Un número creciente de soldados sudáfricanos están abandonando las filas del Ejército para trabajar como mercenarios en las agencias de seguridad privadas que operan en Irak, atraídos por los fuertes salarios que se les ofrecen, según denunció hoy el ministro de Defensa sudafricano, Mosiuoa Lekota.

Según el ministro, estas prácticas no sólo contradicen la política del Gobierno respecto al conflicto de Irak, sino que violan las férreas leyes sudafricanas contra las actividades mercenarias en el exterior.

«Tenemos intención de tratar este fenómeno de forma muy seria, porque hay que en este país y en sus fuerzas de seguridad se debe actuar de acuerdo con los principios de lealtad», declaró frente al Parlamento.

Según el Gobierno, al menos un centenar de sudafricanos, entre militares en la reserva y soldados en activo, se encuentran en Irak reclutados por compañías internacionales de seguridad. Sus salarios pueden ascender hasta los 12.000 dólares al mes, gracias en buena parte al alto nivel de preparación técnica que caracteriza a los militares sudafricanos.

El ministro Lekota calificó de «inaceptable» que tanto oficiales ocmo soldados del Ejército sudafricano, en activo o retirados, actúen en contradicción con las posiciones de su propio Gobierno. «Todos conocen la posición de Sudáfrica: evitar cualquier implicación en el conflicto iraquí», declaró.

Sudáfrica es uno de los pocos países del mundo cuya legislación (la ‘South Africa’s Foreign Military Assistance Act’) prohíbe expresamente a los propios ciudadanos participar en operaciones militares mercenarias en el extranjero. Las violaciones de esta prohibición están perseguidas por la vía penal.