He escrito un libro

Pues sí, queridos amigos, aunque no se trate de un hecho relevante, el tío Amador presenta por fin su librico de relatos “Historias desde lo alto de una noria” sobre la época en que anduve de ambulante. Y sucedió esto, por si
alguien todavía no lo sabe, durante DIECIOOOOOOOOCHO largos años de mi vida, justo hasta que me decidí a montar la Guatisnai que todos conocisteis y antes de implicarme con los Festivales de Alacant Desperta o incluso con la Mesa de Carnaval o con la Colla de Dimonis. Cuando quizá más de uno de vosotros estabais todavía por destetar o en la barriguita incipiente de vuestras mamás; o cuando la semillita juguetona de vuestros papás aún vagaba en el limbo sin atinar a fecundar, no sé si muy consciente o inconsciente…

Pero, ¡basta!. Será mejor que cambie de discurso. No vaya alguien a pensar que ya ansío formar parte de la historia o que a la que salte me aparco en
la cuneta y me dedico a observar la fantochada desde la barrera. Y eso sí
que no. Nada más lejos de mis intenciones. Pues ¿a cuántos más jóvenes que
yo habré aún de contemplar tristemente apoltronados frente al televisor,
abatidos en la pelea por la vida y derrotados de emociones intensas?
Pero no, ¡basta otra vez! Por ahí tampoco he de seguir. Que no pensaba yo
dar la barrila a nadie en momento para mí tan señalado en el que he
conseguido parir, (sí, he dicho parir, con todo su dolor y su emoción), el
primer fruto creativo de mi vida.

Centrémonos, pues.

Lo que quería deciros es que hoy me siento artista por primera vez digamos
que… por derecho. Como Lillo, como Mar, como Berruti o como Alberto, por
citar a los más próximos; o como Mikel, Chema, Emilio, Ruth, Mamen, Jaume,
Tomás, Marina, Crazy, Mahía, Vera, Alfonso con toda su trupe, o los que
pueblan el universo inagotable de Mateo. Porque percibo que he entrado con
estos tímidos relatos en el selecto club de los que llenan este pueblo por
Dios abandonado de colores y aromas, y… ¡me satisface tanto! Y no porque
nos considere mejores ni peores que a nadie, ¡qué tontería!, sino porque es
tan bonito ofrecer a tu entorno a través de la inspiración y del esfuerzo
un indicio al menos aproximado de armonía… Dicen que esa ecuación todo lo
cura; y aún más, que es tránsito obligado hacia estadios considerados
superiores. Y eso es lo que pienso yo mismo del asunto y a ello responde,
sin duda, la batalla que libro por su reconocimiento contra promotores e
instituciones.

Pero, otra vez desvarío. No puedo evitarlo. Que me sale el espíritu de
Alacant Desperta hasta para componer unas rimas. Debeis perdonarme, pero…
¿es que no creeis que podría ser todo bien diferente si nos animásemos cada
cual a dedicar parte del tiempo a sacar de uno mismo ese duende que todos
poseemos y ofrecerlo a los nuestros?. No sé si tarea tan intimista podría
considerarse de algún modo revolucionaria, (me topo con algunos para los que
todo lo que no lo sea no merece la pena), pero sí que será al menos
terapéutica y estad seguros de que construiríamos asimismo realizándola una
alternativa frontal a las estrategias en pro de la evasión o del deporte que
tanto nos adormecen y que promocionan nuestros mandamases para nuestros
ratos de ocio aún a sabiendas de que no generan más que frustraciones a
medio y largo plazo.
Y voy a poner ya fin a mi reclamo porque se me está yendo de nuevo la pinza
y estoy harto de acabar siempre obsesivamente mis mensajes con el mismo
sermón.

A lo que vamos, pues:
Que quedais todos complacidamente invitados a la presentación de estas
“Historias desde lo alto de una noria” que tendrá lugar en el bar de Eric,
(ese sí que es un artista), sito en la calle Sevilla 41, el próximo jueves
28 de junio a las 21h
y en la que intentaré haceros comprender en
profundidad el universo mágico de las fiestas que yo conocí y que me capturó
para siempre.
Amador.