AFP
Británicos en acción.
The Guardian
Cefalea, irritabilidad, excitación, temblores, nerviosismo… No se trata de una enfermedad sino de algunos de los efectos secundarios de una sustancia que habitualmente toman los militares para permanecer despiertos, según informa el diario británico ‘The Guardian’. Ésta puede ser la causa
de muchos de los errores que se cometen durante el combate.
Según datos de la Agencia Militar de Provisionamientos Médicos del Reino
Unido, para «mantener la capacidad de los militares ingleses» el Ministerio
de Defensa de este país ha comprado más de 24.000 tabletas de Provigil
desde 1998. Según este informe, un pico de los encargos del fármaco se
produjo en 2001, fecha en que los aliados entraron en Afganistán; el otro
se realizó en 2002, un año antes de que las tropas invadieran Irak.
Estudios preliminares realizados con pilotos norteamericanos mostraron que
éstos permanecían en alerta después de 40 horas sin dormir tras haber
tomado Provigil. También se han llevado a cabo otras pruebas para observar
cómo trabajan las tropas después de llevar 85 horas despiertas después de
ingerir este medicamento.
Provigil se aprobó en 1998 en varios países, entre ellos Estados Unidos y
Gran Bretaña, para el tratamiento de la somnolencia asociada a la
narcolepsia (un trastorno del sueño) y a otra patología denominada apnea
obstructiva del sueño.
Sin embargo, su uso en la práctica se ha ampliado a otras enfermedades como
la fatiga y la somnolencia asociada a trastornos como la depresión y la
esclerosis múltiple e incluso para paliar el cansancio que no está
relacionado con ninguna enfermedad. Por este motivo, son muchas las
críticas que los expertos han lanzado sobre ese empleo masivo de un fármaco
que cuenta con importantes efectos secundarios.
No obstante, Provigil (también llamado modafinil) no es el único hipnótico
que emplean los militares para mantenerse despiertos. Chicles con cafeína
equivalentes a una gran taza de café o estimulantes más fuertes como las
anfetaminas están autorizados en algunos países.
Los pilotos son una de las poblaciones diana a las que van destinadas la
mayoría de estas sustancias por dos sencillas razones: el número de estos
profesionales es escaso y son los responsables únicos de máquinas que
cuestan miles de millones.
Riesgos del insomnio
Pero, ¿cuáles son los efectos de permanecer tanto tiempo sin dormir? «La
rapidez de reacción se deteriora, la capacidad para tomar decisiones está
afectada y poco después estos profesionales son tan inútiles como cualquier
persona», explica Charles Heyman, un antiguo alto cargo militar del Reino
Unido, citado por ‘The Guardian’.
Según pruebas realizadas por Gran Belenky en el Instituto de Investigación
de la Armada Walter Reed en Silver Spring, Maryland (Estados Unidos), el
rendimiento en términos de capacidad física y mental, cae una media de un
25% por cada 24 horas de vigilia. «Tras tres días despierto, eres mucho
menos útil para cualquier cosa», explica este experto.
Sin embargo, hay momentos en que las tropas deben permanecer mucho tiempo
en alerta y activas en territorio enemigo. Es la principal razón por la que
los investigadores se afanan en encontrar la sustancia perfecta sin riesgo
para el consumidor.
Por el momento, lo que han observado es que Provigil funciona mejor que las
anfetaminas o la cafeína consiguiendo mantener a los soldados despiertos
durante 85 horas. También es superior al lograr ayudar a las personas a
recobrar su capacidad para realizar tareas complejas tras dormir un poco.
No todos piensan que su efecto prolongado sea siempre beneficioso. Algunos
investigadores opinan que el insomnio duradero que produce Provigil es una
desventaja ya que a los soldados les puede surgir un momento de tregua que
no podrán aprovechar para dormir si han tomado este medicamento.
Además, como cualquier otro fármaco, Provigil tiene una larga lista de
efectos secundarios que incluyen nerviosismo, insomnio, excitación,
irritabilidad, temblores, mareos y cefaleas. También puede producir
malestar gastrointestinal como náuseas y dolor abdominal, sequedad de boca,
pérdida de apetito y efectos cardiovasculares entre los que destacan
hipertensión, palpitaciones y taquicardia.
A pesar de la frecuencia de su empleo y de los efectos secundarios
mencionados, el mecanismo de acción de este fármaco no es bien conocido,
las autoridades médicas sólo lo han descrito vagamente como un estimulante
del sistema nervioso central.
En busca de alternativas
Las incertidumbres en torno a los estimulantes han promovido tímidas
incursiones en otras investigaciones para eliminar, por los menos en parte,
la necesidad de dormir tanto sin el empleo de los fármacos habituales.
Un ejemplo en este sentido es el estudio que lleva a cabo Ruth Benca, de la
Universidad de Wisconsin en Madison (EEUU), y financiado por el Ministerio
de Denfesa, con el que pretende comprender cómo las aves migratorias actúan
perfectamente durante periodos prolongados cuando han dormido sólo una
tercera parte del tiempo acostumbrado.
«Si encontráramos la base molecular para esto, intentaríamos reproducir
esta conducta en humanos. En otras palabras, podríamos desarrollar no
simplemente estimulantes que te mantengan despiertos sino fármacos que te
permitan eliminar de forma prolongada la necesidad de dormir», declara.
Si se lograra una alternativa a los hipnóticos conocidos, serían muchos los
militares beneficiados. «Un soldado que acude al lugar de operaciones puede
haber recibido media docena de inyecciones distintas», afirma Chales Heyman.