
Numax, nuestra universidad. Conversación con Joaquim Jordá
Veinte años no es nada
Muestra, dos décadas después, qué ha pasado con los obreros de la empresa Numax, a los que Jordà hizo protagonistas de su documental Numax presenta… cuando iniciaron un proyecto de autogestión de su fábrica.
Veinte años no es nada toma la secuencia final de Numax presenta… como punto de partida y recupera a los personajes que protagonizaron aquella experiencia para explorar sus vidas y sus deseos y para elaborar una historia que va más allá de ellos mismos: la del último cuarto del siglo XX. Así, el filme reconstruye la historia de nuestro país a través de la mirada de una generación que fue testigo de la transición democrática, la reconversión industrial, el fallido golpe de estado del 23F o la irrupción de la mujer en lugares de prestigio de la vida social, política y económica.
Cuando Joaquim Jordà rodó Numax presenta… sabía que los deseos de cambio y transformación que reflejaban sus personajes, tanto de forma individual como colectiva, debían de tener una prolongación. Una pronta continuidad hubiera carecido de suficiente perspectiva con la que mirar atrás, pero, haber rodado este largometraje documental más adelante hubiera significado, según el director, «hacer marchitar la flor, manosear la fruta, pudrir el relato».
Fue guionista, traductor, escritor, amigo de Eric Rohmer, Claude Chabrol y François Truffaut, pero sobre todo fue el padre del cine documental español y la huella que dejó su senda es el que camino que han seguido todos los que vinieron detrás.
Jordà murió en junio del año pasado, justo antes de recibir el Premio Nacional de Cinematografía, y este miércoles por la noche Canal + le dedica un homenaje a las 23.25 horas en el que se emitirán los que fueron sus dos últimos documentales: De niños y Veinte años no es nada.
La primera de las piezas fue realizada en 2001 y la segunda en 2004. Ambas muestran bien a las claras los rasgos más particulares de la obra de Joaquim Jordà: una integridad sin concesiones unida a la delicadeza de las imágenes. Durante sus años en la Cinémathèque parisina, Jordà adquirió una firmeza ética y política que impregnaba la pantalla.
Compromiso ético
Buena prueba de ello es Veinte años no es nada, un documental que pone la cámara en las vivencias, tiempo después, de los obreros que decidieron autogestionar la fábrica Numax en los años negros de la crisis económica de los ochenta.
De niños es otro ejemplo de la integridad de Jordà. El documental es una búsqueda de la verdad en el presunto caso de pederastia del barrio barcelonés del Raval en 1997. Jordà y su equipo cuestionan el papel de la justicia, la policía y los periodistas en todos aquellos hechos.