
Este artículo es el editorial del nº 8 de «La Veu del Barri», la revista de la Asociación de Vecinos «Barrio Obrero» de Altabix.
Octubre 2004.
No es un hecho causal el que vivamos en el barrio momentos de tensión e inseguridad. Aunque los últimos robos y agresiones sexuales han puesto a la gente en una situación especial de nerviosismo y temor, la cosa ya viene de más atrás.
Tenemos miedo a los violadores, a los posibles robos en viviendas y comercios, a ser agredid@s cuando paseamos por el parque, a las minorías étnicas… Incluso la llegada de inmigrantes a mucha gente le produce sentimientos de inseguridad.
Tenemos miedo, mucho miedo, cada vez más miedo.
Eso debería hacernos reflexionar sobre dos cosas: ¿tantos y crecientes temores guardan relación proporcional con los posibles peligros a los que nos enfrentamos en nuestra vida cotidiana en el barrio?, y sobre todo, ¿qué clase de sociedad estamos construyendo entre tod@s?
Hace no tantos años la gente vivía mucho más tranquila y relajada; un@ podía irse a dar una vuelta y dejar la puerta de la casa sin cerrar con llave. Los niños jugaban solos en los solares, y sus padres estaban tranquilos. La calle era un lugar de encuentro, y no de desconfianza y temor a lo desconocido. La vigilancia policial era ridícula comparada con la de hoy en día. Aunque en una proporción menor que en la actualidad, claro que también había gente con malas intenciones, y había robos y había crímenes. ¿O alguien piensa que los violadores -esos pobres enfermos mentales- antes no existían? Es verdad que este mundo de locos lleno de injusticias ha hecho aumentar los índices de delincuencia, pero lo que sí ha aumentado de forma brutal, desproporcionada y desmedida es el miedo. La transformación principal de hace treinta años a ahora no es el aumento de la delincuencia, es el cambio de nuestra psicología. De la vecindad hemos pasado al individualismo, y de la confianza al miedo. Y eso no es por casualidad.
Quien haya visto el documental de Michael Moore que el año pasado ganó un Oscar, “Bowling for Columbine” se podrá dar cuenta de que ese miedo nos lo inyectan desde los medios de comunicación todos los días y todas las horas. Los telediarios sólo hablan de crímenes, catástrofes y terrorismo, prolifera como nunca la telebasura sobre estos temas… Sociedades enfermas como la de EEUU nos llevan en esto la delantera. La gente allí va de susto en susto, y nadie se fía ya de nadie, puesto que cada mes o cada dos meses los medios de comunicación informan masivamente de la famosa “alerta naranja” por inminente ataque terrorista a gran escala, que nunca llega a producirse. Poco a poco nos van vendiendo que vivimos en un mundo lleno de peligros. Y cuando la realidad cercana nos muestra un suceso delictivo en nuestro mismo barrio, todo el miedo que nos han ido acumulando poco a poco en la mente, aflora de golpe.
Que vivamos con miedo es toda una garantía para los dueños de este Mundo de que nada va a cambiar, de que sus negocios no peligran, de que van a poder hacer sus guerras porque “son necesarias”, de que van a poder urbanizar a sus anchas, de que van a llenar las calles de policías para mantenerlo todo atado y bien atado. En definitiva, de que nadie se va a salir de la fila.
Una persona con miedo jamás se unirá a sus vecinos para defender sus intereses comunes, ni a sus compañer@s de la fábrica o de la empresa, ni se comprometerá en un gesto solidario por un mundo mejor; vivirá hacia dentro cuidando de que nada ponga en peligro lo suyo. Es triste, pero es la realidad que estamos viviendo.
Y aquí viene la segunda pregunta que decíamos antes: ¿Qué clase de sociedad estamos construyendo? ¿Qué mundo triste de gente miedosa, individualista y egoísta vamos a dejar en herencia a quienes vienen detrás? Porque -no nos olvidemos- esto que tenemos es lo que nos merecemos. Lo hacemos y lo consentimos nosotr@s mism@s. Se crea con nuestra participación y silencio cómplice. Si la solución a nuestros supuestos problemas pasa por llenarlo todo de fronteras, de puertas blindadas, de cárceles, de policías y de militares, mal vamos, mal vamos…
Inseguridad ciudadana
el verdadero miedo de la gran mayoria de ciudadanos es al sistema corrupto,que hace que la impunidad prevalesca,para bajar las tasas de delitos se requiere
1.-una policia profesional y comprometida con la seguridad ciudadana disuasiva-preventiva
2.- un ministerio publico y poder judicial ,que tengan actuaciones prolijas y transparentes
3.-carceles que cumplan con la funcion de readaptar a los internos y que sean seguras
ello por el lado publico,los ciudadanos tenemos en adelante que asumir una cultura de prevencion y ser solidarios con las victimas de los delitos
Inseguridad ciudadana
LOS ESTADOS NO SABEN TENER RESPUESTAS PARA LAS TASAS DE DELITOS QUE VIVIMOS,LOS FACTORES PARA QUE LOS DELITOS SUBAN SE MULTIPLICAN,Y LAS RESPUESTAS DE SEGURIDAD PUBLICA SON CADA VEZ MAS DEFICIENTES,ANTE ELLO LA PROPIA COMUNIDAD TIENE QUE ASUMIR UNA CULTURA DE PREVENCION,PARA MI HOY LA SEGURIDAD CIUDADANA SE HA CONVERTIDO EN «TAREA DE TODOS….RESPONSABILIDAD DE NADIE»
Inseguridad ciudadana
El problema de la delincuencia se agudiza cuando esta no encuentra resistencia o muy poca por parte de las Autoridades asi se integra al sistema formal de un Pais como organizaciones criminales,carteles de la droga o corrupcion politica,hoy el fenomeno de la inseguridad ciudadana es un problema de todos mas alla de las frias cifras delictuales que manejemos,y el problema se hara mayor en cuanto y en tanto existan menos recursos y sean mas los excluidos