Cuando cuatro personas del Grupo Tortuga hace año y medio realizamos una acción directa simbólica contra el monumento a las Fuerzas Armadas, de Alacant, nos esperaban varias dotaciones de policía secreta y antidisturbios, que no dudaron en golpearnos, encañonarnos con sus armas y esposarnos tumbad@s de espaldas en el suelo.

Ayer en Elx, varias dotaciones de agentes contemplaban impávidos desde la acera de enfrente, como unas decenas de manifestantes, convocados mediante pasquines tan anónimos como cobardes, sin duda editados por los elementos más reaccionarios de la busguesía comercial del calzado, obligaban a un transportista a abrir el contenedor de su trailer, al que entraban para saquearlo y vaciarlo.

Esto ocurría en el Polígono Industrial de Carrús, y huelga decir, que el acto (que no había sido tramitado en subdelegación de gobierno) había sido convocado con varios días de antelación, por lo que la policía no podrá refugiarse en el factor sorpresa. Así de tranquilos siguieron los agentes mientras los manifestantes prendían fuego a varias decenas de cajas de calzado extraídas del camión. Sólo cuando las llamas alcanzaron una nave, que empezó a arder, con gran peligro de extenderse (de hecho se extendió a la de al lado) y cuando comprobaron que los manifestantes ni siquiera dejaban que los bomberos pudieran acercarse para apagar el incendio, decidieron intervenir, obligando al conductor del camión a alejarlo de allí, y dispersando a los manifestantes.

Curiosa la política represiva esta, permisiva hasta un extremo surrealista con el racismo, y contundente hasta un extremo no menos esperpéntico con la gente que trabaja por un mundo desmilitarizado y noviolento.

En cualquier caso no hay que olvidar la delicada situación por la que atraviesa el sector del calzado, motor económico de la ciudad, enfrentado a su supervivencia debido principalmente a la dura competencia del llamado calzado amarillo. Son los gajes de la globalización esta, y hay que entender el descontento de la gente que ve en peligro su puesto de trabajo, lo cual no justifica la xenofobia ni la violencia cobarde de la multitud anónima. Aunque mucho nos tememos que los organizadores de estos actos no van a ser trabajadores precari@s o parad@s, sino algunos de los grandes almacenistas de calzado, molestos por la caída de sus beneficios y por tener que compartir el negocio con otras gentes que utilizan las mismas estrategias comerciales que ellos (la importación de calzado amarillo para su reventa desde Elx), sólo que con mayor dinamismo.

Reproducimos a continuación el artículo de hoy del Diario Información de Alacant (a tener en cuenta que la cifra de manifestantes está harto exagerada).


UN MILLAR DE PERSONAS SE MANIFIESTA EN EL POLÍGONO DE CARRÚS

Una protesta contra el calzado chino se salda con 2 naves en llamas y 9 detenidos.

La Policía dispersa con tiros al aire a los manifestantes que saquearon un camión y cerraron el paso a los bomberos.

M.A./ V.L. DELTELL

Un millar de manifestantes, entre trabajadores, parados, almacenistas e industriales del sector del calzado, protagonizaron ayer graves disturbios en el Polígono de Carrús que acabaron con dos naves que se vieron seriamente dañadas por las llamas y con el saqueo de más de la mitad de la carga de un trailer que portaba calzado de una empresa de calzado chino. La Policía Nacional detuvo a nueve manifestantes.

Los hechos ocurrían hacia las 19.30 horas. La manifestación, no autorizada y convocada de boca en boca, y con unas octavillas anónimas, por industriales y trabajadores, tenía por objeto protestar por la presencia de almacenes de calzado chino y por la falta de control sobre los mismos y sobre las importaciones asiáticas. Unas 200 personas se reunían al principio en la rotonda donde confluyen las calles Almansa y avenida de Novelda.

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Los manifestantes exigían medidas a la Administración para frenar la crisis del calzado, «que ha tocado techo», decían. Los primeros incidentes ocurrían cuando un grupo de personas cortaba los accesos a la rotonda, provocando un gran caos circulatorio y algunas riñas verbales con conductores. Poco después, unos 50 manifestantes, que fueron seguidos después por cientos de prsonas concentradas, se trasladaban hasta un almacén chino, donde tiraron piedras y rompieron un cristal. Otro grupo de personas provocaba el primero de los incendios, en un contenedor.

El grupo de manifestantes crecía cada minuto y al mismo se juntaron numerosos curiosos o personas que se quedaban retenidas en las grandes colas que se formaron en el polígono industrial. La protesta se trasladaba hacia otro almacén de calzado chino, llamado «Daermei shoes, Trading S.L.», de la calle Almansa. En el exterior, los manifestantes detectaron un camión trailer, cargado con zapatos del almacén y comenzaron a vaciarlo, amontonando la carga en dos lugares, en la citada calle y en una vía interior. Unas cien personas participaron en las tareas de vaciado.

«¡Estamos hartos de chinos!», «¡Quemarlo todo!» «No podemos sobrevivir, con los chinos no podemos competir», eran algunas de las frases xenófobas. Los manifestantes, observados desde lejos por los policías allí desplazados quemaron más de la mitad de la carga del camión, que tenía como destino Polonia. El conductor del trailer no pudo evitar la acción y fue obligado a abrir el contenedor.
Las cajas y zapatos volaban de un lado a otro, para caer sobre uno de los montones. Algunos manifestantes robaron parte de la carga. «¡Tenemos que defender lo nuestro!, ¡Elche, Elche, Elche!», gritaban algunos. Los concentrados prendieron la mercancía, que ardió con rapidez provocando una intensa nube de humo. El fuego que afectó al calzado amontonado entre las dos naves pasó al almacén de donde procedía y en donde, según los propietarios del negocio, se quemó casi la totalidad del género almacenado, varios miles de pares de zapatos. Los dueños expresaron a este diario su tristeza. Llevaban 5 meses en la nave, en régimen de alquiler.

Cuando las llamas llegaron al interior del almacén comenzó a movilizarse la Policía. Llegaron refuerzos desde Alicante, al menos 10 agentes en un primer momento, y el doble después. En el momento en el que llegaban los primeros, obligaron al camionero a arrancar, quedándose en el interior dos manifestantes, los primeros en ser detenidos. Los policías hicieron uso en una ocasión, con varios disparos al aire, de una escopeta antidisturbios para dispersar a la gente que intentaba cerrar el paso a los bomberos. El primer vehículo llegaba al lugar cuando las llamas del interior de la primera nave salían por las ventanas. Después otra se vería afectada por las llamas.
Con el segundo refuerzo policial desde Alicante, el de los antidisturbios, los manifestantes se dispersaron. Los agentes acordonaron la zona, finalizando la presencia masiva de ciudadanos pasadas las diez de la noche.


Artículo de Cartelera Libertaria:

Protesta xenófoba en Elche

x Contra Infos Valencia – [ 18.09.04 – 01:39 ]

Quemados y apedrados en Elche almacenes de ciudadanos chinos en un brote de racismo. Los asaltantes, unos 500, vinculados al sector del calzado, fueron convocados anonimamente y profirieron gritos de “chinos fuera”.Los atacantes, vinculados al sector del calzado, acusan a los empresarios asiáticos de practicar competencia desleal

Entre 400 y 500 personas, entre empresarios, almacenistas y trabajadores del calzado, protagonizaron ayer por la tarde diversos incidentes, como quema de contenedores y lanzamiento de piedras, en el polígono industrial de Carrús, en Elche, donde se concentraron para protestar contra la presencia de almacenes asiáticos. Los manifestantes lanzaron piedras contra almacenes propiedad de ciudadanos chinos y les insultaron, al tiempo que quemaron dos contenedores, lo que obligó a desplazar a la zona a varias dotaciones de bomberos. El fuego de uno de estos contenedores afectó a una fábrica del lugar, al originar un incendio que todavía no había sido extinguido al cierre de esta edición, según fuentes de la Policía Local.

Varias patrullas de este cuerpo y de la Policía Nacional se vieron obligadas a intervenir ante la concentración de personas, que llegaron a cortar la calle Almansa y la calle Vall d’Uxó de este polígono industrial. La manifestación se inició a las 19.00 horas, y los participantes profirieron gritos e insultos de carácter xenófobo, como “chinos fuera” y “chinos de mierda”.

Uno de los momentos de mayor tensión se produjo cuando la manifestación llegó a la altura del establecimiento “ Jaime I, Venta al por mayor de calzado”, en la calle Almansa. Al comprobar que este almacén se encontraba con las puertas cerradas, pero con sus ventanas levantadas y movimiento en el interior, los manifestantes recrudecieron sus insultos y lanzaron piedras contra la nave. Los efectivos policiales no pudieron evitar la quema de un contenedor de basura con materiales de desecho de los almacenes en su interior. Los manifestantes protestaban contra la presencia de los almacenistas y empresarios asiáticos porque entienden que suponen una competencia desleal para el sector, ya que, según sostienen, venden sus productos sin control alguno por parte de la Administración. La concentración y manifestación posterior respondía a una convocatoria anónima hecha días atrás con carteles.

El alcalde de Elche, Diego Maciá, informó de que se han producido varias detenciones. Según el primer edil, los manifestantes “no son trabajadores ni empresarios”. El alcalde explicó que los detenidos son menores de edad y dijo que “ni trabajadores ni empresarios son partidarios de actitudes violentas”. En torno a cuarenta agentes, veinte de la Policía Municipal y otros tantos de la Nacional, se trasladaron al polígono y detuvieron a varios de los participantes en la protesta, aunque, según las fuentes citadas, no se produjeron enfrentamientos directos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes.

La concentración respondía, como se ha dicho, a una convocatoria anónima hecha días atrás mediante carteles instalados por la zona en los se invitaba textualmente a “volcar y quemar contenedores de zapato asiático que entra en nuestra ciudad”.
El alcalde ilicitano, que se trasladó urgentemente a Elche desde Valencia, donde participaba en el debate sobre Política General en las Cortes Valencianas por su condición de diputado autonómico, desvinculó la protesta respecto de los empresarios y trabajadores del sector.


Artículo publicado en Kaosenlared:

Esclata la crisi industrial a Elx en forma d’avalots.

L’esquerra institucional, els mitjans de comunicació oficials i els sindicats majoritaris condemnen els atacs a empreses xineses, però eviten entrar en les causes i el significat profund del que està passant
L’Avanç – Elx (Kaosenlared. Inmigración. Laboral) [17.09.2004 18:54] – 9 lecturas – 2 comentarios

«Açò ha de rebentar per algun lloc». Així de taxatiu es mostrava Guillermo, un veterà treballador del calçat, mentre contemplava com alguns dels centenars de treballadors concentrats ahir en el centre del polígon industrial de Carrús, el cor industrial d’Elx, tiraven pedres a les portes i finestres d’un magatzem propietat d’una firma asiàtica dedicada a la importació de calçat. Uns minuts abans, unes 200 persones llançaven crits ací i allà contra el Govern, l’Ajuntament i la importació de calcer xinés en la rotonda que distribueix tot el trànsit del polígon: «Ministres, cabrons, poseu solucions», «On està l’alcalde? L’alcalde, on està?» eren algunes de les consignes corejades pels assistents. Una pancarta deia «Com sobreviurem? Amb els xinesos no es pot competir». Però els ànims van començar a tesar-se a mesura que els manifestants albiraven treballadors o empresaris xinesos que passaven per les proximitats i als quals no van dubtar a increpar amb la major duresa.

A partir d’ací, van deixar de sentir-se els comentaris del tipus «Havien d’estar ací l’alcalde i els sindicats» i es va plegar la pancarta que deia «Fora l’alcalde [Diego Maciá, PSPV-PSOE] i Pascual Pascual [Secretari Comarcal de CCOO]», per a concentrar-se amb furor en els «Xinesos de merda» i el seu calcer Després de dirigir-se a la nau propera que es va convertir en blanc de pedrades i fúries, els treballadors es van retirar al punt de partida, i després d’això algú va albirar un tràiler carregat de mercaderia asiàtica. Cap allí es van encaminar els ja molts centenars de manifestants.

Mentrestant, Ezequiel, un veterà treballador de la sabata a l’atur des del dilluns, ens explicava que «no es pot competir amb els xinesos, i això ho estem pagant els treballadors. Estem fins als collons». No obstant, aquest treballador, assaonat en la gran vaga del calcer i el Moviment Assembleari de 1977, anava més enllà en les seues conclusions que algun dels seus companys que ostentava una bandera monàrquica: «No es pot tolerar que el calcer de fora vinga a acabar amb els nostres llocs de treball; cal posar-hi aranzels», assenyalava Ezequiel, afirmant també que «Hi ha qui està obtenint beneficis a costa de la misèria de la gent, a Romania, Xina, etc.», referint-se als empresaris que es dediquen a traslladar la producció a aqueixos països. «Els diners del calcer estan a Guardamar, Santa Pola, Arenals… En la construcció: allà és on van els beneficis del calcer». Ezequiel afirmava que «aquesta és una manifestació pacífica, perquè el Govern, el responsable d’aquesta situació, hi pose remei». Guillermo recordava que «aquesta ciutat l’hem construïda els treballadors», mentre es deixava traslluir en les seues paraules la possible influència que les mobilitzacions d’Izar han tingut en la pèrdua de la por per part dels treballadors il•licitans del calcer quan feia referències a què «el mateix està passant amb els vaixells i la competència de Corea». Jesús, propietari d’un taller per al qual treballen unes quaranta persones, recalcava la importància econòmica que té el calcer per al País Valencià i el fet que ell, com a empresari, ha de «complir unes normes laborals i de seguretat que ningú exigeix als que fabriquen sabata a l’Àsia». «Jo no vull ser obrer de la construcció ni forner», sentenciava Ezequiel.

A aqueixes altures, entre 1500 i 2000 ciutadans s’agrupaven al voltant d’un tràiler replet de calcer asiàtic que estava sent buidat per alguns joves treballadors davant del goig de la majoria. Només la intervenció policial va fer que el camió poguera eixir del polígon, no sense abans haver deixat al darrere tres fogueres ben grans. Els nervis es van tesar encara més quan la policia va detindre nou persones, la meitat menors, davant de la qual cosa diversos treballadors van començar a cridar «assassins» als policies i a sacsar els cotxes. Els agents (una mitja dotzena de nacionals van procurar no destacar massa durant la major part del temps, fins que van arribar alguns reforços d’Alacant) van arribar a disparar a l’aire amb les escopetes de pilotes de goma per a, segons la premsa, obrir pas als tres vehicles de bombers que es desplaçaren a la zona.

A mitjanit, encara la policia tenia tancats els accessos al polígon, mentre una espessa fumarada cobria el barri de Carrús. Segons sembla, estan investigant la responsabilitat de la convocatòria d’aquesta mobilització, estesa a través d’uns fulls en què es cridava a bolcar i cremar contenidors. El divendres, tant el PSPV-PSOE com EU, CCOO, UGT i les associacions d’empresaris van condemnar «sense pal•liatius» aquests fets, condemnant-los per xenòfobs. La portaveu d’Esquerra Unida arribava a veure-hi al darrere una intervenció de «ultradreta», mentre UGT declarava que «continuarà treballant de forma pacífica pels drets dels treballadors».

Encara que tant EU com CCOO es van referir al fet que els manifestants s’oblidaren en els seus crits de les empreses espanyoles que munten fàbriques en l’exterior, només el Moviment per a la Unitat del Poble (MUP) i la Plataforma d’Aparadores i Treballadors Precaris han cridat l’atenció sobre les causes profundes d’aquests fets, referint-se a la total falta d’independència de l’Estat espanyol per dissenyar una política industrial pròpia, sotmetent-se als dictats de l’OMC i la UE; a la necessitat articular una mobilització àmplia per la salvació del teixit industrial il•licità sense oblidar la defensa dels drets dels treballadors i el rebuig als acomiadaments; als empresaris responsables de la deslocalització industrial; i al veritable significat de la bandera de la Dictadura i de la seua Monarquia hereva, en contraposició amb «la nostra quatribarrada» i «la bandera tricolor republicana, per ser l’ensenya legítima dels pobles de l’Estat espanyol i el símbol del progrés, la llibertat, la democràcia i la independència respecte als interessos econòmics d’altres països, siguen Xina, EUA, França, Alemanya o qui siga. Respectem i comprenem, però no ens confonem ni volem que açò derive en una mobilització patriotera que, al cap i a la fi, acabaria beneficiant només als que estan emportant-se les fàbriques amb total impunitat». En el MUP no comparteixen els punts de vista «superficials» de l’esquerra institucional i interpreten la unió de treballadors i xicotets empresaris com la mostra que «en aquesta lluita concreta, en la defensa del nostre teixit industrial i de la nostra ocupació, els treballadors i els xicotets empresaris, les classes populars, tenim els mateixos interessos, encara que no siga així en l’interior de la fàbrica. La qüestió és si donem l’esquena als treballadors perquè els empresaris insistisquen en la via racista, o si ens esforcem per entendre el que hi ha al darrere perquè allò que ocorregué ahir servisca per fer avançar la lluita de tots els treballadors», manifestava un portaveu a Ràdio Klara. En aquesta línia, la Plataforma d’Aparadores cridava en el seu comunicat a «participar en aquesta plataforma als ciutadans i treballadors pertanyents a altres sectors socials i professionals, ja que la supervivència de la nostra indústria interessa a tota la ciutat d’Elx».

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[2004-09-17 18:57:51]
Maciá condena los incidentes pero acuerda mayores controles en el calzado

El alcalde de Elche, Diego Maciá, condenó este viernes los incidentes registrados en la tarde noche del jueves en el polígono industrial de Carrús, aunque anunció que ha acordado con sindicatos y empresarios un mayor control de las falsificaciones e importaciones del sector del calzado.

Maciá hizo estas declaraciones en una rueda de prensa celebrada en el Ayuntamiento tras convocar de urgencia una junta de portavoces de los grupos municipales y reunirse con las dos patronales del sector y representantes de los sindicatos CCOO y UGT, para evaluar la situación y adoptar medidas a fin de que no vuelva a repetirse.

Según Maciá, el balance final de los disturbios, que se produjeron en el transcurso de una manifestación ilegal para protestar por la presencia de almacenes regentados por ciudadanos chinos, es de diez detenidos -tres de ellos menores de edad y siete adultos-, dos contenedores y dos almacenes quemados y un camión con mercancía de zapato asiático saqueado. Tanto los representantes de los partidos políticos municipales como los sindicales y empresariales expresaron su repulsa hacia los incidentes y manifestaron que nada justifica esos comportamientos violentos.

En este sentido, Maciá aseguró que los protagonistas de estos actos «son un grupo minoritario, no representativo de la ciudad de Elche ni se sus intereses», a los que además acusó de «comportamientos de intolerancia y xenofobia».

Los representantes del Consistorio, empresarios y sindicatos decidieron acelerar e intensificar las reuniones que están celebrando en los últimos meses para buscar soluciones a la crisis del sector zapatero, pero renunciaron, según el alcalde, a «caer en la dinámica de la acción-reacción».

Maciá rechazó que Elche sea catalogada como una ciudad xenófoba por los disturbios de anoche, en los que se profirieron insultos de carácter racista contra la comunidad china, y agregó que el municipio tiene una larga tradición solidaria que se ha visto empañada ahora por «comportamientos muy puntuales y aislados». Por su parte, el presidente de la Asociación de Industriales del Calzado de Elche (AICE), Antonio Galiana, expresó también su rechazo a la protesta violenta de Carrús.

«Nosotros -dijo- somos exportadores, producimos tres veces más de lo que consumimos en España, y no desearíamos que nos hicieran lo mismo en otros países».
Galiana apuntó que la patronal continuará trabajando en el sector, aunque matizó que éste se debe reconvertir, al tiempo que sostuvo que es factible la convivencia de los empresarios locales con los fabricantes y almacenistas chinos, «siempre y cuando se pongan al día y jueguen con la misma baraja que jugamos nosotros».

Por su parte, el director de la Asociación Española de Componentes para el Calzado (AEC), Juan Carlos Soler, expuso que el problema reside en que al fabricante español se le exige el cumplimiento de una serie de normativas laborales, fiscales, sociales y medioambientales, las cuales no se reclaman a los productos asiáticos, con lo que la competencia resulta imposible.

Al término de la rueda de prensa conjunta celebrada en el Ayuntamiento, las autoridades entregaron un comunicado institucional a los periodistas en el que se recoge el «más absoluto y enérgico rechazo» a los incidentes de todo el sector y de «toda la sociedad ilicitana».

«Nada justifica el uso de la violencia. La preocupación que pueda sentir un grupo de personas por la seguridad de su futuro se puede entender, pero jamás esta inquietud puede justificar este tipo de comportamientos», se apunta en el escrito.

http://www.panorama-actual.es/noticias/not149251.htm

La UGT cree que la Administración debía haber previsto los hechos de Elche

El secretario de la federación del calzado del sindicato UGT, Juan Antonio Maciá, condenó los incidentes registrados anoche en el polígono de Carrús, aunque matizó que la Administración debería haber previsto esta situación con antelación.

Maciá indicó que los manifestantes que este jueves se concentraron para protestar por la presencia de almacenistas asiáticos son «unos salvapatrias dispuestos a montar un número», pero agregó que los disturbios -lanzamiento de piedras, incendio de contenedores y dos naves industriales y saqueo de un camión- «son consecuencia de una situación de desesperación».

«Se está inundando el mercado con un tipo de producto que entra sin control, un producto que aquí no nos dejarían fabricar por las condiciones en las que se ha hecho», afirmó este representante sindical.

En su opinión, los incidentes ocurridos en el polígono de Carrús «no son precisamente un mérito para esta ciudad», por lo que es urgente adoptar medidas que impidan que vuelva a suceder.

Maciá se refirió a la necesidad de un mayor control de las importaciones de calzado asiático, que no cumplen la normativa europea y «están inundando el mercado tirando los precios por los suelos».

Por su parte, la Asociación de Industriales del Calzado de Elche (AICE) remitió un comunicado en el que asegura comprender «la angustia y preocupación de muchos trabajadores y empresarios por la estabilidad de sus empresas debido a la difícil situación que atraviesa el sector». Sin embargo, esta patronal no cree que la solución a los problemas, entre ellos que la producción de calzado triplica la capacidad de consumo del mercado español, «esté en la violencia o la ilegalidad». «Estamos obligados a ser exportadores y para ello es preciso que los demás países nos abran sus fronteras», señalaron fuentes de AICE en un comunicado, donde desgranan los aspectos «estructurales y coyunturales de la crisis actual» de la industria zapatera.

Entre estos factores citan la situación de algunas economías europeas, la apreciación del euro frente al dólar y la «aparición de cada vez más países productores, como China, con mano de obra muy barata y sin apenas costes sociales».

[2004-09-17 19:03:19]
Unos 400 trabajadores del calzado queman contenedores y parte de una nave en una manifestación en Elche

ALICANTE, 17 Sep. (EUROPA PRESS)

Unos 400 trabajadores de la industria del calzado se manifestaron ayer en Elche (Alicante) en contra de la introducción del calzado proveniente de países asiáticos en el mercado español, según indicaron fuentes de la Policía Local, quienes indicaron que durante la protesta los trabajadores quemaron varios contenedores y parte de una nave.

La protesta, que comenzó sobre las 19:00 horas de hoy en el polígono industrial del Carrús en Elche (Alicante), se había convocado, aunque no se había realizado petición a la Subdelegación del Gobierno, por la competitividad «desleal» del calzado proviniente de los países asiáticos.

Durante la manifestación algunos de los trabajadores prendieron fuego a algunos contenedores y a una fábrica, y lanzaron piedras contra almacenes de calzado asiático. Al lugar de los hechos han acudido efectivos de la Policía Local y Nacional, para evitar altercados, así como del parque local de bomberos, que están trabajando para extinguir las llamas.