
Las mujeres del colectivo L.I.L.A.S. hemos decidido haceros llegar nuestras reflexiones en torno al trabajo de la Comisión 8 de Marzo y a la organización de la manifestación del Día Internacional de las Mujeres, dedicada este año a la vital defensa del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su vida. Antes de nada, denunciamos el ataque del gobierno socialista a la lucha de las mujeres: la convocatoria de elecciones el día 9 de marzo nos roba nuestro centenario 8 de marzo, que queda prisionero de la jornada de reflexión. A ningún gobierno se le habría ocurrido fijar las elecciones un 2 de mayo para después ilegalizar las manifestaciones de las trabajadoras y los trabajadores. Nadie es capaz de imaginar un 1º de mayo que hubiera de celebrarse el 31 de abril y sin embargo… Sin embargo somos las mujeres, las que siempre hemos de dejar nuestro pequeño puesto a los demás, quienes nos vemos ninguneadas por este gesto de un gobierno que se dice defensor de las mujeres.
No obstante, pese a la amenaza que esta convocatoria de elecciones podía suponer para la normal celebración del Día Internacional de las Mujeres, las organizaciones y colectivos que formamos parte de la Comisión 8 de Marzo no nos amedrentamos y solicitamos, como todos los años, permiso a la Delegación de Gobierno de Madrid para convocar nuestra tradicional manifestación el día 8. Si bien las juntas electorales provincial y central habían reconocido ya el carácter no electoralista de esta manifestación y las delegaciones de gobierno de otras comunidades habían aceptado manifestaciones en otras ciudades, la delegación de Madrid prohibió nuestra manifestación. Una vez más ha quedado patente que Madrid pretende ser erigida feudo de la política institucional más partidista, escenario del circo de la represión y el control de los movimientos sociales, de las voces múltiples y disidentes que conforman el feminismo.
Tras la ilegalización y ante el desconcierto de todas, ciertas organizaciones feministas cercanas al PSOE decidieron desembarcar en las reuniones de la Comisión 8 de Marzo, que debía decidir entonces la mejor estrategia para continuar luchando por la convocatoria. Las mujeres de esas organizaciones defendieron, con una actitud irrespetuosa y agresiva, que la Comisión aceptara la sentencia sin pelear, que la manifestación se trasladara al día 7 de marzo. Ante ellas, algunos colectivos defendimos la necesidad de interponer un recurso, como medida de presión, propuesta que sembró un revuelo y desorden tales, que algunas compañeras decidieron abandonar la reunión y la Comisión 8 de Marzo. L.I.L.A.S. decidimos no ceder ese espacio de encuentro (y desencuentros) que es la Comisión y presionar por la estrategia del recurso, que finalmente se llevó a cabo. Sin embargo, el recurso fue desestimado y hubimos de contentarnos con el 7 de marzo, fecha que nos sabe a poco, a pérdida, a desgaste, a nido confortable y caramelo empalagoso. Entonces… ¿por qué convocar la manifestación de las mujeres para ese día?
Para L.I.L.A.S. el feminismo pasa por el cuestionamiento del sistema capitalista actual en toda su organización institucional y macroeconómica y de las formas establecidas de hacer política, que inevitablemente condicionan y excluyen los diversos modos de ser y de imaginarse mujer, más allá de los roles establecidos. Para nosotras la construcción colectiva de una sociedad feminista implica la suma de esfuerzos e ideas afines, pero también la escucha e interpelación de los esfuerzos e ideas diferentes que surgen en el seno del plural movimiento feminista. Para nosotras tener una actitud antagonista y disidente pasa también por no ceder espacios, por cuidar la diversidad y convertirla en arma de lucha, por preservar lo que nos une y comunicar con las mujeres no militantes. Por todo ello, L.I.L.A.S. estaremos en la manifestación del día 7 de marzo.
El Día Internacional de las Mujeres es uno de los pocos días en el que el movimiento feminista escenifica su unidad, grita “nosotras”, pero sin ocultar a la vez sus múltiples voces. Renunciar a una manifestación legalizada, convocada por el frágil consenso de los diferentes colectivos feministas que formamos la Comisión 8 de marzo, significa renunciar a un espacio clave de afirmación de la diversidad del movimiento feminista, significa abandonar ese espacio y dejar que se convierta en feudo partidista, como ha ocurrido con el 25 de noviembre. L.I.L.A.S. no queremos que esto ocurra y menos ante las agresiones que se están produciendo en los últimos meses. La transformación social feminista caminará a hombros de todas las mujeres feministas, organizadas o no, sean lesbianas, bisexuales, transexuales, transgénero, o no caminará. Nosotras no queremos caminar únicamente al lado de las afines, no queremos refugiarnos en nuestra isla confortable, queremos comunicar, y por eso convocamos a la tradicional manifestación unitaria, celebrada este año el 7 de marzo, para defender el derecho al aborto libre y gratuito.
Pero L.I.L.A.S. no nos conformamos con movilizarnos el 7, queremos todo. Por eso saldremos a la calle el 8 de marzo, para manifestar nuestra indignación y nuestra tristeza por este ataque simbólico a la lucha de las mujeres. Animamos a colectivos y mujeres no organizadas a reflexionar en la calle, a llevar a cabo acciones que trasciendan la política convencional partidista y demuestren la profunda disidencia de la lucha de las mujeres en este 8 de marzo. Porque nos podrán quitar el día, pero no la voz.
Vaya nuestro respeto y reconocimiento a todos los colectivos que han intentado construir de una manera creativa y transformadora esta convocatoria, a aquellos con los que nos encontraremos el 7 y a los que no acudirán.
¡Madrid será lila, será feminista, el día 7 y el 8!