Más fascismo en Tortuga


“Las creencias ciegas son propias de idiotas, de personas que pueden ser borradas de un plumazo”. (Lenin, 1920).

Se agradecen los comentarios argumentados por parte de los que están y no están de acuerdo con lo escrito hasta ahora. Respecto a los sedicentes progresistas que me ponen verde se agradecen sus rabietas por partida doble, ya que las usamos para organizar una porra y el que suelte un exabrupto determinado puede hacerme ganar unos eurillos. ¡Ánimo y gracias otra vez!

Algunos se sienten ofendidos con la misma facilidad con la que insultan a quien no piensa como ellos. En fin, hay gente que no asimila lo que es la libertad de expresión ni aunque se la administren con un enema.

Probablemente se usen como epígrafe de futuras entradas algunos de los citados piropos: a quien tiene una pataleta y suelta palabrotas siempre le sube el ego que le hagan casito, ¡je, je! No obstante habrá que seleccionarlos, pues la mayoría son escasamente originales: después de ver censuradas colaboraciones solicitadas por amiguetes para revistas relacionadas con el PP y con UGT, ya nada sorprende (si invitan a uno para mostrar otro punto de vista que no lo hagan con la boca pequeña, que pidan que escriba sobre cine y verán como no se enfada casi nadie). Por desgracia no tengo muchas oportunidades de consultar la página para ir respondiendo comentarios, aunque se intentará. ¡Y pensaba que algo mío no lo iba a leer ni el gato, que pasaría inadvertido! Cómo me alegra que me den la razón perdiendo la compostura. Qué fácil es para algunos coger un berrinche en vez de argumentar, vivir en su nube creyendo que son los buenos-buenísimos, los demás los malos-malísimos y punto pelota. Ideología de manada. Mejor abdicar del derecho al pensamiento independiente, a dudar o a disentir (representa mucho esfuerzo y se pierden horas de tele). Pobres, seguro que a los tipos como un servidor los harían encarcelar en su arcadia progre, en esos paraísos de libertad que tanto admiran, pero donde no viven; ya sabéis: celda y palizón, el socorrido tratamiento progresista para quien osa rechistar (apelando a la llamada “peligrosidad pre-delictiva” para darle una pátina de legalidad a la represión) . Como vivimos en una democracia, bananera, pero democracia, algunos padecerán hemorroides mientras el chache ejerce su derecho a escribir lo que le dé la real gana.

La verdad es que no quedan más situaciones en las que me hayan motejado como fascista. El argumento no da más juego y hasta aquí hemos llegado con ese tema. Lo de ”Soy un fascista” venía a cuento por las lindezas dedicadas por los progresistas a quien no les dice a todo: “¡Oh, qué bonito!”. Como se me invitó a escribir sobre facetas de la izquierda con las que no estoy de acuerdo, pues aquí estamos, haciendo amigos, ignoraba que fuese tan divertido. (Felicitaciones al gamberro que elige las imágenes que acompañan al texto, encantadora esa última del Che).

Como última anécdota fascistoide queda la conversación más larga mantenida con mi ex suegro, comunista de la vieja escuela. Permanece vívida en la memoria porque duró la friolera de treinta segundos, así que la transcribimos íntegra:

EX SUEGRO.- Oye: ¿tú de qué pie cojeas? Nunca hablas de política. ¿Qué ideología tienes?

(Lo espetó así, en cuanto me vio, sin decir ni hola. No hubo forma de eludir la encerrona con la socorrida conversación sobre fútbol.)

STRIGOIU.- Menuda pregunta. ¿Qué quieres que te diga? Ningún partido me seduce. Sólo voté una vez hace más de diez años y me arrepiento de ello. Paso de esos golfos.

EX.- No me vengas con esas. Mójate. Tú eresss…

ST.- Pues aparte de antimonárquico, en todo caso me consideraría de centro porque…

EX.- Ah, entiendo: eres facha.

ST.- …señor, dije centrista porque no me identifico con una ideología determinada…

EX.- Que no, que no pasa nada. Puedes ser de derechas, por mí ningún problema.

ST.- …sólo intento explicar que usando el sentido común tanto en la izquierda como en la derecha hay cosas aprovechables y cosas que dan asco…
(Palmadita condescendiente en mi espalda)

EX.- ¡Pero no te avergüences, chaval! Aquí respetamos a todas las ideologías, incluso a los fachas.
ST.- ¡Que no es eso! Si me apuras, hasta el anarquismo pacifista y antibolchevique de Emma Goldman me parece admirable…

(Error grave. Anotación en el cuaderno de bitácora del Enterprise: ¡jamás alabar a mis queridos anarquistas ante un suegro comunista! En esta fase del interrogatorio el hombre ya me miraba raro.)

EX.-¿En serio?

ST.- Oye, que el no considerarme de izquierdas no me convierte en un nazi.
(Otra palmadita.)

EX.- ¡No te preocupes!: en mi familia tenemos parientes fachas y los tratamos como si fuesen normales.

En ese momento se giró dejándome con la palabra en las fauces y empezó a charlar con otro yerno más dócil. Estas embarazosas situaciones crean un indefinible mal ambiente porque terminas pensando que has hecho o dicho algo horrible, pero sin saber qué exactamente. Apenas habíamos cruzado media palabra en meses y por no declararme ferviente militante de izquierdas me colgó el sambenito facha. Muy progresista.

Hablando de progresismo, será por desconocimiento de las costumbres de la web, porque si me incomoda la opinión de alguien no me pongo hecho un basilisco y sencillamente no vuelvo a visitar sus textos o, si procede, se intenta debatir; y esa comprensión parece que no está de moda. Emerson dijo que no existía persona, joven o vieja, amiga o enemiga de quien en un momento dado no pudiera aprenderse algo. Al principio sabe a cuerno quemado admitir siquiera la posibilidad de que ese fulano de la trinchera de enfrente que te cae tan mal pueda tener algo de razón, de hecho cuesta un huevo, pero superado ese recelo amplías tu mentalidad con el intercambio de ideas (a la vez que aumenta el número de gente que te pone a parir por ir a tu aire). Tú decides.

Hala, feliz verano.

P.S. Nikita Jruschov dijo: “Si vivimos en el paraíso ¿por qué tenemos que atrancar la puerta para que la gente no escape?”. No me explico cómo terminaron expulsándolo del P.C.U.S.

2 thoughts on “¡Soy un fascista! Epílogo”
  1. ¡Soy un fascista! Epílogo
    Yo creo que tu ex suegro tenia razon, y deberia regalarte una camiseta del Che.

    internete
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    1. ¡Soy un fascista! Epílogo
      Si por él hubiese sido me hubiera regalado un traje de cemento. Y encima después se quejaba de que yo huía de su presencia. A suegros así no hay manera de tenerlos contentos salvo si te suicidas. Seguro que de haberme puesto la camiseta del Che me pondría a parir porque no le gustaba el color: vamos, que era un encanto de hombre.

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