La Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) basará el grueso de su negocio de los próximos tres años en el sector inmobiliario. Al menos, es el único de los muchos en que opera la institución al que considera como parte fundamental de su negocio futuro. Así lo ha comunicado el director general de la entidad, Roberto López Abad, a los cuadros directivos de la caja en la tradicional reunión anual -mantenida semanas atrás-, en la que trazó las líneas maestras de lo que constituirá el plan estratégico de la CAM entre 2005 y 2007, pendiente aún de aprobación.
Según el máximo directivo de la entidad, el ladrillo tiene todavía un largo recorrido como negocio pese a la desaceleración que está viviendo el sector. Los segmentos derivados de la gestión de suelo y de la financiación de proyectos inmobiliarios, considera la caja, aparejan la captación de nuevos clientes con los que contratar créditos hipotecarios.
En la última convención de directivos de la CAM, el director general subrayó que «el entorno de tipos de interés moderadamente bajos» comportará una morosidad «controlada» que dada la fuerte pujanza del sector inmobiliario, permitirá a la entidad «diluir costes por la vía del crecimiento». En su análisis sobre las futuras estrategias de negocio, López Abad adujo que la previsión de que «el sector [inmobiliario] tienda hacia la concentración, [hará que] tengamos nuevas oportunidades de crecimiento dado nuestro buen posicionamiento».
Antes de haber aprobado el plan estratégico para los próximos tres ejercicios, las cifras de negocio previstas por la CAM hasta 2005 se han anticipado un año. El pasado agosto, la entidad superó los 49.000 millones de euros, el doble de lo que declaró en 2000. Buena parte de este crecimiento obedece a las inversiones en un sector en el que no ha parado de adentrarse.
A finales de 2002, la CAM creó la empresa Tenedora de Participaciones e Inversiones (TPI), con la que fue relegando de sus inversiones en suelo a su hasta entonces buque insignia en el sector, Hansa Urbana. Vendida la parte de esta última que le otorgaba a la CAM la mayoría, la caja empleó TPI -con 11,4 millones en recursos propios- como vehículo para canalizar todas sus participaciones inmobiliarias, traspasando a la empresa acciones adquiridas en otras sociedades o aliándose con grupos empresariales para financiar proyectos. Además, afianzó su presencia en la primera inmobiliaria española, Metrovacesa (con casi un 3% de los títulos), tras la fusión con Bami.
A través de TPI llegó a un acuerdo con el Grupo Ortiz para optar a la construcción de 12.900 viviendas en Rabasa (Alicante) pendientes aún de adjudicar. La entidad también ha firmado acuerdos con la Administración autonómica para promover viviendas protegidas por medio de una nueva empresa, Solvimed. La inversión total en el sector se ha duplicado de un año a otro.
Según datos oficiales, el negocio hipotecario de la caja, que como dijo López Abad se piensa potenciar en los próximos años, acarrea a la institución buena parte de su actividad crediticia. Hasta el mes de julio, el volumen de préstamos alcanzaba 22,11 millones de euros, un 17,85% más que el mismo mes del año anterior.
Precisamente, la captación de clientes a partir de la financiación de proyectos inmobiliarios fuera del territorio natural de la CAM va a ser crucial para su negocio.
Según datos de la caja, el importe de financiación de inmuebles fuera del ámbito de Alicante supone el 80% en volumen y el 76% en número de promociones, el 35% de las cuales van destinadas al mercado de segunda residencia. La actividad inmobiliaria, según la caja, resulta especialmente relevante para facilitar la expansión y apertura de nuevas oficinas «al generar una masa crítica de negocio y de nuevos clientes».
(Noticia aparecia en el periódico «Información» de Alicante el 08-10-04)