One thought on “Jóvenes violentos”
  1. Jóvenes violentos
    No faltarán organizaciones patocráticas que apliquen sus prejuicios y preceptos de proacción preventiva, y les inventen enemigos a estos furibundos epilépticos y frontalmente descerebrados (pero también humanos y neurorregenerables(?)).
    Un enemigo simbólico y quimérico que hará lo propio con los de su bando, en antagonismo devorador de humanos.
    Son pasto de marines o legionarios. De terroristas o sicarios. De mafias o aficionados radicales. Canis lupus humanis, fieles a miembro alfa de su peculiar relación-estructura mamífera. (edipos y electras no compensados?)

    Fenómeno Hammelin, pero con música hardcore de herzios hiperactivos. Y el dichoso alcohol, que ya colma la descerebración progresiva.

    Son el verdadero problema irresoluto de la psiquiatría . La justicia penitenciaria tampoco muestra datos alentadores y ni hablemos del ejército o de las sociedades bélicas paramilitares, cuya violencia organizada parece monopolizar a los miembros más lúpicos de las sociedades donde se instauran..

    Lo llaman personalidad antisocial sociopatía, etc pero estos términos también está cargados de prejuicios.

    Un antisocial también puede llegar a ser apóstol. Todo depende del maestro o del padre o del padrino, pero también del grupo y de los valores que se ejercen.
    Algunos dicen que no tiene «cura», que son pasto de cañón y que mejor que lo acaben siendo pronto. Ellos mismos parece que ya han vendido su vida, y creen que no llegarán a los treinta años. Un fenómeno curioso.
    Ni acusar ni excusar, quizá la única vía es succusar, ¿canalizando la agitación con creatividad y terapias carismáticas?

    Si alguien ha visto trainspotting, recuerde al del bigote. El de la naranja mecánica era más temible, más burgués y sofisticado.

    Así los «autómatas programables y descerebrados» que ven algunos acaban siéndolo por una especie de deprivación
    paulatina y autocumplida de estímulos y emociones superiores, llámese amor o esperanza, y surge el miedo y la relación de poder como sustituto inercial. Pero una vez más, solo aquéllas pueden curar, y con una buena dosis de paciencia.
    Lo de amar a enemigos así se lleva hasta sus fronteras más complejas…pero
    igualmente necesarias.
    ¿Qué mérito tiene querer sólo a los buenos y complacientes?

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