
Ha sido presentado en los medios de comunicación llorando y justificando los homicidios cometidos como acciones de guerra, necesarias para la paz del país, sin embargo la verdad que se encierra detrás de todas sus acciones criminales son el asesinato de humildes campesinos como medio para despojarlos de sus tierras, así como miembros de organizaciones populares a quienes han acusado injustamente de ser integrantes de grupos subversivos.
Entre los crímenes de lesa humanidad que ha cometido se pueden señalar, entre otros:
En diciembre de 1996 masacraron 12 personas en las aldeas cercanas a Morroa, Sucre.
El 15 de julio de 1997 en el municipio de Mapiripán del departamento del Meta los paramilitares bajo las ordenes de Mancuso y con el apoyo de la Fuerza Aérea, asesinaron 49 personas, las cuales fueron llevadas al matadero del pueblo acuchilladas en una de las páginas de violencia política del país que más conmoción ha causado.
En octubre de 1997 en los corregimientos de La Granja y El Aro del municipio antioqueño de Ituango, los paramilitares en colaboración con la Cuarta Brigada del Ejército Nacional, torturaron y asesinaron a 19 personas. También quemaron el pueblo y desplazaron a más de mil pobladores indefensos.
Los días 21 y 22 de agosto de 1999 hombres bajo las ordenes de Salvatore Mancuso dieron muerte a treinta y cinco campesinos e hirieron cinco más que habitaban el municipio de La Gabarra, Norte de Santander.
El 16 de febrero de 2000 en el corregimiento del Salado del municipio de Carmen de Bolivar -Montes de María-, asesinaron con motosierras y machetes, y remataron con tiros de gracia a 38 campesinos.
En diciembre de 2000 atentaron contra la vida del para entonces presidente de Fenaltrase, Wilson Borja, así como contra el presidente de la Unión Sindical Obrera (USO) en Cartagena, Auri Sará Marrugo.
El 2 de junio de 2001 en la desaparición y muerte de Kimy Pernía, líder indígena que encabezaba la oposición a la construcción de la represa de Urrá en sus territorios ancestrales.
También participó en la masacre de La Rula, en San Pedro de Urabá; Las Changas, en Urabá; El Martillo, en San Antonio del Palmito (Sucre); Pivijai, Magdalena; Medialuna, en San Diego (Cesar); Rioseco y Los Fundadores, en Valledupar; La Bonga, en el corregimiento de Pajonal en San Onofre (Sucre) y El Salado y Macayepo, en Carmen de Bolívar, San José de Morrocoy, en San Pelayo (Córdoba); María la Baja y San Jacinto, Bolívar; Ovejas, Sucre; Chigorodó y Dabeiba, Antioquia; Chivolo, Magdalena y en varios hechos en La Gabarra, de Tibú, (Norte de Santander), entre otros ataques.
Igualmente participó en los atentados contra varios políticos regionales y locales, entre ellos el ex sacerdote y alcalde de Cúcuta Pauselino Camargo, Héctor Eduardo Acosta Pacheco, alcalde de Tierralta (Córdoba) y su esposa; Carlos Quiroz, alcalde de San Jacinto y Henry Tafur Barrios, alcalde de San Martín de Loba, en el de Bernabé Sánchez, concejal de La Gabarra y Oscar Enrique Niño, concejal de Gramalote, en Norte de Santander; Hugo Iguarán, candidato a la rectoría de la Universidad de Córdoba y Tirso Vélez, candidato a la gobernación de Norte de Santander.
En la actualidad pesa en su contra una condena de 40 años de prisión emitida por un Juez de la ciudad de Medellín por la masacre del Aro y la Granja. La fiscalía ha expedido ocho (8) ordenes de captura por su participación en masacres y asesinatos selectivos y el gobierno de Estados Unidos lo ha pedido en extradición por su participación en el tráfico de drogas hacia ese país.
Esta es la verdad que se esconde detrás de este criminal, la que se ha querido ocultar, donde se evidencian los crímenes cometidos y la participación de la fuerza pública
NO se deje engañar exija la verdad…