido con el trabajo.

Por último, debemos corregir la inferioridad que significa la falta de conocimientos. Hemos iniciado la gigantesca tarea de transformar la sociedad de una punta a la otra en medio de la agresión imperialista, de un bloqueo cada vez más fuerte, de un cambio completo en nuestra tecnología, de agudas escaseces de materias primas y artículos alimenticios y de una fuga en masa de los pocos técnicos calificados que tenemos. En esas condiciones debemos plantearnos un trabajo muy serio y muy perseverante con las masas, para suplir los vacíos que dejan los traidores y las necesidades de fuerza de trabajo calificada que se producen por el ritmo veloz impuesto a nuestro desarrollo. De allí que la capacitación ocupe un lugar preferente en todos los planes del Gobierno Revolucionario.

La capacitación de los trabajadores activos se inicia en los centros de trabajo al primer nivel educacional: la eliminación de algunos restos de analfabetismo que quedan en los lugares más apartados, los cursos de seguimiento, después, los de superación obrera para aquellos que hayan alcanzado tercer grado, los cursos de Mínimo Técnico para los obreros de más alto nivel, los de extensión para ser subingenieros a los obreros calificados, los cursos universitarios para todo tipo de profesional y, también, los administrativos. La intención del Gobierno Revolucionario es convertir nuestro país en una gran escuela, donde el estudio y el éxito de los estudios sean uno de los factores fundamentales para el mejoramiento de la condición del individuo, tanto económicamente como en su ubicación moral dentro de la sociedad, de acuerdo con sus calidades.

Si nosotros logramos desentrañar, bajo la maraña de los papeles, las intrincada relaciones entre los organismos y entre secciones de organismos, la duplicación de funciones y los frecuentes «baches» en que caen nuestras instituciones, encontramos las raíces del problema y elaboramos normas de organización, primero elementales, más completas luego, damos la batalla frontal a los displicentes, a los confusos y a los vagos, reeducamos y educamos a esta masa, la incorporamos a la Revolución y eliminamos lo desechable y al mismo tiempo, continuamos sin desmayar, cualesquiera que sean los inconvenientes confrontados, una gran tarea de educación a todos los niveles, estaremos en condiciones de liquidar en poco tiempo el burocratismo.

La experiencia de la última movilización es la que nos ha motivado a tener discusiones en el Ministerio de Industrias para analizar el fenómeno de que, en medio de ella, cuando todo el país ponía en tensión sus fuerzas para resistir el embate enemigo, la producción industrial no caía, el ausentismo desaparecía, los problemas se resolvían con una insospechada velocidad. Analizando esto, llegamos a la conclusión de que convergieron varios factores que destruyeron las causas fundamentales del burocratismo; había un gran impulso patriótico y nacional de resistir al imperialismo que abarcó a la inmensa mayoría del pueblo de Cuba, y cada trabajador, a su nivel, se convirtió en un soldado de la economía dispuesto a resolver cualquier problema.

El motor ideológico se lograba de esta manera por el estímulo de la agresión extranjera. Las normas organizativas se reducían a señalar estrictamente lo que no se podía hacer y el problema fundamental que debiera resolverse; mantener la producción por sobre todas las cosas, mantener determinadas producciones con mayor énfasis aún, y desligar a las empresas, fábricas y organismos de todo el resto de las funciones aleatorias, pero necesarias en un proceso social normal.

La responsabilidad especial que tenía cada individuo lo obligaba a tomar decisiones rápidas; estábamos frente a una situación de emergencia nacional, y había que tomarlas fueran acertadas o equivocadas; había que tomarlas, y rápido; así se hizo en muchos casos.

No hemos efectuado el balance de la movilización todavía, y, evidentemente, ese balance en términos financieros no puede ser positivo, pero sí lo fue en términos de movilización ideológica, en la profundización de la conciencia de las masas. ¿Cuál es la enseñanza? Que debemos hacer carne en nuestros trabajadores, obreros, campesinos o empleados que el peligro de la agresión imperialista sigue pendiente sobre nuestras cabezas, que no hay tal situación de paz y que nuestro deber es seguir fortaleciendo la Revolución día a día, porque, además, esa es nuestra garantía máxima de que no haya invasión. Cuanto más le cueste al imperialismo tomar esta isla, cuanto más fuertes sean sus defensas y cuanto más alta sea la conciencia de sus hijos, más lo pensarán; pero al mismo tiempo, el desarrollo económico del país nos acerca a situaciones de más desahogo, de mayor bienestar. Que el gran ejemplo movilizador de la agresión imperialista se convierta en permanente, es la tarea ideológica.

Debemos analizar las responsabilidades de cada funcionario, establecer lo más rígidamente posible dentro de causas, de los que no debe salirse bajo pena de severísimas sanciones y, sobre esta base, dar las más amplias facultades posibles. Al mismo tiempo, estudiar todo lo que es fundamental y lo que es accesorio en el trabajo de las distintas unidades de los organismos estatales y limitar lo accesorio para poner énfasis sobre lo fundamental, permitiendo así más rápida acción. Y exigir a nuestros funcionarios, establecer límites de tiempo para cumplir las instrucciones emanadas de los organismos centrales, controlar correctamente y obligar a tomar decisiones en tiempo prudencial.

Si nosotros logramos hacer todo ese trabajo, el burocratismo desaparecerá. De hecho no es una tarea de un organismo, ni siquiera de todos los organismos económicos del país; es la tarea de la nación entera, es decir, de los organismos dirigentes, fundamentalmente del Partido Unido de la Revolución y de las agrupaciones de masas. Todos debemos trabajar para cumplir esta consigna apremiante del momento:

10 thoughts on “Ernesto «Che» Guevara: «Contra el burocratismo»”
  1. Ernesto «Che» Guevara: «Contra el burocratismo»
    La Banda invasora del Che sólo trajo dolor y muerte al pueblo boliviano.
    Era el 9 de Octubre de 1967 cuando el Che Guevara llevaba once meses tratando de llevar la revolución a Bolivia. Estaba convencido que allí, en un pueblo débil tras la revolución comunista de 1952, podría triunfar su guerrilla terrorista.
    No le quedaba otro camino, a Cuba ya no podía volver.
    Él y su pequeña banda se las habían arreglado para no reclutar ni un solo seguidor entre los campesinos bolivianos. Se habían estado cuidando de una posible traición tal cual le sucediera en un principio con el partido comunista en La Paz al no haberle querido prestar ayuda.
    Y al final todo lo que hizo, no fue más que acorralar mediante emboscadas y matar a unos 60 civiles y soldados bolivianos.
    Ese es su único «logro» en Bolivia: Asesinar al boliviano.
    No es ninguna novedad, en toda América del Sur el «revolucionario comunista» no ha hecho más que tomar el camino de la violencia para formar su tan anhelado «Estado Comunista».
    El Coronel Joaquín Zenteno estaba al mando cuando el Che fue herido y capturado junto a dos de los suyos; Los demás murieron en el combate. Fue una captura bastante significativa, aunque el Che distaba mucho en esa época de ser la estatua de la libertad.
    Por supuesto, ya había combatido y tenido éxito junto a Fidel Castro en la Sierra Maestra de Cuba, en 1959. Había sido miembro del Gabinete de Castro. Pero era un alma inquieta y, después de escribir un cuaderno titulado «Guerra de Guerrillas» , empezó a recorrer las capitales europeas y durante meses trató de estimular la revolución en el Congo.
    El rumor entre los cognoscente era que Castro quería deshacerse de él, en parte debido al natural carisma del asmático fumador en pipa y aficionado a las boinas, lector de poemas y doctor en medicina, con su sonrisa socarrona y su peinado a lo Beatle. Todo eso resultaba irritante a Castro, a quien no le gustaba la idea de compartir el escenario, como descubriera su hermano, entre otros. De modo que cuando el Che dio a conocer su intención de partir para colonizar a toda la América Latina
    en nombre de la revolución, Castro fue fácilmente persuadido de que debía dejarlo salir de Cuba.
    Cuando el Che fue capturado, en el alto mando boliviano se planteó de inmediato la interrogante: ¿Qué hacer con él?. Fue llevado a una pequeña escuela de La Higuera, en donde vivían 175 campesinos muy pobremente.
    El General René Barrientos, Presidente de Bolivia en ese momento, ya había lidiado con Regis Debray. Debray era un joven anarco-comunista francés que, al estilo de Fred el Rojo, de Alemania y del Che Guevara, trataba de librar al mundo del capitalismo, de los militares y de las libertades civiles, y fue capturado en plena actividad terrorista. Ese mismo año había sido juzgado en Bolivia, en un juicio que sirvió para organizar las fuerzas de la izquierda internacional, precipitando una larga filípica del filósofo Bertrand Russell, que arremetía contra todo el que calificara a Regis Debray de criminal de guerra.
    Barrientos no quería más de eso y, por consiguiente, dio instrucciones a Zenteno de que interrogara a Guevara al día siguiente y, después, lo ejecutara.
    Cuando, la tarde anterior, el Che se encontró frente a un soldado que pudo haberlo matado a quemarropa, le gritó: «No dispare, No dispare. Yo soy el Che Guevara y valgo para usted mucho más vivo que muerto» . Pero a la mañana siguiente se dio cuenta de que el alto mando boliviano no estaba de acuerdo en que Guevara era más valioso vivo.
    Hacia el fin del interrogatorio se escuchó cuatro disparos provenientes de la habitación contigua. El sargento encargado de ejecutarlo preguntó si el Che sería lo suficientemente gentil como para dejarle su famosa pipa. El Che le dijo algo irreverente.
    El Che Guevara había tenido sus propias dificultades con otras guerrillas. En Camagüey, Cuba, en 1962, operaba un movimiento guerrillero anticastrista. Cuando los guerrilleros fueron capturados, el Che Guevara estaba al mando de los militares y el Che dio orden de ejecutar a los guerrilleros.
    Pero ahora, los mismos campesinos que no quisieron ayudar al Che vivo, y que incluso dijeron a los militares dónde podían encontrarlo, hablan con veneración del «Santo Che» . Su busto se levanta en la plaza de La Higuera, junto a fotografías colocadas en altares provisionales del Papa Juan Pablo II e imágenes de Jesús.
    La publicidad no se detiene ahí, se encuentran imágenes del Che en relojes Swatch, en una cerveza inglesa, en ropas, en esquíes, en varios sitios de Internet, en varios discos compactos de rock, etcétera.
    «Los grandes sueños se realizan con grandes sacrificios» , dijo la hija mayor del Che en la ceremonia que tuvo lugar en La Habana cuando se recibieron los huesos del Che, enviados por avión. Ella terminó su discurso con las palabras con que su padre terminaba los suyos: «Hasta la victoria siempre. Patria o muerte» .
    La Patria del Che era, de acuerdo con su lugar de nacimiento, Argentina; De acuerdo con su ideología, la Unión Soviética; Pero su destino fue morir en la Patria de Bolivia, que no era su Patria y en la que nada tenía que hacer.

    1. Ernesto «Che» Guevara: «Contra el burocratismo»
      De que hablais vosotros?,De los bolivianos que venden souvenirs de Che Guevara en la higuera siendo que cuando el los necesitó lo dejaron tirado. O seguimos justificando la ignorancia utilizada en beneficio propio.Yo soy de izquierdas y ya no la justifico. Yo enseñé a mis hijos la dignidad de comer pan duro o no comer en vez de ser indignos. Los bolivianos están cobrando por una hora de trabajo en España menos de la mitad de lo que cobraría un trabajador normal. Están tirando por tierra los pocos beneficios que conseguimos durante años de lucha obrera. Tengo entendido que en Argentina hicieron lo mismo. Después hablan de discriminación. No señor, ellos son los que discriminan a los demás

    2. Ernesto «Che» Guevara: «Contra el burocratismo»
      Claro que el Ché no tenía nada que hacer en Bolivia, se equivocó. Su gran corazón y la inmensa fé que tenía en que los oprimidos comprenderían que venía a morir por ellos y lo secundarían lo enviaron al lugar más ingrato y ruin de la tierra. Usted dice que los propios campesinos bolivianos delataban su paradero al ejército. Usted debería de haber dicho : delataban su posición a «cambio de dinero». Hace muchos años, en aquella tentativa de crear un grupo en Bolivia y otro en Tartagal, yo con 16 años, viajé desde buenos aires con 7 mausers por órden de Roberto Maldonado (el de ciudad evita, lo nombro porque ya murió).
      Debía guiarme un boliviano «comunista de confianza» a un refugio en bolivia, seguramente pasando por las yungas, yo no llevaba el dinero convenido. Le transmití que ya se lo daría Roberto. Lo que hizo el indígena fué delatarme, creo que la delación ya estaba hecha con dinero o sin dinero.
      El Ché fué a liberar una tierra de gente que no es ni será de izquierdas jamás. Yo tardé cinco meses en regresar a mi casa. El boliviano de Bs. As. delató toda la estructura y Roberto fué a parar a la cárcel. Eso es Bolivia, al Che que ni lo nombren, ni para mal ni para bien.

    3. Ernesto «Che» Guevara: «Contra el burocratismo»
      Vaya contradicción tan sórdida mi estimado. Cito «..trataba de librar al mundo del capitalismo, de los militares y de las libertades civiles, y fue capturado en plena actividad terrorista..»

      Es difícil creer que todavía haya seres colocando el capitalismo sobre un pedestal, satanizando toda actividad que vaya en su contra.

  2. Ernesto «Che» Guevara: «Contra el burocratismo»

    Ernesto «Che» Guevara: «Contra el burocratismo»
    Un texto que no deben perderse muchos y muchas funcionarias venezolanas
    Lunes,11 de diciembre de 2006
    Revista Cuba Socialista, La Habana, febrero de 1963, año 3. Tomado de Kaosenlared.

    Animo con este estupendo escrito, que pienso pueda ser útil para cualquier sistema de gobierno. En cualquier caso siempre es un placer encontrarse con la prosa directa y funcional del Che. Nota de un viajero de Tortuga.


    :
    Che venezuela tambien es tu patria………………………
    Debemos analizar las responsabilidades de cada funcionario, establecer lo más rígidamente posible dentro de causas, de los que no debe salirse bajo pena de severísimas sanciones y, sobre esta base, dar las más amplias facultades posibles. Al mismo tiempo, estudiar todo lo que es fundamental y lo que es accesorio en el trabajo de las distintas unidades de los organismos estatales y limitar lo accesorio para poner énfasis sobre lo fundamental, permitiendo así más rápida acción. Y exigir a nuestros funcionarios, establecer límites de tiempo para cumplir las instrucciones emanadas de los organismos centrales, controlar correctamente y obligar a tomar decisiones en tiempo prudencial.
    Si nosotros logramos hacer todo ese trabajo, el burocratismo desaparecerá. De hecho no es una tarea de un organismo, ni siquiera de todos los organismos económicos del país; es la tarea de la nación entera, es decir, de los organismos dirigentes, fundamentalmente del Partido Unido de la Revolución y de las agrupaciones de masas. Todos debemos trabajar para cumplir esta consigna apremiante del momento:
    CITO SU COMENTARIO INICIAL:
    En largo viaje por las entrañas de la administración de Hugo Chávez, encontramos en la oficina de un diputado de la Asamblea Nacional esta pequeña maravilla escrita por el Che. Está publicada por el Ministerio de Comunicación Venezolano. La hemos vuelto a encontrar en internet, y no hemos podido resistir la tentación de publicarlo en Tortuga dedicándoselo a tantos y tantas funcionarios y funcionarias de la República Bolivariana de las que vegetan sin dar palo al agua en alguno de los muchos organismos, pasillos, oficinas, ascensores, comisiones etc etc, con las que hemos ido topando una y otra vez en nuestra estancia en Caracas.
    Este importante documento reflejo de una larga lucha contra el burocratismo muy acertado por el Cmdt Ernesto “CHE” Guevara se adapta de inmediato a lo que ocurre en nuestra patria Venezuela, el burocratismo vestial que se ha instaurado en la CVG y una de sus principales empresas como Ferrominera Orinoco, donde en cada cambio de Gabinete corren al concurso de belleza disfrazndo la realidad, presentando maravillas, pgando paginas completas en diarios de circulacion Local, Regional y Nacional, con la intencion de promover su figura, pero no lo que se ve a diario dentro de las mismas, aquellas famozas cruzadas de hermandad, amiguismo, clanes politicos, clanes familiares, clanes por citar uno los guaros, pero me encuentro mas sorprendido cuando Ud, Camarada lo vio en el escritorio de un Diputado de la Asamblea Nacional, lo vio, pero esa misma asamblea Nacional escucho una propuesta de un grupo de trabajadores que escuchando e discurso de nuestro Cmdt Hugo Chavez tratamos de interpretarlo dentro del marco del Desarrollo Endogeno y el Proceso Cogestionario como las Empresas de Produccion Social, pero que dicho proyecto lo engavetaron y impidieron de todas las formas y maneras que no llegara a oidos del unico que escuha al pueblo Hugo Chavez, pero no solamente fue la Asamblea Nacional. Sino que lo presentamos a la CVG, MIBAM y la VICE-PRESIDENCIA de la Republica, es que de verdad la mueven de verdad, porque cada vez que hemos intentado presentar al mas alto Gobierno el PROYECTO TOPPCA SUSTENTABLE lo engavetan, cuando vi este articulo y solicitan la opinion de quienes lo hemos llegado a leer, nos hierve la sangre como decimos en criollo, porque de verdad tenemos que demostrar con hechos y no palabras que estamos apoyando el proceso REVOLUCIONARIO, que dirigue el maximo lider de esta REVOLUICION “HUGO RAFAEL CHAVEZ FRIAS” nuestro comandante, en guayana los trabajadores interpretamos que desenvainar las Espadas contra EL BUROCRATISMO y LA CORRUPCION no es nada facil, pero periodistas como Ud, que se atreven a decir las verdades aganle llegar al Cmdt de que queremos presentarle nuestra propuesta porque….? Cuando algunos de estos Sres. Disfrazados de revolucionarios les tocan sus intereses se valen de todo llegando a hasta pactos macabros con supuestos dirigentes sindicales que no son mas que MERCENARIOS. Quienes defienden a toda costa a ciertos y determinados funcionarios de esta estatal del hierro. Si en verdad queremos desterrar la BUROCRACIA, la CORRUPCION y todo aquello que le acompañe, debemos seguir sin mirar a los lados los pasos que esa misma elite quiere ERRADICAR de guayana no me refiero sino al Camarada Carlos Lanz que en su funcion de Presidente de la empresa transformadora de Aluminio a puesto el de la i, determinando de que si se puede hacer Socilismo protagonico y democratico con las bases obreras, trabajadores venezolanos todos. Mas nos atrevemos a decir que a Guyana no a llegado la REVOLUCION donde estan nuestros dirigentes de Base los patrulleros, las unidades de batallas electorales los soldados, barriendo Calles, Avenidas, Autopistas, con una Cooperativa que nada tienen que envidiarles a las maquilas que crearon los Yanques del Norte en latinoamerica. Estamos haciendo contraloria social, ordene Ud, comandante CHAVEZ.

    1. Ernesto «Che» Guevara: «Contra el burocratismo»
      Un país se Desarrolla con empleos , economía, educación, Respeto al medio ambiente , no con los ideales locos del che guevara, fidel castro, hugo chavez o george bush el socialismo es una patraña pura paja

      1. Ernesto «Che» Guevara: «Contra el burocratismo»
        No es pura paja lo que se busca es agilizar, toda medida concreta para solucionar los problemas existentes, para de esta forma poder alcanzar de la manera mas pertinente de forma acertada las desiciones politicas que haya lugar, con el fin de eliminar las fallas en los metodos,y destruir el burocratismo.

  3. Ernesto «Che» Guevara: «Contra el burocratismo»
    El Che Guevara solo quiso traer a ese pueblo DIGNIDAD. Por lo visto no lo consiguió. Vemos como esos ciudadanos se autodiscriminan entre los propios trabajadores aceptando con la cabeza gacha condiciones indignas que perjudican el trabajo de los demás y tiran por tierra años de lucha. Yo fuí despedido y mi puesto lo ocupó un boliviano que trabaja mas horas por la mitad de lo que yo ganaba. Tengo cinco hijos. Eso es una plaga, no otra cosa. Utilizan la ignorancia como arma.

      1. Ernesto «Che» Guevara: «Contra el burocratismo»
        Guevon que eres o es que en esa mierda de pais no hay sindicatos o tu no pudiste encadenarte al porton de esa mierda de empresa con pistola en mano para ver quien es el mas arrecho nojoda lo que te faltan es bolas pendejos vente pa venezuela para maracaibo y toma un titulo de maracucho por que ni los colombianos ni chavez no echan vaina jaja

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