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Muchos analistas se preguntan estos días por las razones que han podido conducir al presidente georgiano, Saakashvili, a lanzar en Osetia del Sur una ofensiva militar que parecía inequívocamente condenada al fracaso. Si cualquier conocedor de lo que se dirime hoy en el Cáucaso hubiera dado inmediatamente por descontado que la ofensiva en cuestión estaba llamada a provocar una inmediata réplica rusa, el sentido común recuerda, por añadidura, que la acción armada georgiana ha tenido que gozar, por fuerza, del beneplácito, y en su caso del apoyo logístico, norteamericano.

Carlos Taibo

Aunque soy poco amigo de las explicaciones conspiratorias, por una vez me dejaré llevar por una de ellas. En algo recuerda —lo confesaré— a un argumento que se esgrimió con profusión cuando llegó el momento de explicar la anexión iraquí de Kuwait, en el verano de 1990. Entonces se sugirió que Estados Unidos le tendió una trampa a Saddam Hussein a través de eventuales garantías en el sentido de que una ocupación del emirato por Iraq no tendría mayor respuesta norteamericana. Conforme a la interpretación dominante, del lado de la Casa Blanca el propósito oculto habría sido, claro, disfrutar de una oportunidad de oro para deshacerse de un régimen molesto que disputaba a EEUU, con manifiesta osadía, la hegemonía en el Oriente Próximo.

El recordatorio de lo ocurrido en el golfo Pérsico casi cuatro lustros atrás viene a cuento porque —parece— bien pueden invocarse circunstancias parecidas en el escenario georgiano de estas horas. Reseñemos por lo pronto que merece poco crédito la explicación que apunta que el presidente Saakashvili se lanzó el viernes pasado a una dudosa operación militar en Osetia del Sur para acallar críticas internas y desviar la atención con respecto a los numerosos problemas que plantea su gestión política. Nuestro hombre ha pasado en los últimos tiempos por tesituras mucho más delicadas que la de este verano y nadie parece sostener en serio la apreciación anterior, tanto más cuanto que, por sí sola, conduce inequívocamente a un escenario más bien suicida.

La observación que se impone llama la atención, antes bien, sobre un eventual engaño estadounidense a Saakashvili. Según esta percepción, la diplomacia norteamericana habría garantizado al presidente georgiano que Rusia, consciente de lo delicado que es cruzar la frontera de un Estado soberano y recelosa de la perspectiva de una confrontación abierta con EEUU, en modo alguno respondería militarmente a una ofensiva en Osetia del Sur. Georgia recuperaría así en plenitud, y con gloria, el control sobre esa república y la credibilidad del Kremlin quedaría en entredicho. De la mano de este ardid, la Casa Blanca le habría puesto en bandeja a Saakashvili un triunfo que vendría a consolidar definitivamente su posición.

El lector razonable se preguntará inmediatamente, claro, qué es lo que Washington ganaría de la mano de una apuesta tan delicada, que —no lo olvidemos, y merced a una reacción rusa muy diferente de la anunciada— podría dar al traste con el poder del aliado Saakashvili y trastabillar muchos de los esquemas de presión norteamericanos en el Cáucaso. La única respuesta solvente a ese interrogante señala que, de resultas de la intervención militar rusa —el horizonte más probable—, y tanto más cuanto que ésta no parece se haya caracterizado por mesura alguna, los halcones de la Casa Blanca podrían insuflarle un aire nuevo a la alicaída confrontación con Moscú y reabrir de esta forma una tensión que vendría como anillo al dedo a sus intereses. La proximidad de las elecciones presidenciales estadounidenses le otorgaría valor añadido, en fin, a la jugada que nos ocupa, al amparo de argumentos interesantes para demonizar la aparente laxitud de las propuestas de Barack Obama.

No deseo ignorar que la hipótesis que expongo, como todas las que tienen un resuello conspiratorio, arrastra problemas no menores y obliga a acometer un notable ejercicio de imaginación. Quien se quede con esta legítima conclusión hará bien, eso sí, en proponer alguna explicación alternativa para la sorprendente conducta de la que han hecho gala en los últimos días los gobernantes georgianos.


Carlos Taibo es profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid y colaborador de Bakeaz.

2 thoughts on “Carlos Taibo. Conspiración en Georgia”
  1. Carlos Taibo. Conspiración en Georgia
    Pues si, tiene toda la pinta de ser esto.

    De hecho, yo que soy conspiranoico radical y defiendo que el 11-S es un atentado de bandera falsa, que el 11-M es trabajo de la CIA para unir terrorismo e islam en nuestras mentes, que el hombre no ha pisado la luna nunca y que Michael Jackson es extraterrestre sin ningun genero de dudas, no puedo estar mas de acuerdo con Carlos Taibo en este caso.

    Hay que recordar el principìo fundamental de «porque suceden las cosas», y este es que «porque a alguien le interesa». De forma que no hay mas que buscar que es lo que pretende cada uno, para ver quien es el instigador de las cosas que ocurren en el plano politico internacional.

    Por supuesto nunca encontraremos la mas minima prueba: Los que hacen estas cosas siempre se las arreglan para borrar todas las huellas y atar todos los cabos sueltos con el fin de que el culpable aparente sea otro bien distinto. Esta es una de las caracteristicas que mas me hace estar seguro de lo que digo: Que nunca se puede encontrar ni la mas minima prueba.

    De esta forma se entiende todo con una logica sencilla y aplastante, y ademas resulta que es la unica manera de entenderlo, y no solo la mejor.

    Eso si: Es absolutamente improbable (en la acepcion menos manida del termino, esto es: indemostrable)…

    Ahora bien: Aunque coincido plenamente con la mayoria de los analisis de este ilustre profesor, tengo que decir unas palabras sobre su estilo literario…

    ¿Porque pone el verbo antes del sujeto, y el adjetivo antes del nombre? …

    ¿Escribe en español, o en aleman y luego aplica traduccion automatica de aleman a español?…

    Tengo que reconocer que es agradable e instructivo leerle, pero que hay que hacer un esfuerzo suplementario para entenderle…

    ¡Es indignante!

    internete
    1234567

    PD: Pero bello, hermoso y saludable…

    1. Carlos Taibo. Conspiración en Georgia
      Por cierto, tambien sostengo que en las cajas fuertes de las petroleras existe una formula quimica para un aditivo de pintura que convierte un simple carton o cualquier superficie comun, en un panel solar fotovoltaico ultrabarato…

      Algun dia encontrare la formula por mis propios medios.

      internete
      1234567

      PD: Pero esto es otra historia…

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