Lanetro

Un repaso a la irrefrenable atracción que se ha dado históricamente entre el mundo del rock, el sexo y el mundo del porno.

Mucho ha llovido desde que, a mediados de los 50, en la TV de EE.UU. se grababa obligatoriamente a Elvis Presley de cintura para arriba, debido a lo lúbrico, provocativo y sensual que resultaba su contoneo «marca de la casa». Da que pensar, por tanto, que en pleno siglo XXI el visionado de vetustas actuaciones del Rey del Rock dejen a una adolescente estándar más fría que la consulta del tiempo en el teletexto. ¿De verdad que son tan sexys los rizitos de Bisbal? Yo ya no entiendo nada…

Con el paso del tiempo, el componente sexual en el mundo del rock y del pop ha ido creciendo exponencialmente, pasando en relativamente pocos años de los inigualables bailes de Mick Jagger o Tina Turner, al exhibicionismo decadente de Iggy Pop o las más cercanas Dirty Princess, llegándose incluso al sexo explícito encima de un escenario (como veremos/leeremos más adelante). No hace tanto, el vídeo más buscado, codiciado y visto en Internet era el porno «doméstico» que protagonizaron la neumática Pamela Anderson y el ínclito Tommy Lee (batería de Möntley Crue), pero aquí, queridos lectores, vamos a hablar de cosas más serias…

Y es que el sexo siempre ha resultado un recurso de lo más útil al mundo del rock y del pop, tanto a los artistas y grupos independientes o alternativos como a los más comerciales y oportunistas. Tere González, aventajada discípula de Iggy Pop y líder y cantante del semi-olvidado combo punk-rock Desechables, enseñaba uno de sus pechos de manera más o menos constante en sus conciertos menos inspirados, intentando así cubrir las carencias técnicas y/o el desastre que provocaba en su banda el consumo de ciertas sustacias, legales e ilegales. Es decir, algo así como el reverso oscuro de Sabrina Salerno, la inolvidable genovesa de belleza rotunda que, gracias a la espontánea salida de unos de sus senos durante el play-back de Boys para la gala del fin de año para TVE en 1987, consiguió auparse al número 1 de la lista de ventas patrias y, lo que es más importante, ostentar el mayor número de portadas de Interviú hasta la fecha. Y pensar la que se lió en EEUU por un pezón (tapado) de Janet Jackson…

Del Rock al Porno.
Recientemente era noticia Broken, el nuevo proyecto de Dave Navarro, guitarrista de grupos imprescindibles como Jane’s Addiction o Red Hot Chili Peppers, en el que decidía embarcarse en la
dirección de un porno en toda regla. Lo protagoniza una atípica starlette novel, Sasha Grey, una auténtica punk seguidora de grupos como Joy Division, Bauhaus, Throbbing Gristle, Einsturzende Neubauten, Dead Kennedys… conocida, además de por sus extremas y tórridas acrobacias sexuales, por salir en las fotos y promos del último trabajo de Smashing Pumpkins, Zeitgeist. Pero no sólo en el extranjero se produce un trasvase de artistas del mundo del rock a la industria del sexo explícito. No. Algunos críticos musicales todavía no nos hemos recuperado del visionado (con fines meramente informativos, por supuesto) de Caspa brothers, un porno nacional de infausto recuerdo, donde Julián Hernández -actual líder de Siniestro Total- realizaba una de las más bochornosas incursiones en el cine para adultos, sólo superado por Poli Díaz en la te-rro-rí-fi-ca El Poli, el Lama y la que los lame. Y es que la tentación del sexo explícito parece casi inevitable en el mundo del rock, aunque éste sea concienzado: los noruegos The Cumshots dejaron que una pareja de ecologistas del grupo Fuck for Forest realizaran sexo en variadas posturas en pleno escenario, al final de su actuación en el festial The Quart… ¿Que pensará de todo esto Sting?
[CONTINUARÁ…]