Más información sobre la Comunidad de Paz

El 23 de marzo de 1997 hacia las 11 de la mañana firmamos nuestra declaratoria como Comunidad de Paz. Ya para ese momento habíamos sufrido la antesala de lo que sería el terrorismo de Estado; la masacre realizada por miembros del ejército en septiembre de 2006 nos presagiaba lo que vendría.

Desde ese momento se comenzaron a construir en Urabá dos caminos totalmente distintos con historias contadas y vividas totalmente opuestas.

Desde allí comenzaríamos a descubrir y desentrañar los dos estados que existen y que hoy más que nunca vivimos, un estado que se plasma en el papel y el otro que es el estado que vivimos diariamente. Desde ese día supimos que construir un espacio alternativo de dignidad era ir en contravía a la lógica real del estado.

Pudimos apreciar en carne propia como en estos diez años no se cambia para nada el libreto: se mata se asesina y para ello se utiliza los medios más atroces y se valen de las artimañas mas cínicas y perversas. El paramilitarismo lo hemos sufrido día por día pero pudimos ver su evolución total frente al exterminio, la impunidad total y la lógica como el estado lo implanto en la sociedad Urabaense y Colombiana.

Hace diez años cuando firmábamos la declaratoria era diario ver asesinatos de cuatro y cinco personas por parte de los paramilitares con el auspicio, colaboración y la protección de la fuerza pública, eso generaba pánico y horror en toda Urabá, siendo noticia en todo el país. Acudían organismos humanitarios urgentemente, hoy la situación ha cambiado totalmente, no por que hayan parado los asesinatos que son también de cuatro y cinco personas sino que ha cambiado la actitud. El gobierno ha logrado colocar la muerte y el asesinato paramilitar como rutinario y como algo emergente, tal vez los menos precavidos o los que quieren vivir en esa ignorancia lo creen, los medios de comunicación que hacen alarde de eso tapan y ven un país en progreso que se construye no solo sobre los muertos del pasado sino sobre los muertos de hoy, mas grave aun pues son totalmente ignorados. La cifra es mas aterradora hoy que en 1997: en sólo tres meses se cuentan en Urabá mas de 100 asesinatos en la región y no existe espanto ni siquiera una noticia, es normal que el paramilitarismo asesine, es ya pues para el un fantasma que sólo deja muertos diariamente pero que en estos diez años el estado logro consolidar con la impunidad y volviéndolos invisibles a los medios y en el papel, nuevamente dos Estado uno en el papel en los datos de reinsertados y de armas entregadas otro el estado real y lo que se vive, paramilitares asesinando diariamente, generando el mismo terror y pánico pero que han logrado cada vez callar mas.

Tal vez lo mas rescatable de nuestro caminar es que pese al horror no nos han logrado callar y no lo harán hasta que exterminen al último miembro de la comunidad, creemos que en estos diez años hemos adquirido ese compromiso con la vida de no callar ante la muerte, ante el paramilitarismo que está mas vivo que nunca y esta asesinando mas que nunca en Urabá. Varios correos de personas en Urabá nos han escrito para alentarnos a seguir denunciando, para comentarnos de los horrores que están viviendo, a animarnos para seguir manteniéndonos, a no dejar callado lo que esta pasando con la llamada «limpieza social» que están haciendo en Urabá los paramilitares con la complicidad total de la fuerza pública, asesinando jóvenes y jovencitas, colocando horarios y reglas en cada barrio; el aliento de estas víctimas, en su silencio, nos dice que tenemos que seguir gritando esta barbarie.

La historia algún día se encargará de juzgar este horror que el gobierno viene haciendo y que tapa en consejos comunales en medios y en todas sus presentaciones de circo, un país de maravillas en el papel y otro el que estamos viviendo.

Para el país no sólo han quedado en el olvido todos los hechos de horror perpetrados contra las comunidades sino que además el presente es necesario vivirlo sin decir nada y sobre todo imaginando que el horror que estamos viviendo es el país perfecto, de ahí que las muertes es ya cuestión de años que debe ser llevado al olvido y que los asesinos ya no son paramilitares sino banditas emergentes, el robo de tierras es solo la redistribución que se le hace a los victimarios y grandes terratenientes por su espíritu patriótico, las riquezas naturales que se están explotando y generando desplazamiento es el progreso y el desarrollo que vive el país.

En estos diez años es evidente que a la realidad se le cambia de nombre, se le maquilla a la muerte como si fuera vida y el victimario resulta ser la víctima eso es lo que nos ha enseñado la seguridad democrática esa que durante casi cuatro años ha buscado aniquilarnos de todas las formas y para justificar su horror solo puede tacharnos de guerrilleros, la simplicidad del victimario y su total descaro.

Diez años en que lamentablemente no han cambiado nada del conflicto, en el que más que nunca se requiere el seguir con esos principios que hemos vivido diariamente, pues el conflicto se siente mucho más fuerte, pero como lo hemos dicho con el agravante de quererlo tapar y mostrar como un avance democrático.

Estos diez años han sido una forma de poder gritar la brutalidad de esta guerra, de la impunidad total, del desmoronamiento tan terrible del Estado Colombiano en el paramilitarismo instaurado hoy a fuerza, muerte y bala, la comunidad ha permitido mostrar que las experiencias de las comunidades no pueden acabarse tan fácilmente pese a la barbarie de los asesinos.

Y no puede acabarse por que mientras estas experiencias sigan el rumbo de una búsqueda alternativa desde sus miembros seguirá ese espíritu de seguir día a día pese a las dificultades. Eso es tal vez lo mas grandioso que hemos conseguido la resistencia civil por la vida y eso solo se hace desde la dignidad, indudablemente con muchas fallas, con errores pero siempre en la mira que día a día podemos construir espacios donde la vida sea la que florezca en distintas formas.

Han sido diez años de inmenso dolor por los asesinados; su vida permitió llegar hoy aquí y poder seguir caminando no sólo la comunidad sino experiencias comunitarias alternativas en el mundo, por ello es que estos diez años son un homenaje a todos ellos, a sus experiencias, a su riqueza que sembró esperanza, a sus familias que han seguido el sendero que ellos caminaron, mas que fiesta tenemos en estos diez años una celebración una peregrinación de diez años de vida y resistencia.

Por ello no podemos olvidar que estas búsquedas solidarias, comunitarias que son fundamentales para nuestra comunidad han podido lograrse gracias a la solidaridad de cientos y cientos de personas en el mundo que creen que la injusticia y la impunidad no pueden ser el rumbo de la historia.

A cada persona que a pasado por la comunidad no sólo en nuestro espacios sino que ha tocado alguna vez con nosotros en algún documento, en una página, en un video gracias por esa expresión de que entre todos podemos construir alternativas donde quiera que estemos y ser respetados por ello, eso es solidaridad.

Sabemos que entramos a otra década de la comunidad que hubiéramos querido que no fuera la misma de hace diez años de muerte y guerra pero lamentablemente como hemos ya expresado es mucho peor, seguimos con el ánimo intacto, cuando comenzamos la comunidad éramos 360 personas, hoy somos mucho mas, a pesar de las divisiones y todos los ataques de los actores armados.

Por ello nuevamente reiteramos nuestra decisión que hace diez años enmarcamos y nos decidiremos a caminar: la no participación ni directa e indirecta con ningún actor armado, la no presencia de ellos en los lugares de la comunidad, no a la impunidad, y a la injusticia. caminando en la solidaridad y en el trabajo comunitario en búsqueda de construir diariamente un mundo en dignidad.

Los invitamos a esta peregrinación de diez años en todas las partes del mundo, no solo en la Comunidad de Paz de San José de Apartado sino en todos los rincones porque en estos diez años mucho más comunidades, mucho mas pueblos han caminado en esta búsqueda de dignidad, haciendo sentir una sola marcha contra la muerte.

Para estos diez años haremos una peregrinación de la memoria el 23 de marzo. Allí estarán los símbolos de nuestros mártires, los sembradores y fermentadores de nuestro proceso, nuevamente refrendaremos nuestros principios en los lugares comunitarios de la comunidad, como símbolo que algún día regresaremos a San José cuando el exterminio de un gobierno termine y respete en verdad la democracia y la población civil. El día 24 y 25 tendremos reflexiones sobre la memoria y el 26 terminaremos con el rechazo a los megaproyectos que están desplazando a la gente.

Reiteramos nuevamente nuestros principios y el agradecimiento nacional e internacional en estos diez años. A todos los que nos han escrito y todos los que desde su corazón creen en el respeto de la población civil en medio del conflicto muchas gracias.

Como un tributo a la memoria un grupo de jóvenes de la comunidad comenzará a emitir quincenalmente por la página de la comunidad la emisora virtual de la comunidad Voces de Paz y que el Estado nunca nos permitió salir al aire, estos jóvenes desde el 23 de marzo irán consignando a la historia el caminar de la comunidad.

COMUNIDAD DE PAZ DE SAN JOSE DE APARTADÓ

Marzo de 2007