
ALBERTO GARCÍA-TERESA
El capitalismo consumista encamina el mundo, con furibunda ceguera y determinación, hacia un abismo cada vez más evidente. Como interrupción de esa autodestructiva carrera, regir nuestra actuación por los principios de eficiencia (hacer más con menos recursos), coherencia (conseguir “tecnologías compatibles con la naturaleza, que aprovechen los ecosistemas sin destruirlos”) y suficiencia (“si los seres humanos queremos preservar la Tierra, tendremos que aprender a vivir dentro de sus límites”; base de la austeridad), en indisoluble unidad, se torna indispensable.
Los textos de Jorge Riechmann (el más virulento y certero), Manfred Linz y Joaquim Sempere de este interesante libro arremeten contra el concepto de ‘crecimiento económico’ contemporáneo. Éstos apuestan por lo comunitario, políticas energéticas “de demanda” y no “de oferta”, la construcción de una economía basada en las necesidades sociales y no del capital (“producir lo necesario, no lo superfluo”) o el reparto del trabajo. Parten de la teoría pero concretan en propuestas tangibles, y siempre con un enfoque urgente: “el desarrollo sostenible habría sido una buena idea hace 200 años (…). Ahora es demasiado tarde. Ahora se trata de organizar algo así como una retirada sostenible”. Esperemos que no caigan en saco roto.