LA INSOPORTABLE INVISIBILIDAD DEL SER

Ayer, Elche era “noviembre solidario” hoy es, diciembre despilfarrador, y es noticia el hambre en Angola, Zambia, mañana lo será en Mozambique…dicen que las cosas no existen hasta que no son nombradas, pero aún siéndolo, las palabras se las lleva el viento o “dejan de existir”, porque ya no salen en los medios de comunicación.

Los otros existen, aunque la mayoría de las veces sean seres ignorados e invisibles a nuestros ojos, porque son diferentes, porque no pueden comprar las mismas cosas e ir a los mismos sitios, a lo mejor son los vecinos del cuarto, o los internados en residencias, a lo mejor están en la esquina abriendo bolsas de basura con la niña a cuestas. O no existen porque no están en una lista. Están también esos “otros” que son ignorados, pero que están comprometidos con la sociedad, con el medio ambiente y de los que solo nos acordamos cuando nos afecta un problema.

Las calles y los Centros comerciales se han llenado de gente febril por comprar, los brazos se convierten en racimos de los que cuelgan los regalos, las luces nos ciegan más que nunca, nos anestesiarán en el delirio consumista, donde el espíritu de la navidad se transforma en comprar cosas que “no necesitamos” y con un dinero que “no tenemos”.

Pero los otros también están en esa gran cantidad de productos que compramos a diario fabricados o cultivados en condiciones de explotación a la naturaleza o a las personas.

La limosna en la edad media cumplía una función espiritual de salvación para los ricos y una función social de forma primaria de asistencia social derivada del acto personal e individual. Gran parte de la solidaridad actual, cumple la función social de salvación individual y colectiva de unas partes del mundo, la nuestra, sobre otras, a las que explota económica y sentimentalmente: “ Ser solidarios no significa ser capaz de dar aquello que nos sobra, sino sobre todo ser capaz de respetar aquellos recursos naturales que codiciamos, aquellas formas de cultura que no son como la nuestra”.

Los otros tienen la condición de invisibles, cuando son ignorados: “La masa “arrolla todo lo diferente, egregio, individual, calificado, selecto. Quien no sea como todo el mundo corre el riesgo de ser eliminado.” (La Rebelión de la Masas”, Ortega y Gasset).

Una mañana nos podemos despertar y, esos otros, que hacíamos invisibles, somos nosotros, que el Corte Ingles y demás Centros Comerciales se nos quedan grandes, que la ciudad- masa ha convertido las señas de identidad propias, el comercio, el paisaje…en fantasmas, o “logos” de una multinacional. Tal vez veamos que “la frontera” que nos separa a “unos” y “otros”, es una raya invisible pintada en el horizonte y que la causa de las “diferencias” son un valor que cotiza en la bolsa de… Nos podremos despertar y darnos cuenta como las políticas de los “unos” siempre ignoran o pasan por encima de los “otros”, porque aquí, la democracia , es más una cuestión de número que de participación real.

Francisco Gómez Marcos

Centro Cultural Margalló